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Crisol Internacional: “Made in Taiwán… o cambio de reglas”

Escrito por Andrea König Fleischer en Viernes, 06 Julio 2018. Publicado en Columnistas, Crisol Internacional, Cultura, Política, Sociedad

En esta era de la globalización las reglas y costumbres del comercio y de los negocios internacionales han cambiado sustancialmente bajo el esquema de la creciente apertura e integración de los mercados, así como también la formación de bloques regionales que buscan los mejores y mayores beneficios para sus países miembros, los que a su vez se han vuelto también cada vez más competitivos. Lo anterior gracias al uso de las nuevas tecnologías disponibles y los constantes procesos de innovación, particularmente con la llegada del internet, ya que los protocolos de comunicación se están facilitando casi instantáneamente y los tiempos y distancias indudablemente se han acortado vertiginosamente, además del acceso a la información que representa actualmente un verdadero universo sin límites para todo aquel “conectado” a la red y diestro para manejar y filtrar los datos. Ahora bien, ligado a eso cuántos de nosotros al efectuar una compra, especialmente de una prenda de vestir no hemos revisado su origen o el famoso emblema de “Made in“… (Hecho en…) para de alguna forma  diferenciar y acreditar la calidad, pero  consciente o inconscientemente tendemos erróneamente a discriminar un producto debido a su origen, en vez de valorar y checar su proceso de fabricación. En este contexto también cabe recordar el  refrán de nuestros antepasados que dice: “No todo lo que brilla es oro” y no todo producto elaborado en un país  muy desarrollado automáticamente es garantía de alta calidad…

Al reflexionar hoy sobre la economía mundial destacan y sobresalen invariablemente los países del Sur y Sudeste asiático también catalogados como los “dragones y tigres asiáticos con sus cachorros” que claramente reflejan a la perfección el moderno “boom comercial”, ya que por un lado ellos han demostrado un sobresaliente crecimiento y dinamismo en sus economías y por el otro lado, un desarrollo tecnológico sin precedente que les ha permitido cambios estructurales y mejoras en la productividad en general. De esta manera muchas de estas economías que hace medio siglo vivían de la agricultura, minería y pesca, hoy se han transformado en países modernos y diversificados con capacidad de ahorro e inversión.  De ellos Taiwán o la antigua isla de Formosa o “Hermosa” que se ubica a 180 km al Sureste de China y que sigue siendo administrada y gobernada como una provincia China, es sin dudas una de estas economías crecientes y dinámicas ya que ha registrado un verdadero milagro económico durante las últimas décadas a pesar de la compleja situación diplomática y jurídica interna por la que atraviesa la isla para eventualmente alcanzar su independencia.

Revisando brevemente su evolución y partiendo de un legado histórico multicultural basado en antiguos pobladores provenientes de las islas de las polinesias y malayas, Taiwán vivió inicialmente los intentos de una colonización por parte de los holandeses y españoles para posteriormente estar sometida bajo el dominio de Japón que al final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 tuvo que ceder la isla a China. Su población actual se compone mayoritariamente de los descendientes de las antiguas familias chinas, divididas en tres grandes grupos: los que habitan la provincia Fujian y que en su mayoría  llegaron a la isla antes de 1949, que hablan el idioma Min del sur o Minayu, también llamado “Taiwanés” y cuyos  sucesores conforman actualmente alrededor del 60 % de la población actual. Otro grupo son los “Hakka” o gente de provincia y el tercero lo componen los  Kuomintang, que dominan el chino mandarín y que llegaron después de 1949 durante el éxodo masivo a la isla de más de un millón de chinos  continentales. Curiosamente y siguiendo algunas líneas e hipótesis de investigaciones históricas y antropológicas se encuentran líneas paralelas entre la civilización maya con la china con el idioma  y  particularmente la de los aborígenes taiwaneses Minayu. Entre estas interesantes similitudes se hallan también elementos de la mitología, concepción del universo y de la Tierra, en ciertos aspectos de la medicina tradicional, creencias y simbologías como por ejemplo, la semejanza entre los dragones chinos y la serpiente emplumada del pueblo maya. Así el visitante definitivamente se sorprenderá ante una vasta diversidad cultural existente en la isla que son el reflejo de culturas milenarias  originalmente forjadas o “Made in Taiwán”, dónde más de medio millón de aborígenes conservan sus rasgos, costumbres y mitologías, algunas incluso similares a otros pueblos ancestrales de Latinoamérica

En este particular mundo mítico y a la vez moderno, cabe la interrogante económica de cómo Taiwán siendo una isla pequeña en extensión territorial, y con escasos recursos naturales, y que había caído casi en el olvido tras la Segunda Guerra Mundial logró prosperar en poco tiempo especialmente después de aplicar modelos económicos cerradoso “hacía adentro”, con altos grados de proteccionismo y barreras al libre comercio. Resulta por ello asombroso tomar en cuenta sus estadísticas e indicadores socio-económicos para percatarse que mientras que su población se duplicaba, su ingreso per cápita logró quintuplicarse en menos de treinta años. Las medidas y reformas gubernamentales en la posguerra fueron muy claras y al eliminar las restricciones a las importaciones y ajustar su moneda, que artificialmente haba sido sobrevaluada´, lograron incentivar a los empresarios nacionales a producir y exportar, aprovechando todos aquellos sectores en los que Taiwán podía ser más competitivo que otras naciones, especialmente productos industriales y posteriormente de tecnologías de punta con un alto valor agregado. Al avanzar económicamente los empresarios junto con el gobierno iniciaron además una política de ahorro nacional a través de tasas de interés atractivos, superiores al 10% que atrajo capitales, los que a la vez se fueron re-invirtiendo en su economía para animar el proceso de expansión, sin causar desigualdad entre la población. La lección del “Made in Taiwán” parece bastante clara: trabajar duro y ahorrar para poder mejorar la productividad y crecer siendo fundamental invertir en los sectores realmente competitivos y agregar valor a los productos, lo que es  indispensable para poder  posicionarse y mantenerse con éxito en un mundo global, así como también especializarse a través de la capacitación y educación continua lo que representa un reto para  TODOS y tal vez la única vía segura  para hacer eco al  moderno “cambio de reglas”  y lograr así una vida con mayores oportunidades y satisfacciones…

P.S.: https://w3.grupobbva.com/TLFU/dat/08_CyC_2010_web.pdf

http://www.lavanguardia.com/tecnologia/20180311/441446896533/taiwan-manufactura-foxconn-quanta-pegatron-facebook-intel.html

https://www.libremercado.com/2015-12-24/taiwan-la-historia-de-como-un-pais-pobre-llego-a-ser-muy-rico-1276564088/

https://spanish.taiwan.net.tw/

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