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¿Aliadas o adversarias?

Escrito por Ramón Ojeda Mestre en Viernes, 05 Junio 2020. Publicado en Artículos de opinión en BCS, Columnistas, Columnistas BCS , Cultura, Opinión, Política, Ramón Ojeda Mestre, Sociedad

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Una de las más conmovedoras enseñanzas de las maravillosas pinturas rupestres de Baja California Sur, que aprendí a valorar y amar gracias a Enrique Hambleton, Juanita Gavarain, Tamara Montalvo, Paco Méndez León, Raúl Leal y Gabi Amao Búrquez, Carlos Arámburo Fisher, Natalia Andrade, Genovevo Verduzco, José M. Cevallos del Moral y otros entrañables hermanos de esta tierra, es el papel o rol, que las mujeres Cochimíes, Guaycuras, Pericúes o de otras etnias que desconozco, desempeñaran en la vida tribal, nómada o comunitaria y más o menos estable, en las cuevas u hondonadas de nuestro generoso territorio sudcaliforniano durante miles de años.

 

Hoy, que me ha enviado el famoso Dr. Marius Tiberius Alexianu, de la Universidad Alexander Ion Cuzá, el libro revista que dirige Emanuel Anati:  The Role of Women ín Prehistoric and Tribal Societies Part II y del que debo decir que nunca aprendí tanto en 89 páginas, por lo que pongo a la disposición de las lectoras inteligentes y de los hombres inteligibles un ejemplar gratuito con que sólo me manden un correo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y de inmediato les enviaré el ejemplar que contiene la más sorprendente información y fotos sobre las pinturas rupestres de diversas partes del mundo y las enseñanzas sugerentes respecto a las relaciones entre mujer y hombre de esas eras prehistóricas que parecen reproducirse hoy en día. Ya vio usted al Notario Público del Estado de México y profesor de la Escuela Libre de Derecho en internet, la violencia atávica que mostró en ese video irrefutable, aunque lo que vimos del policía de USA Derek Chauvin que mató brutalmente a George Floyd, supera con creces la violencia racial a la violencia de género.

 

Si usted es muy mojigato o menor de 18, deberá ver acompañado de “personas de razón” esta obra de pinturas rupestres, con informaciones antropológicas cruciales para la cultura moderna. Baja California Sur es sin duda una de las grandes enciclopedias parietales y petroglíficas del mundo rupestre y pictográfico de todo el planeta, por lo que la UNESCO no dudó en declararlas patrimonio cultural de la Humanidad. Es justo.

 

Para este rumbero y jarocho, tecleador de veras, agradecido tlacuilo de ustedes, la máxima lección de género de las pinturas rupestres sudcalifornianas, se halla en las figuras clarísimas, antropomórficas, en colores ocre y negro, enormes, tamaño mural, en que aparecen esas reverenciables hembrotas flechadas junto a sus compañeros varones de tribu o palomilla. Hayan sido heridas o muertas en combate, o parte de un sacrificio ritual con igualdad de género como lo plantearon Viñas, et al[1], el hecho es que justificaron, desde entonces, lo que inspiraría a John Stuart Mill a escribir en 1869 The Subjection of Woman.

 

Pasaron cientos de años para que se les permitiera a las mujeres entrar a las universidades, apenas hace escasas cinco décadas les permitimos que votaran en México y aún hoy no se les permite ser sacerdotes en religiones modernas y antiguas o tener suficientes posiciones en el gobierno, pues como dice Trino en La Ribera, “no nos cae el veinte o no nos llega el agua al tinaco”.

 

Las pinturas rupestres son las manifestaciones culturales más antiguas de lo que hoy es México. Miles de años antes que la cultura Olmeca, que es la más antigua de este maravilloso y Covidófobo país. BCS tiene más de 500 sitios con pinturas rupestres, petroglifos, arte parietal o piezas que demuestran que por herencia, somos uno de los sitios más importantes de la oferta cultural del continente americano. En ese arte, que muestra no nada más a la zoología estilizada o a las creencias y ensoñaciones de nuestros mexicanos originarios  -si se me permite la licencia gentilicia- sino también, sorprendentemente un conocimiento de astronomía, geometría, diseño y semiótica alucinantes, tenemos la obligación de perseverar en su hermeneútica, su investigación multidisciplinaria, su mapeo y sobre todo, sobre todo, la sociedad y sus quelónidos gobiernos: su protección, su registro, custodia y pedagogía para sus visitas o exploraciones. Sí, ¡los quelonios andan sueltos!

 

Fue quizá Crosby quien por primera vez sugirió que en el arte rupestre estaba claro el registro de una supernova de hace mil años. Pero hay tantísimos sitios con arte rupestre, raspativo o de abrasión, parietal o petroglífico en el territorio nacional, que nada más entre Tamaulipas y Sinaloa acumulan cerca de cinco mil enclaves. ¿Qué demonios estamos esperando para crear un Registro confiable y confidencial de ese patrimonio estético, cosmogónico y antropológico? Las pinturas rupestres, nos enseñan no nada más geología, y todo lo que hemos dicho, sino química y física para haber creado con materiales y técnicas rudimentarias, pinturas que han resistido a la intemperie, miles de años.

 

Otra cosa. Son poquísimas las imágenes de pinturas rupestres con plantas, árboles o flores en BCS y menos aun las que tienen figuras sedentes. La zoología fantástica con que nos regalan, la hubiera envidiado Borges en su obra homónima.

 

¿Quiere más? Nos enseñan los diversos peinados de la época y una criptografía que tendríamos que traer otra vez por acá al ucraniano Yuri Knórozov quién descifró la escritura maya, o a su maestro Serguéi Tókarev. Yuri partió de tres puntos fundamentales: de los libros El desciframiento de la escritura maya: problema irresoluble del prestigioso investigador alemán, Paul Schellhas, de la edición de 1933 de Los códices mayas de los hermanos Villacorta y Relación de las cosas de Yucatán de Diego de Landa, que obtuvo en la invasión soviética a la biblioteca de Berlín; pero sobre todo del principio que lo guió y que nos debería de desafiar si aún nos queda una neurona o un ápice de dignidad: “Lo que fue creado por una mente humana, puede ser entendido por otra mente”.

Ánimo, cada día falta menos.

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[1] Revista Cuadernos de Arte Prehistórico Issn 0719-7012 – Número 5 – Enero/Junio 2018

Acerca del Autor

Ramón Ojeda Mestre

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