
Crisol Internacional: Inmersión al santuario ecológico de Bonaire
A medida que aumentan las temperaturas en el hemisferio Norte, surge la imperante necesidad de hidratarse y refrescarse hasta que nuestro organismo logre estabilizarse. La ciencia ha podido comprobar que »regular la temperatura ante el calor es vital porque el cuerpo necesita mantenerse en unos 37 °C para que sus órganos funcionen. El calor extremo altera las enzimas celulares y sobrecarga el sistema cardiovascular. Si la temperatura interna sube demasiado, los órganos sufren daños y sobreviene un colapso.« Asimismo, el cuerpo humano ha aprendido a defenderse de las crecientes temperaturas activando los siguientes mecanismos de defensa: el hipotálamo, que actúa como un termostato interno al recibir señales de los sensores térmicos y moviliza mecanismos de defensa; la vasodilatación, que permite que los vasos sanguíneos de la piel se ensanchen para llevar el calor hacia la superficie del cuerpo y liberarlo al aire; además de la sudoración, que expulsa agua a la piel, lo que permite que se reduzca la temperatura de la misma.
Comprendiendo este increíble mecanismo del cuerpo humano, entendemos nuestros procesos de adaptación al medio ambiente y, específicamente, al calor que a muchos agobia, pero que también ofrece una gran oportunidad de disfrutar los momentos de los deportes acuáticos. En este escenario se presentan las icónicas islas del Mar Caribe en su porción neerlandesa, que aún albergan lugares sorprendentes y muy poco explorados. Un claro ejemplo de ello es la Isla Bonaire, que pertenece a las Islas ABC (Aruba, Bonaire y Curazao) y es catalogada como uno de los paraísos submarinos por la riqueza y variedad de sus especies y sus arrecifes mundialmente protegidos.
Cabe destacar que esta isla fue pionera en sus medidas ambientales para cuidar de sus arrecifes y, por lo mismo, sigue siendo un paraíso para los buceadores de diferentes niveles, desde principiantes hasta avanzados, y además permite también el buceo nocturno. Desde hace más de cuatro décadas, las autoridades de la isla dispusieron que más de 700 acres de aguas circundantes fueran designados como el Parque Marino Protegido de Bonaire, y, por lo mismo, esta isla es el único Destino Azul certificado del mundo, contando con casi 90 puntos o estaciones oficiales para el buceo y otros deportes acuáticos.
El visitante de la isla también tendrá la oportunidad de pasear por su pintoresca ciudad capital, Kralendijk, que significa »Dique de coral«, perderse por un rato en uno de los agradables restaurantes, bares o cafés, sin olvidarse de un souvenir original, como lo son especialmente los productos elaborados a base de su sal marina o el famoso licor de cactus, agua de lima y sorgo. Igualmente se puede viajar sobre la ruta histórica que lleva al visitante a un lugar llamado »Rincon«, el asentamiento más antiguo de la isla, establecido por los españoles como un escondite perfecto ante los piratas o embarcaciones enemigas.
Ahora bien, una de sus mejores playas, “Sin Nombre”, se encuentra en el archipiélago »Klein« (Pequeña), una isla deshabitada con las playas más extraordinarias del mundo y una excelente zona para practicar el esnórquel. Asimismo, existe la posibilidad de realizar una excursión en un yate o simplemente en taxi acuático para explorar los magníficos alrededores de la isla e incluso visitar las islas hermanas, realizando un picnic a bordo o en una de estas fantásticas playas prístinas, donde en algunas partes es posible rentar un paseo a caballo a lo largo de las costas de la isla.
El paisaje isleño de Bonaire también se caracteriza por montañas blancas de sus depósitos de sal y lagos rosas llenos de artemias o camarones en salmuera, que motivan otra fantasía pintoresca para la aventura en esta sorprendente isla donde se reúnen miles de flamencos del Caribe para anidar. Así, el Santuario de Pekelmeer ofrece un auténtico espectáculo para los ornitólogos y los amantes de la naturaleza y, en particular, de esta especie que representa el ave nacional de Bonaire. Si todo eso fuera poco, el visitante también tiene la opción del windsurf o kitesurf en el Lago de la Bahía, que presenta excelentes condiciones para principiantes de esta actividad acuática, o practicar kayak por sus manglares, que forman parte de sus áreas protegidas inscritas en la Convención de Ramsar (un tratado intergubernamental adoptado en 1971 en Ramsar, Irán, cuya misión es la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales, nacionales y la cooperación internacional para lograr un desarrollo sostenible).
En fin, hay actividades y diversión para TODOS en esta bella isla que realmente hace honor a su nombre “del buen aire” en todos los sentidos de la expresión, ya que ofrece buen descanso, suficiente relax físico y la gran oportunidad de aprender un nuevo deporte en un ambiente maravilloso, inspirador y definitivamente apto para arriesgarse a la “Inmersión al santuario ecológico de Bonaire” o, como bien decía el gran investigador submarino Jacques Yves Cousteau, «Una vez que el mar te ha hechizado, te mantiene en su red de asombro para siempre».
P.S.: https://www.cursosfemxa.es/blog/cuerpo-temperaturas-elevadas
https://www.atastefortravel.ca/21658-things-to-do-in-bonaire/
https://www.ramsar.org/es
https://themaritimeexplorer.ca/2023/12/01/bonaire/








