Y seguimos pidiendo la palabra: DE TORERA DE LAS AGUAS VIII

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VIII

Desde este acantilado

las gaviotas parecen un cuerpo que se hunde entre las olas.

Y uno se va, se pierde, huye con la marea;

pero la marea sólo logra aprisionar entre sus manos

a un par de ojos inyectados de infinito.

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