Crisol Internacional: “Oceanía y el incomparable valor del arte aborigen”

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Cuando de gustos y preferencias se trata, no hay nada escrito o claramente definido, tampoco hay límites;  es decir, cada uno de nosotros puede tener su  propia opinión muy respetable sobre lo que le guste o no. Ahora bien, en cuanto al ARTE, esto es aún más difícil de poder llegar a un acuerdo sobre lo que realmente es atractivo, bello, bonito y hasta admirable. Cierto es que cada persona, cada pueblo, nación y prácticamente cada región del mundo cuenta con sus propias expresiones artísticas que a su vez representan parte de su cultura, sus raíces y su idiosincrasia y  Oceanía, el más pequeño de todos los continentes no es la excepción. Así todos aquellos que han sido muy afortunados de poder visitar aquellas islas tan remotas en la geografía mundial, ubicadas en el extremo  Sur del Pacífico seguramente estarán familiarizados con algunos de sus expresivas tradiciones artísticas ancestrales, estilos, técnicas, las que durante muchos siglos estuvieron apartadas del exterior. Igualmente, todos aquellos  que aún tienen el gran sueño de no sólo  poder conocer la increíble Australia y Nueva Zelanda, sino también algunas de las otras islas mágicas de esa vasta región que ofrece mucho por descubrir, disfrutar y valorar…

Desde la era prehistórica en Oceanía se desarrollaron distintas culturas en las miles de islas dispersas en esa muy extensa  superficie de casi 180 millones de km² y en donde casi todas son el producto de constantes movimientos, exploraciones y migraciones de los pobladores del pasado. Mucho antes de la llegada de los europeos a esa región, principalmente los ingleses y  holandeses,  se distinguían solamente  la presencia de tres  grupos étnicos en esta esa zona: los aborígenes australianos, los papúes (que habitaban principalmente en Nueva Guinea y los archipiélagos circundantes) y los descendientes de los  entonces austronesios, hoy más bien identificados como polinesios que vivían en  el resto de Oceanía incluyendo Micronesia, ocupando el mágico Triángulo polinésico desde Hawái e incluso abarcando hasta la remota  Rapa Nui (isla de Pascuas, Chile) y también Nueva Zelanda.

Sin lugar a dudas una de las expresiones más destacadas del arte polinesio se encuentra en la Isla de Pascuas, Chile, donde emergen las inmensas figuras de cabezas humanas, talladas en piedra volcánica, los Moáis, de los cuales ya hablamos en el  Crisol Internacional  # 53  Isla de Pascua. Este arte  de los aborígenes está perfectamente adaptado a las condiciones de vida y los materiales utilizados son los que la naturaleza les ha ofrecido o limitado. Los  pueblos que vivían en las cuevas pintaron las paredes de sus refugios, grabaron dibujos en los suelos rocosos o practicaron surcos en los terrenos arenosos, hicieron motivos en relieve en la corteza de los árboles y decoraron lo que del medio ambiente les pareció más adecuado o más atrayente.  Entre otros también crearon objetos que constituían su ajuar cotidiano: escudos, lanzas y bumeranes. El arte era y ha sido un elemento esencial en la vida del hombre aborigen, ya que constituía la expresión de sus creencias religiosas, de la fertilidad, el medio que les permitía transmitir a sus descendientes los conocimientos del grupo del que formaban parte, para describir sus hazañas y también para que quedaran memorias históricas de ellas…. 

Lo interesante de las diversas etnias no sólo en Oceanía es la preservación de sus expresiones artísticas, tanto  de  los  objetos de la vida cotidiana como de sus rituales y fiestas, los que afortunadamente no sólo han sobrevivido generaciones y siglos enteros, sino también el acelerado progreso tecnológico  y la marcha veloz de modernidad que actual y casi globalmente nos marca. Ejemplos de ello abundan y algunos de ellos son las esteras, lienzos de contorno rectangular que bien puedan ser prendas de vestir u objetos para la decoración de las casas como lo son los petates, bien conocidos en las regiones del sur de México, que también puedan servir de alfombras, cubrecamas, manteles, colchones, o peculiarmente como un  ¡medio de pago! en algunos mercados e incluso que sirven para enrollar a los muertos y darles su último adiós. Los cestos de hoja de palma son también uno de los objetos más longevos de la evolución de las artesanías universales y sus decorados indudablemente varían con la región y  en el caso de Oceanía pueden contar historias completas de los habitantes isleños ancestrales, así sus tapas son multifuncionales y puedan convertirse en múltiples objetos como: manteles, taparrabos y cubre-pechos en algunas culturas como por ejemplo en la Isla de  Papúa Nueva Guinea. Igualmente y debido a la gran plasticidad de la arcilla de sus tierras también  hay una  amplia  variedad de ollas, vasijas y recipientes lisos y esculpidos, así que la alfarería de muchas islas no solo es elemental para fabricar la utilería de las comunidades, sino también  para darle vida y color a una mitología o leyenda y una de las más populares es la escultura del legendario “hombre pájaro”.

