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Crisol Internacional: “El otro apellido: NO es de aquí…”

Escrito por Andrea König Fleischer en Viernes, 06 Febrero 2026. Publicado en Conoces a Nuestros Colaboradores, Crisol Internacional


Lastimosamente, y a pesar de todos los esfuerzos posibles, aún existen y persisten los actos de discriminación, racismo y hasta xenofobia, y además se manifiestan con muchas facetas y matices, abiertas y disfrazadas, con palabras, gestos, actitudes y acciones. Así, NO nos debe sorprender que no solamente cuando cruzamos fronteras nos encontramos con ellos; por más ecuánimes, tolerantes y dóciles que seamos, hay circunstancias que nos pueden lastimar, ofender y probablemente también nos pueden provocar emociones muy fuertes como el enojo y la ira.
Lo que tal vez era pura curiosidad de alguien se puede convertir en un verdadero disgusto, para no decir ofensa o pleito, entre dos o más personas. Una vez más habrá que recordar al “fino arte de la comunicación”, y también que nuestras palabras pueden detonar emociones y reacciones no deseadas en la contraparte. Veamos uno de los ejemplos más comunes de una situación cotidiana cuando se encuentran dos personas de diferentes regiones geográficas del mismo país o de otro y la conversación inicia con la frase: »Usted NO es de aquí…«, tal vez inspirado por curiosidad o legítimo interés, y la reacción provocada puede ser de una respuesta amable con la explicación correspondiente para dar a conocer el lugar de origen, hasta un bloqueo tanto verbal como de gestos, al darse la vuelta y no contestar NADA en absoluto, porque la persona se sintió molesta, invadida en su privacidad y hasta ofendida con o sin causa por haber sido expuesto como alguien diferente. Es justo esta reacción que nos debería llamar la atención, tratando de comprender, ¿qué pasó o qué provocamos con esta, al parecer inocente, interrogante?
Sorprendentemente hoy en día abundan los ejemplos de señalar lo distinto, diferente, fuera de lo común u ordinario para no decir rutinario como algo raro o algo que no checa, como fuera de serie y por lo mismo se tiene que marcar como una etiqueta, un código de barra o un QR. Tratando de comprender el complejo mundo de la comunicación vale la pena entender el concepto de la xenofobia que según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) se puede definir como: “el conjunto de actitudes, prejuicios y comportamientos que rechazan, excluyen y, a menudo, denigran a personas percibidas como extranjeras o ajenas a la comunidad.”
De hecho el término viene del griego, de las palabras xénos (extranjero) y phobos (miedo), pero indiscutiblemente va más allá del simple temor para constituir una forma compleja de discriminación basada en el origen nacional. Investigaciones académicas recientes han encontrado que: “la construcción del “otro” como diferente, la percepción de desviación normativa y la representación como amenaza para el grupo dominante…”; hallazgos que nos deberían invitar a una reflexión más profunda acerca de nuestra percepción sobre los migrantes - que a fin de cuentas somos todos en nuestro paso por la Tierra-: asimismo, su estado de salud, la seguridad, su competencia laboral, llevando a una percepción intolerante a la discriminación y exclusión social, y en casos muy extremos a la violencia, situaciones que se repiten de Norte a Sur, como por ejemplo entre Estados Unidos y México; México y Guatemala, Europa y África y hasta dentro de los mismos continentes.
Examinando este tema con más detalle surgen posibles causantes de estas tensiones por motivos económicos pensando de una forma simplista y radical «que alguien de fuera, puede quitarnos el trabajo» y así mermar nuestras oportunidades de empleo. Pero, por el contrario persiste también la concepción del extranjero ricachón y pudiente que quizás nos puede sacar de nuestra miseria…Vaya: que la idea de la riqueza siempre ha sido polémica y sigue moviendo mentes y muchas veces trastornando opiniones y acciones.
Ahora bien, también nos es familiar el discurso político, por lo general cargado de demagogia, asociando a los migrantes con amenazas a la seguridad nacional o local, calentando al ambiente o como se dice popularmente echando leña al fuego, difundiendo estereotipos y juicios de valor que poco tienen que ver con la realidad hasta que se tiene conocimiento verídico sobre la situación o el caso en particular. El tema se vuelve aún más difícil al tratar de desenredar posibles causas psicosociales que según investigaciones recientes se basan en el fenómeno del etnocentrismo, es decir actitudes y comportamientos basados en la idea que »la cultura propia es la referencia principal para juzgar a lo demás«, una postura que sin lugar a dudas es cimentada sobre el miedo a la pérdida de la supuesta homogeneidad e identidad cultural que a la vez ha fragmentado seriamente al tejido social.
De esta manera abundan las percepciones de este tipo, y lamentablemente han sido reforzadas e incluso refinadas con las generaciones a través del tiempo, heredándose de padres a hijos, como está expresado en dichos basado en estereotipos “hacer el indio” (hacer payasadas), “engañar como a un chino” (engañar por completo), “trabajar como un negro” (trabajar mucho y explotado)… para citar solamente algunas y motivar la reflexión sobre su sensatez.
Ahora bien, regresando al meollo de este asunto se nos puede plantear la trascendencia de la pregunta original sobre este complejo y supuesto apellido de “NO es de aquí…” con una propuesta sencilla y creativa de que realmente todos, que nacimos en la Tierra: »»Somos de aquí…« y entonces reconsiderar las sabias palabras del escritor británico H.G Wells quien afirmaba que: «Nuestra verdadera nacionalidad es nuestra humanidad...«

P.S.: https://mexico.unir.net/noticias/derecho/xenofobia/
https://psicologiaymente.com/social/etnocentrismo

 

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