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Familias sudcalifornias: CÓMO PREVENIR EL ABUSO SEXUAL INFANTIL

Escrito por Mi Nana en Viernes, 16 Noviembre 2018. Publicado en Columnistas BCS , Cultura, Familia., Familias Sudcalifornias., Sociedad

Uno de los temas más escabrosos, que más preocupa a los padres y madres de familia, es sin duda la problemática latente de abuso sexual y acoso hacia niñas y niños,  el cual además se puede presentar en cualquier entorno: social, escolar y familiar. Es importante saber cómo prevenirlo y qué hacer frente a este tipo de situaciones.

El abuso sexual o agresión sexual se define como: “cualquier contacto de naturaleza sexual entre un infante y un adolescente o adulto, con el fin de estimular o satisfacer la sexualidad del agresor. El abuso varía y puede ir desde mostrar pornografía, exhibir el cuerpo desnudo o semidesnudo, tocar el cuerpo del menor o hacer que éste toque el cuerpo del abusador, e incluso llegar a la penetración”.

El abuso sexual es cualquier actividad sexual entre dos o más personas sin consentimiento de una de ellas. El abuso sexual puede producirse entre adultos, de un adulto a un menor -abuso sexual infantil- o incluso entre menores.

 Como actividad sexual se entiende:

• Cualquier tipo de penetración o tocamiento de órganos genitales en contra de la voluntad, o aprovechando la incapacidad de un menor para comprender ciertos actos.

• También se incluye el inducir u obligar a tocar los órganos genitales del abusador.

• Cualquier acción que incite al menor a escuchar o presenciar contenido sexual impropio (observar al adulto desnudo o mientras mantiene relaciones sexuales con otras personas, ver material pornográfico o asistir a conversaciones de contenido sexual, por ejemplo).

¿Cómo prevenir?

La principal responsable en la información como padres y madres, saber qué es la violencia sexual y sus diferentes tipos, saber identificarla, ser conscientes de que existe y que no debe ser así. Otro punto muy importante es la formación y desarrollo de los niños y niñas, recuerden que es en la familia donde se sientan las bases para relacionarnos con el entorno y valernos por nosotras mismas, transmitamos eso. Prevenir también es educar para la no violencia.

En ese contexto, la educación sexual inicia desde el primer contacto con el bebé, aun cuando no nos propongamos brindarla.

 La prevención puede darse sólo cuando se habla de sexualidad con los hijos y se conoce el cuerpo.

El camino para iniciar la educación sexual de los más pequeños se da a través del respeto a su integridad física y emocional, lo que les ayuda a entender la importancia y el valor de sus cuerpos.

Los padres y madres deben averiguar qué es lo que los hijos saben de sexualidad y qué es lo que quieren saber, de acuerdo con las diferentes etapas de su desarrollo.

El lenguaje que utilizamos para hablar de sexualidad debe ser natural, directo y sencillo.

En las primeras etapas sobran las largas explicaciones.

La idea central es que nadie tiene derecho a obligarlos a hacer algo que los incomode, les provoque miedo o les haga daño.

También es importante, en tiempos como los que vivimos en los que cualquier niño o niña ya sabe usar los teléfonos inteligentes y las redes sociales, que nosotros como adultos estemos pendientes de lo que nuestros hijos e hijas hacen cuando están en internet. Les recomiendo hablar con ellos también de estos temas, fijar horarios para el uso de estos aparatos, general ambientes de confianza y hablar sobre los riesgos del uso de las redes sociales.

¿Qué hacer frente a casos de abuso?

 Creer lo que el niño o niña dice. No dudemos de nuestros hijos o nietos cuando nos cuenten una situación de abuso, se trate de quien se trate.

 No considerarlo culpable de lo ocurrido. Jamás debemos culpabilizar a la víctima, nada justifica una situación de violencia sexual.

 Aceptar los sentimientos encontrados del niño o niña respecto al agresor o agresora.

 Evitar cuestionar porque permitió el abuso.

 Mantener la calma. Tratar de hablar con alguien de confianza para encontrar soluciones de manera más objetiva, más si se trata de que el agresor es un familiar. Sólo recuerden que el silencio y la impunidad no son admisibles en este tipo de situaciones, las y los niños son personas vulnerables, dependen de nuestra ayuda.

 Animarlo a hablar pero no presionarlo. Es recomendado llevarlo con alguien profesional; puede ser una psicóloga especializada en casos de abuso infantil, seguro ella les puede orientar.

 Expresarle apoyo y afecto sin victimizarlo.

 Buscar ayuda legal y profesional. 
Todos los puntos son importantes, pero este último es crucial. Para que nosotras podamos poner fin a estas situaciones de abuso, es necesario denunciar, y más hacerlo legalmente.

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