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Crisol Internacional: “Finlandia, un chapuzón hacia la sustentabilidad”

Escrito por Andrea König Fleischer en Miércoles, 24 Septiembre 2014. Publicado en Cultura, Medio Ambiente, Sociedad, Sustentabilidad

En  más que una ocasión, algunos de nosotros seguramente nos hemos preguntado ¿qué significa realmente sustentabilidad y  en qué partes del mundo se  aplica con éxito? En esta  “aldea global”, como hace no mucho fue bautizado nuestro mundo, la mayoría de las naciones reclaman ser sustentables, ahorradoras de energía, amigables con su medio ambiente instrumentando para ello políticas y medidas innovadoras a favor de la ecología y la  conservación  de su fauna y de sus ecosistemas. Indudablemente, en el  orden internacional ya se encuentran países que destacan por su  liderazgo verde; es decir, que realmente cuidan y preservan su patrimonio natural. Uno de ellos  indudablemente  es Finlandia, ubicada  en la península escandinava en la parte central del extremo Norte de Europa, colindando al Oeste con Suecia, al Norte con Noruega y al Este con Rusia. Finlandia o Suomi en su lengua nativa, es  uno de los países más extensos y menos poblados de Europa con sólo 5.4 millones de habitantes. Es el país de casi 200 mil lagos, cien mil islas,  eternos bosques boreales, más de 3 millones de saunas obaños de vapor y por supuesto, también es la tierra del auténtico y legendario Santa Claus, que durante todo el año recibe numerosas visitas de muchas partes del mundo en su pueblo natal de Rovaniemi, cerca de círculo ártico polar en Laponia. En Finlandia, como en los demás países escandinavos se  viven las cuatro estaciones del  año de una manera muy contrastada e intensa,  la naturaleza cambia su rostro puntualmente y con ello los colores, la luz, la temperatura, los sonidos y olores, lo que convierte a esta nación en un verdadero deleite sensual. Habrá quien tenga prejuicios sobre los pueblos nórdicos, calificándolos como fríos, igual  que  sus climas,  distantes, como sus vastas regiones  reservados y callados como sus largas noches invernales; sin embargo, estas apreciaciones son únicamente estereotipos preconcebidos y  el viajero se encontrará con lo contrario, con gente cálida, amable y sobre todo, muy honrada y con un gran sentido de hospitalidad, y una  extraordinaria  calidad  de vida y eficiencia en sus servicios, aunados a  una notable y loable conciencia ecológica.

