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Alcohólico Político

Escrito por Ramón Ojeda Mestre en Viernes, 18 Septiembre 2015. Publicado en Opinión, Política

En México hay casi 120 millones de habitantes. Aquí se consumen más de 7 mil millones de litros de bebidas alcohólicas al año. Es esa una de las causas de la crisis profunda por la que atraviesa el país además de la corrupción, la impunidad, la ineficiencia y el entreguismo impúdico, sin medida ni clemencia.

Divida 7 mil millones de litros entre los 365 días del año y verá que toca a 58 millones de litros de bebidas embriagantes por día. Si contamos incluso a los recién nacidos, lo cual es absurdo,  quiere decir que cada mexicano nos tomamos cerca de  medio litro diario de estupidizante. No es así, quitemos a veinte millones de niños y quedamos cien millones de bebedores aturdidos, atontados y manipulables.

La decepción de los mexicanos en sus instituciones y en su propia estima radica en mucho en el estado psíquico, intelectual, anímico y físico en que nos encontramos por la ingesta deprimente de alcohol, grasas, carbohidratos, café y cuanta comida chatarra o fritanga se le ocurra. Otro si digo, como mascullan los abogadillos en sus escritos, todo esto sería menos lesivo si no nos pasáramos la mayor parte del tiempo aplastados -sentados- en la pesera, el metro, el autobús, el coche o frente a la tele, la compu o cualquier aparatejo “inteligente” minúsculo como nuestro cerebrito.

No hay manera de que tomen decisiones sensatas nuestros legisladores, nuestros magistrados o los gobernantes de cualquier nivel, si cuando no están aturdidos por el alcohol, están en la cruda vil, en la resaca, o en el “hangover” como dicen en San Luis Potosí los indocumentados. Fingen que tienen importantes asuntos que tratar en los restaurantes de lujo para exhibir sin recato su etilismo rampante, su sebosa embriaguez parcial o total, según el momento; lo que antes era hebdomadario se ha convertido en cotidiano, a todos los niveles. Lo mismo sucede en la chafita y huehuenche iniciativa privada e incluso en los circulitos de dizque intelectuales.

El principal problema es que con gobernantes atontados o sobre-euforizados por el alcohol, se produce una especie de esquizofrenia temporal y eso quiere decir que no ven la realidad cómo es, sino como el subconsciente estupefacto les induce, ya encarrerados todo les parece fácil y divertido y se olvidan, diariamente, de lo principal, de lo más doloroso, de lo más grave: tenemos más de 70 millones de mexicanos en niveles de pobreza tremenda. Son los funcionarios o “servidores” esquizoides que no hallan la salida para ninguno de los grandes problemas nacionales como les llamara Molina Enríquez, por cierto, del Edomex.

Lo mismo las decenas de miles de desaparecidos, que los millones de desempleados o las decenas de millones de subremunerados o los millones de emigrados por falta de oportunidades, o los miles y miles que se matan diariamente en peleas narcoterritoriales, que los que se aniquilan lentamente por medio del alcohol o la obesidad,  la hipertensión o la diabetes o los cánceres de todo tipo, son olvidados por esos alegres bebedores del gobierno. De VrolijkeDrinker del pintor  holandés FransHals que está en el Rijksmuseum. Ese “alegre bebedor” que todos quieren ser en el gobierno, no son más que caricaturas deprimentes de viciosos, alcóholicos o adictos que se han vuelto cínicos y ostentosos además de torpes e insensibles. La neta. Son más bien Los Borrachos del pintor  español Diego Velázquez, en el Museo del Pradoy llamado tambiénEl triunfo de Baco. Una sociedad alcoholizada, con gobernantes alcoholizados no puede dar buenos resultados.

 

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Acerca del Autor

Ramón Ojeda Mestre

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