
Crisol Internacional: ¡Basta… antes de que se derrame el vaso!
Independientemente del contexto social y cultural en nuestro mundo actual, al parecer a veces NO es suficiente externar un claro NO, marcar el alto o decir "basta". Muchas personas no escuchan, no quieren escuchar este NO determinante, o simplemente siguen por impulso, necedad y hasta con un poco de maldad; es decir, tratando de —como se dice comúnmente— "picar la cresta" del otro para molestar, enfadar e irritar, descargando frustraciones propias, envidias y enojos…
Justo aquí se nos presenta y desafía el tema de cuándo y cómo poner límites a los demás. Es sabido que a muchos les cuesta marcar límites y esto se debe, según la psicología moderna, a varias razones, como por ejemplo: el miedo al rechazo, sentimientos de culpabilidad, baja autoestima, así como patrones aprendidos. En pocas palabras, nos cuesta decir NO porque tememos perder la aprobación y hasta el afecto de los demás. Habrá personas que incluso nos quieran que las tachen de egoístas por decir "Prefiero no", "No puedo más" o "Ya no puedo más", y así se puede provocar una espiral con comentarios negativos e hirientes. También pueden existir situaciones donde actuamos sin pensar y nos desvivimos por los demás, porque así ocurría en la casa de los abuelos, padres y familiares; es decir, lo aprendimos desde nuestra infancia. Sin embargo, los tiempos han cambiado, los valores van transmutándose y, con ello, también nuestra resistencia a las peticiones, demandas, quejas y exigencias de la vida cotidiana.
Para ilustrar con mayor claridad el tema de los límites, resulta relevante señalar las posibles consecuencias al NO poner límites y tender a decir casi siempre "SÍ" a todo y a todos. En este instante cabe recordar la sabia frase de Paulo Coelho: "Cuando digas sí a los demás, asegúrate de no decirte no a ti mismo". Indudablemente, se va a acumular una gran carga emocional en aquel ser que siempre dice sí, y esta puede desbordar en agotamiento o en el llamado y multicitado síndrome de burnout, acumulando frustraciones y resentimientos al no sentirse valorado por los que lo rodean. Definitivamente, al NO poner límites, la balanza de la vida se inclina hacia un lado y la carga se vuelve más pesada para uno; el equilibrio en las relaciones se altera, afectando gradualmente la salud física y mental de la persona que NO aprendió a poner límites.
Por supuesto, cuando una persona está consciente de que le cuesta poner o externar límites a los demás para tener relaciones más sanas y estables y, sobre todo, una autoestima robusta, es aconsejable que acuda a terapia para aprender a poner límites al identificarlos con claridad. ¿Cómo? La respuesta es más fácil de lo pensado: determinar necesidades propias y averiguar qué te hace sentir mal o incómodo. De igual forma, durante el proceso de autoconocimiento y autoconciencia resulta indispensable aprender a valorar o revalorarse como individuo, ya que poner límites es un acto de amor propio: es cuidar lo que es valioso para ti, dándole prioridad e importancia a tu vida.
Queda más que claro, después de una breve introspección y un repaso acerca de los afanes y constancias de nuestro ego, que NO tenemos que quedar bien con todo el mundo; "decir con calma lo que nos duele o molesta es un acto de valentía, no de egocentrismo", lo cual nos puede brindar una mayor confianza y seguridad en nosotros mismos. No será de la noche a la mañana que este ¡basta! retiemble a nuestro alrededor, y realmente no quisiéramos llegar a situaciones extremas y mucho menos a conflictos que dañen nuestras relaciones y también a nosotros mismos, sino apuntar a la prevención saludable y al cuidado de nuestro YO.
Para lograr que este "basta" sea efectivo, será indispensable afilar nuestras herramientas de comunicación, aprendiendo a expresarnos con tacto, sensibilidad, firmeza y siempre con el debido respeto. Bien aconsejan los psicólogos que es fundamental "gestionar la culpa o el miedo", que muchas veces acompañan y complican este proceso de marcar límites. Aprender a escuchar a nuestras emociones será la clave para comprendernos más. Los pequeños "noes" pueden hacer la diferencia en nuestra vida cotidiana o, como bien expresó Mahatma Gandhi: "Un 'no' dicho desde la convicción más profunda es mejor que un 'sí' dicho simplemente para agradar, o peor aún, para evitar problemas".
Así, nunca es demasiado tarde para recapitular sobre nuestras decisiones, aprender a tiempo a decir "¡Basta!" antes de que se derrame cualquier vaso de nuestra paciencia y tolerancia, de que se malinterprete nuestra generosidad y nobleza, y sobre todo, para no caer en el burnout que nos puede traer consecuencias severas para nuestra salud física y emocional. Al ser más claros y honestos en nuestra comunicación practicaremos actos de amor propio, sin grandes explicaciones, sin rodeos y, sobre todo, SIN cansarnos ni tratar de justificar nuestras acciones constantemente, poniéndonos como prioridad para estar bien; porque si estamos bien con nosotros mismos, estaremos bien con los demás.
P.S.:https://www.neuropsicologosensevilla.com/la-importancia-de-poner-limites-aprende-a-cuidarte-emocionalmente/
https://www.metodosoma.com/saber-poner-limites-y-respetarse/
https://www.ipn.mx/assets/files/dch/docs/








