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Y seguimos pidiendo la palabra: AÚN LO RECUERDO

Escrito por Aurora Becerril en Jueves, 11 Octubre 2018. Publicado en Cuento, Literatura, Narración, Y Seguimos Pidiendo la Palabra

Aún lo recuerdo, me  marcó, y no metafóricamente, de verdad me marcó. Al día de hoy al ver la cicatriz en mi brazo siento un escalofrío recorrer todo mi cuerpo. Es asqueroso, todavía puedo sentir su mano callosa y de uñas filosas sujetando mi antebrazo y sigo oliendo el horrible aroma putrefacto emanar de él.

Continúo sin poder dormir 1,2,3,4 meses el sueño me tortura, al cerrar los ojos viene a mi mente lo ocurrido, se siente tan real que hay veces que creo que lo estoy viviendo de nuevo, es por eso que prefiero mantenerme despierto e intentar no recordarlo más pero cada vez se vuelve más difícil y desesperante.

Los recuerdos atraviesan mi corteza una vez más, era noche y a mis padres se les ocurrió ir a celebrar su doceavo aniversario de casados, eso significaba que me quedaría solo en casa… esperen, ¿no les han dicho que cuando te despiertas en medio de la noche sin razón alguna existe una probabilidad de que alguien o algo te estuviera observando? Tétrico ¿no? Pues resulta que la razón por la que les cuento esto es porque  a las 2 horas de la ausencia de mis padres quedé totalmente dormido, y fue ahí donde todo comenzó.

Eran las 3:15 am cuando desperté agitado, alterado, sudando frío, solo había sido un mal sueño. Me asomé a la habitación de mis papás y vi que como era obvio aun no habían llegado pero sin más no le di mucha importancia, me dio sed así que  bajé al primer piso y  fui a la cocina por un poco de agua, dejé el vaso en el lavadero cuando algo me dijo que había algo  ahí, de repente me sentí extraño, inseguro. El miedo comenzó a salírseme por todos y cada uno de mis poros, poco a poco mi miedo fue creciendo y fue ahí cuando lo sentí a escasos centímetros detrás de mí. De pronto me mareé, sentí la bilis justo en mi garganta y tragué gordo, sentí náuseas cuando un olor putrefacto se posó justo en mis fosas nasales, mis ojos se cerraron de golpe y los apreté lo más que pude, me di cuenta de que estaba temblando, me armé de valor y me decidí a abrirlos pero algo me detuvo solo por un instante, estaba frente a mí y lo supe porque su aliento pegaba directo en mi rostro, lo escuché reír o más bien burlarse pero su voz no era humana lo supe al momento. Abrí mis ojos de a poco y de repente de golpe pero lo que me sorprendió fue que no había nadie ahí solo estaba yo.

Tomé el valor decidido a irme pero me fue imposible era como si mis pies estuvieran pegados al suelo, como si me hubiera petrificado.

Sentí su toque y sin más me desplomé. Creo que hubiera sido más preferible no despertar ya que al hacerlo pude ver su rostro lleno de llagas, sus ojos eran la misma noche puramente oscuros y espeluznantes me miraba con superioridad y ¿ternura? ¿era esto una broma?. Un grito desgarrador escapó desde lo más profundo de mí ser, vi sus garras desgarrar mi carne y de sus labios escapó “es bueno volver a verte  Nysrogh” “soy Chernobog y eres mío de nuevo pero esta vez no te dejare escapar ya que ahora te he marcado y eres de mi posesión ¿ves? “me señalo el brazo “ pero, no es tiempo, no aún, regresaré por ti” y sin más se esfumó.

 

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