
Crisol internacional: ”Alma mater: Bolonia, Italia"
El sueño de ir a la universidad, estudiar y adquirir nuevos conocimientos para convertirse en un profesionista persiste aún en muchos jóvenes, y también adultos, alrededor del mundo. Tras haberse educado y formado en una institución, esta se recuerda como alma mater, o la madre que alimenta el espíritu y la mente en sentido figurado, evocando para la mayoría múltiples experiencias, recuerdos y, sobre todo, aprendizajes.
En la actualidad existen aproximadamente 50,000 universidades en el mundo y se estima que hay 269 millones de estudiantes, de los cuales 5.5 millones se encuentran en México. Además, la buena noticia es que, según informes recientes de la UNESCO, «la matrícula de los alumnos inscritos en una universidad se ha duplicado en las últimas dos décadas y, en general, las mujeres superan a los hombres en la educación superior (aunque siguen siendo minoría en estudios de doctorado).»
Si nos preguntáramos sobre el inicio de la educación superior, encontraríamos muchas respuestas en la ciudad de Bolonia, al norte de Italia, ubicada en la provincia de Emilia-Romaña, cerca de los Apeninos e históricamente en la ruta de los fieles hacia la Tierra Santa, concretamente a Jerusalén. Es, sin lugar a dudas, una de las ciudades históricas mejor conservadas, con el casco medieval más grande de toda Europa después de Venecia, y cuenta, además, con la universidad más antigua del continente europeo, fundada en 1088.
A pesar de numerosos conflictos bélicos y tensiones sociopolíticas entre los pueblos aledaños, el Papado y el mismo Imperio, Bolonia se fue urbanizando y desarrollando con rapidez, convirtiéndose paulatinamente en el centro de fervientes discusiones sobre las leyes, la política, la economía y la sociedad. Así, se empezó a reconocer como el Studium, o núcleo de estudiosos, intelectuales y eruditos de muchas partes del mundo, con un especial interés por el estudio del Derecho. Sin embargo, según los archivos documentales, «no tendría una sede permanente hasta mediados del siglo XVI, por lo que los antiguos maestros solían impartir lecciones en sus propias casas o en salas municipales de alquiler.»
De esta manera, Bolonia precedió a las demás universidades que se formarían a principios del Renacimiento, alrededor del 1420 d. C. Esta es la razón por la cual se considera la universidad más antigua del mundo occidental que, quizás para sorpresa de algunos, aún sigue preparando a casi 100,000 estudiantes, incluyendo a casi 2,000 del Programa de Movilidad e Intercambio europeo Erasmus. Destaca por su excelencia, siendo también conocida como la Dotta o “Erudita o Culta”, y se consolida como una institución autónoma e independiente de cualquier poder o gobierno.
No es una mera coincidencia que algunos de los estudiantes ilustres del Studium fueran Petrarca, Thomas Becket, Dante Alighieri, Erasmo de Rotterdam, Nicolás Copérnico, Laura Bassi y Humberto Eco, entre muchas otras distinguidas personalidades. Revisando la historia de esta famosa y muy prestigiada institución se encuentra, además, que los estudiantes extranjeros solían reunirse en grupos según su país de origen y se alojaban en internados, como en el caso del Collegio di Spagna, que desde el siglo XIV sigue funcionando en su ubicación histórica.
En un principio, Bolonia era una ciudad pequeña que pronto se enfrentó al problema de la vivienda debido a la gran cantidad de comerciantes, peregrinos y, posteriormente, estudiantes y académicos que comenzaron a asistir a la universidad. La escasez de viviendas se fue resolviendo paulatinamente a través de las galerías comerciales ya existentes en el casco antiguo de la ciudad, que permitieron la ampliación de las plantas superiores de las viviendas sin necesidad de construir nuevos edificios.
La ciudad de Bolonia también se conoce como “la ciudad de los pórticos”, que tienen una extensión de 53 kilómetros entre el centro de la ciudad y el territorio extramuros. Realmente resulta fascinante imaginarnos este mundo medieval de ciudades amuralladas, rodeadas por campos de cultivo, caracterizado también por siluetas de grandes torres, una impresionante catedral y un castillo. Eran villas con calles estrechas, de trazado laberíntico y sinuoso, adaptándose siempre a las condiciones del terreno. Los pórticos eran solo vigas de carga que sobresalían como balcones, pero debido a los frecuentes temblores en la zona, se fueron reforzando las construcciones con columnas. Hoy, aquellos diseños históricos y muy artísticos se encuentran en la lista de los candidatos a ser declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su valor arquitectónico.
Desde sus inicios fundacionales, hace ya casi diez siglos, la ciudad de Bolonia estableció un vínculo muy estrecho con su universidad y sus distintas facultades, hoy ya históricas. Cabe mencionar que, a partir del siglo XIV, se añadieron a los estudios jurídicos también los de lógica, astronomía, medicina, filosofía, matemáticas, retórica y gramática, y luego teología, griego y hebreo. Sin lugar a dudas, todas sus academias le dieron una fama mundial inigualable, al igual que su biblioteca, cuyo acervo asciende a más de 1,250,000 volúmenes físicos, aunque algunas fuentes sitúan su colección en cerca de 1.4 millones de documentos. Además, posee un Jardín Botánico que cuenta con un patrimonio vegetal extraordinario para Italia y toda Europa. Así, Bolonia es la alma mater y sigue representando un sueño increíble para muchos estudiantes o, como bien expresaba Dante Alighieri hace siglos: «Considerad vuestra naturaleza: no fuisteis creados para vivir como animales, sino para alcanzar la virtud y el conocimiento».
P.S.: https://www.bologna-experience.eu/bologna-the-oldest-university-of-the-western-world/
http://www.luigipaiano.com/es/la-universidad-mas-antigua-del-mundo