Lo que en la antigua China representó la porcelana, lo  representan en las islas oceánicas las maderas finas, el bambú y también el tan versátil coco, cuya media  cáscara ha servido entre otros usos para elaborar cucharones y tazones muy populares y sumamente funcionales, algunos de singular belleza artística por los tallados y decorados. Realmente resulta impresionante tratar de hacer un inventario exhaustivo de todos los objetos de la vida cotidiana de esa extensa región que también se han convertido en artesanías populares y que gracias a la generosidad de la NATURALEZA aún existen y se usan como los peines y peinetas, aretes, collares, colguijes, amuletos y adornos sobre el cabello o la vestimenta y que en diversas etnias todavía  representan la unión de un pueblo con su ambiente pues se tallan en madera diferentes animales terrestres y marinos o bien, representan la riqueza o el estatus de sus miembros. El pueblo de Nueva Guinea en particular goza de una fama mundial por sus precisas y muy características  decoraciones con motivos geométricos y sus admirables rostros humanos en relieve sobre cerámica,  así como también la elaboración de magnificas máscarascasco, adornadas con flores y plumas evocando en el  espectador un ambiente casi carnavalesco que invita sin duda a reflexionar sobre “El  incomparable valor del arte aborigen “y las manos creativas que lo elaboran  no sólo en Oceanía, sino en todo el mundo”…

P.S. Útil información de viaje  y arte http://dondeviajar.republica.com/paises/islas-de-oceania-sus-nombres.html

http://rocio-arte.blogspot.mx/2012/10/arte-polinesio.html

http://arte.laguia2000.com/general/arte-indigena-de-oceania

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Andrea  König Fleischer

Nació en Alemania y estudio la licenciatura en Filología Inglesa y Española y Economía en la Universidad de Giessen Alemania y  University of Edinburgh, Escocia. Posteriormente realizó sus estudios de Maestría en Lenguas Modernas y Ciencias Económicas en la misma  alma mater en  Alemania, e incluso en la Universidad Autónoma de Baja California Sur,  México.

Se ha desempeñado como docente desde 1986 hasta la fecha en el  nivel de Licenciatura y Maestría en las áreas de: economía, ciencias políticas, administración, comercio exterior, derecho internacional y turismo internacional en la Universidad Autónoma de B.C.S., UNIPAZ y en la Universidad Católica. Así como también ha trabajado como intérprete y traductora para diversas instituciones y organismos como el Instituto Berlitz, la World Wildlife Foundation y  SEPESCA.

Además ha participado en cursos y seminarios sobre economía internacional y globalización, comercio exterior y cultura emprendedora habilidades docentes, neuropsicología y superación personal, impartiendo conferencias y organizando talleres sobre métodos y proyectos de investigación, estudios en el extranjero, de la mujer y dinámicas grupales.

Cuenta con varias publicaciones de su especialidad  sobre diversos temas de economía, cultura  y educación.

Durante más que 12 años ocupó el cargo de Directora  de la Licenciatura en Comercio Exterior y Aduanas y como Coordinadora del proceso de titulación en la Universidad Católica. También ocupó el cargo de  Coordinadora del Posgrado en dicha institución durante más que 5 años, dirigiendo más que 90 proyectos profesionales, participando en más que 80 exámenes profesionales y organizando  6 cursos y 10  diplomados de titulación.

Asimismo está colaborando con el Centro Cultural Clavijero como traductora desde el 2010 y está apoyando al corporativo Se habla la Paz en la coordinación educativa desde enero 2014.

P.S. Indudablemente le gusta viajar, conocer nuevas  culturas y costumbres, así como también el buen cine, las buenas rolas, y especialmente leer, disfruta de  casi todos los deportes (menos el box) y emprender proyectos.

 

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