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De buena fe: NOTARIO II

Escrito por Liliana Castell Ruiz en Miércoles, 23 Marzo 2016. Publicado en Derecho

Como les comenté la semana pasada, el antecedente más remoto de lo que hoy es el notario público fue el escriba que a diferencia del actual, desde el punto de vista jurídico, éste tenía que pedir al sacerdote o al faraón que ratificara, firmara y sellara los documentos en los que él había dado fe de algún acontecimiento o celebrado algún contrato; en estos días basta que el notario público plasme el contrato, las partes lo ratifiquen en contenido y firma, para que se tenga como válido y verdadero. Pero regresemos en el tiempo, en el año 2000 A.C. en Babilonia (otra de las antiguas civilizaciones) los jueces en compañía de los ESCRIBAS, conformaban la  organización judicial, de acuerdo al CÓDIGO DE HAMMURABI, ley que regía en esos tiempos a dicho pueblo, donde era necesaria la participación de testigos para que los contratos tuvieran validez, aunado a otras formalidades de la misma época. La figura de los testigos en nuestros tiempos se ha limitado a ciertos casos, éstos han ido desapareciendo a medida de que el derecho notarial evoluciona, porque al contrario de lo que mucha gente piensa, y algunos autores el derecho notarial así como su organización, éste no es anacrónico; al igual que todo en esta vida el notario ha evolucionado de acuerdo a las circunstancias de la vida moderna y a medida que las necesidades de la sociedad son mayores. También se tiene conocimiento de las figura de los ESCRIBAS en la antigua civilización griega, estos tenían que ser personas  muy cultas, que supieran leer y escribir con signos o abreviaturas los documentos  de la vida privada como ventas, donaciones,  testamentos, documentos, etc.  que una vez terminados, éstos eran confiados a los sacerdotes quienes eran llamados MNEMON, lo que en estos tiempos se pudiera equiparar al encargado del Registro Público de la Propiedad, porque el MNEMON conservaba y registraba tanto los actos públicos como los privados, se preguntarán ustedes estimados lectores  ¿En qué se escribían tales actos pues hasta aquí eran jeroglíficos plasmados en piedras, papiro, y hasta en hojas de árboles? el material era lo de menos, lo importante es que el acto del que se tratara quedara ante la fe pública, y prevaleciera al paso del tiempo dando la seguridad a los que en el documento intervenían,  de que eran dueños absolutos de su cueva, pirámide, choza o lo que en su tiempo correspondía a su vivienda.

 

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