Este extenso y verde país contrastante por su “sol de la medianoche en el  verano“ de  inviernos  casi interminables, dispone de excelentes condiciones para convertirse en un modelo mundial de protección ambiental.  Primeramente existe un acceso a la información detallada y diversa sobre el medioambiente y la disponibilidad de una muy alta capacidad tecnológica que son sin duda, elementos medulares de sus políticas ecológicas. Asimismo, las condiciones para la protección ambiental son potenciados por la disponibilidad de  recursos financieros, materiales y humanos suficientes, sumados a una envidiable baja densidad poblacional (15.8 habitantes/ km²)  y una  naturaleza prístina que se ha mantenido relativamente intacta y pura a pesar de siglos de desarrollo económico y progreso social. Por ello, las estrategias de conservación fineses giran alrededor de varios proyectos que pueden ser sumamente ejemplares e inspiradores no solamente para los amantes de la naturaleza, sino también para los gobiernos de la comunidad internacional y México no debería ser la excepción. Así el objetivo básico de la protección ambiental es anticipar los riesgos, prevenir los daños y adoptar una auténtica cultura ecológica que se basa en un gran sentido de altruismo y por ende de un espíritu solidario y comunal. El respeto a  los valores ecológicos fundamentales de la naturaleza de los países nórdicos como Finlandia es crucial en su cultura, ya que por las condiciones climatológicas extremas que se viven en esta parte del mundo, cualquier  cambio o efecto negativo, sólo se modifica o invierte muy lentamente. Así, la idea básica de su política ambiental es que reparar los daños a posteriori suele ser mucho más caro y más difícil que prevenirlos. Por eso Finlandia ha invertido en planes y programas de prevención de daños ambientales, como es el caso de la protección de sus bosques que representan el 70% de la superficie de su territorio. Otra estrategia central de su desarrollo sustentable se basa en la racionalización del consumo de materiales, para así mejorar su eficiencia ecológica al producir más bienes y bienestar para su población, pero utilizando la misma cantidad de recursos disponibles: es decir sin despilfarrar sus riquezas naturales. Otro tópico prioritario en la agenda verde de Finlandia es la sanación del Mar Báltico, que comparten los fineses con 80 millones de habitantes de otros países ribereños, tanto de Escandinavia (aparte de Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca) como también: Alemania, Polonia, Lituania, Letonia, y Rusia. Es por eso y de forma casi pionera que hace ya cuarenta años en 1974, se firmó el Tratado de Helsinki para proteger al ecosistema Báltico. La Comisión de Helsinki (HELCOM), se constituyó para dotar de medios, la puesta en marcha del tratado y para coordinar las mejoras relacionadas con la protección ambiental del Báltico. Tras décadas de intensiva labor científica,  la voluntad política de los gobiernos del Tratado y  el loable  y constante esfuerzo de múltiples voluntarios representando a muchas organizaciones no gubernamentales en esta zona, se han registrado  avances positivos al eliminar más de la mitad de los agentes de la llamada lista Hot Spot de los principales problemas adversos y contaminantes de ese  mar. Ahora bien, Finlandia se ha puesto también a la vanguardia del desarrollo urbano mundial, creando ciudades verdes y al mismo tiempo amplias, modelos dignos de ser considerados en las políticas ambientales de México y por supuesto,  como ejemplo para nuestra Sudcalifornia y sus aún escasos centros urbanos. Comparadas con las del resto del mundo, las ciudades finlandesas son pequeñas y sustentables. También son jóvenes y se desarrollan rápidamente, pero bajo esquemas de sustentabilidad. Hasta mediados del siglo XX, Finlandia era una sociedad predominantemente agraria y la verdadera industrialización no comenzó en ese país, hasta después de la Segunda Guerra Mundial, similar a los procesos de urbanización y dispersión de la estructura social  de otras naciones Europeas. En Finlandia en contraste, el progreso y la contaminación atmosférica y los demás problemas ambientales de las pequeñas ciudades fueron escasos  en comparación con el resto del mundo. Sin embargo, existenpartículas presentes en la atmósfera que deterioran la calidad del aire de las ciudades finlandesas más grandes como la capital Helsinki o Tampere, Turku, Oulu, Espoo o Lathi,  y le preocupa mucho este problema a la opinión pública, especialmente  durante la primavera, cuando flotan en el aire las partículas que durante el invierno se desprendieron del asfalto por las ruedas especiales y necesarias con clavos de los coches y la arena que se esparce en las aceras para prevenir los resbalones de los peatones durante los largos meses de nieve. Desde el punto de vista sanitario, también tienen gran importancia para sus programas de prevención, las partículas emanadas de la calefacción de los edificios, especialmente en las regiones donde abundan las casas calentadas con leña.  Ahora bien, temas como el cambio climático y el uso de las energías alternativas  se han tornado prioritarias en las políticas ecológicas de Finlandia, país ejemplarque  décadas atrás lucho  con toda su fuerza contra la amenaza de la acidificación de  las precipitaciones fluviales, problema que hoy  controla de forma rigurosa manejando y balanceando el uso de sustancias químicas, así como también  conserva con mucho orgullo y de forma ejemplar su biodiversidad.  La gran mayoría de los habitantes de Finlandia conocen bien su riqueza natural, debido tanto al elevado nivel de la labor de investigación y divulgación de la ciencia,  que en este país inicia desde el nivel preescolar, hasta más allá de la educación universitaria, convirtiendo así a los ciudadanos finlandeses en amantes y  aficionados de la naturaleza. Se estima que en Finlandia viven unas 42.000 especies, cifra que es mucho menor a cualquier bosque tropical  y que se han extinguido por  lo menos 200 durante el último siglo, dato suficiente para priorizar su conservación y  para nosotros como ciudadanos conscientes y preocupados por nuestro entorno un ejemplo digno de meditar, responder  y echarnos “un chapuzón  hacia  la sustentabilidad”…

 

 

P.S.: Excelente y muy completo sitio sobre modelos y estrategias de conservación: http://helcom.fi/

 http://finland.fi/Public/default.aspx?contentid=160043&nodeid=41799&culture=es-ES

 

 

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