
Crisol Internacional: “En el Sultanato de los Órix, Omán"
Al viajar por el mundo, la flora y fauna de las diversas regiones siempre captan el interés y hasta la fascinación del visitante, especialmente de los amantes de la naturaleza pura. Conocer las especies más exóticas no solo ha sido una atracción especial para los exploradores, botánicos y biólogos de muchos países, sino también para los aventureros. Es más, reiteradamente se ha afirmado que las excursiones por los bosques, la selva, la montaña y los valles proporcionan muchos beneficios para nuestra salud, tanto física como mental, despertando nuestros sentidos, aclarando la mente y fortaleciendo nuestros sistemas inmunológico, cardiovascular y muscular.
Hay regiones poco exploradas por los viajeros occidentales, como lo es Omán, en el Medio Oriente, uno de los países más antiguos y culturalmente ricos y vastos del mundo árabe. Revisando su historia encontramos vestigios que datan de hace tres mil años, revelando su importancia para el comercio y la cultura. Omán posee una ubicación estratégica en las antiguas rutas comerciales entre Asia, el norte de África y Europa, dejando la huella histórica de sus sultanatos, que han sobrevivido al paso del tiempo y a la modernidad. Así, cabe resaltar que los omaníes han conservado con orgullo sus costumbres y expresiones artísticas, como la música, la arquitectura y las artesanías. Asimismo, se ha podido preservar la elaboración de inciensos exclusivos, provenientes de la región de Dhofar, donde se encuentra el árbol sagrado de la Boswellia, que produce una resina única y muy apreciada en los rituales religiosos, espirituales y algunas prácticas curativas desde tiempos ancestrales.
Omán también cuenta con su propio «Árbol de la Vida», que se encuentra en la ciudad de Jebel Qurma, un símbolo de resiliencia en medio del entorno inhóspito del vasto desierto. Se trata de la especie Prosopis cineraria, conocido también como ghaf, que sobrevive en medio del clima extremo del desierto árabe alcanzando una estatura de más de seis metros, planteando interrogantes para los científicos y dejando un espacio creativo para la imaginación, las leyendas y el misticismo.
Ahora bien, Omán es la tierra de los muy elegantes y resistentes órix, una especie de antílope ampliamente distribuida en la península arábiga y hacia el norte en Israel, Irak, Siria, el desierto del Sinaí y Egipto, habitando los desiertos arenosos y pedregosos con una capacidad perfecta de adaptación a su hábitat y a los climas extremos. Omán creó un santuario para esta increíble especie, abarcando las regiones biogeográficas del Desierto Central y las Colinas Costeras.
Lo fascinante de este sitio y de esta especie es, según los científicos, que: «Las nieblas y el rocío estacionales sustentan un ecosistema desértico único cuya diversa flora incluye varias plantas endémicas. Su singular fauna cuenta con la primera manada de órix árabe en libertad desde la extinción mundial de la especie en estado salvaje en 1972 y su reintroducción en este santuario en 1982». Cabe mencionar que también se encuentran aquí los únicos lugares de cría en estado salvaje en Arabia de la avutarda hubara, una especie de ave zancuda en peligro de extinción, así como cabras montesas nubias, lobos árabes, tejones de miel, caracales y la mayor población silvestre de gacela árabe. En pocas palabras, se trata de una región muy singular y realmente fascinante dadas las condiciones extremas de su clima y ambiente.
Omán aún encierra muchos tesoros naturales, como lo es Wadi Shab, o el «cañón entre las rocas», un oasis escondido que une acantilados rocosos con aguas cristalinas, creando un ambiente espectacular de colores entre matices terracotas y azules turquesas del río que lo atraviesa. Allí es posible sumergirse en una de sus pozas para refrescarse en medio de un escenario natural impresionante, que nos invita a invocar una reflexión anónima que expresa: «El desierto enseña el valor de cada gota; el oasis enseña la gratitud por la vida compartida».
Según los viajeros, Omán se destaca por un espíritu hospitalario muy especial, ya que recibir a los visitantes se considera un arte ancestral que se practica con generosidad y sinceridad, dejando recuerdos imborrables en quienes hayan tenido el privilegio de visitar este increíble país. No resulta extraño que abran las puertas de sus casas a los viajeros desconocidos y compartan la mesa; este tipo de gestos forma parte de su riqueza y legado cultural, conectando con otras culturas.
En este espacio, la comida, que se convierte en un ritual, es fundamental. Ofrecen una variedad de platillos como lo son, por ejemplo, el shuwa (cordero tierno cocinado en un horno bajo tierra), el majboos (arroz especiado con carne o pollo) y las brochetas mishkak o carne asada; aparte de sus deliciosos postres como, por ejemplo, el halwa, el postre tradicional más famoso, una pasta dulce hecha de azúcar, almidón, ghee, frutos secos y especias como cardamomo y agua de rosas; y los dátiles, que se sirven como muestra de bienvenida y hospitalidad, acompañados de café con cardamomo (kahwa). En fin, visitar Omán será una experiencia única, contemplando su inigualable paisaje, especies como el órix, que realmente tiene su propio "sultanato" justo allí en su santuario, su extraordinaria hospitalidad y su riquísima gastronomía influenciada por la cocina árabe, persa y de la India.
P.S.: https://worldexpeditions.com/Blog/15-reasons-why-wilderness-walking-is-good-for-you
https://envoys.com/schools/blog/10-interesting-facts-about-oman








