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Crisol Internacional: “Que empiece la función… Isla Cacatúa, Australia”

Escrito por Andrea König Fleischer en Viernes, 16 Marzo 2018. Publicado en Crisol Internacional, Cultura, Política, Sociedad

Luces, cámaras y acción, palabras claves que nos recuerdan inmediatamente al cine y con ello la reciente 90° Entrega de los Premios  Óscar, que esta vez indiscutiblemente se volvió una noche latina inolvidable, tanto para los cineastas como para los aficionados al denominado Séptimo Arte que esta vez  nos dio la esperanza de que tanto la ficción como la fantasía pueden triunfar y defender los valores de la libertad y del amor. Así, algunos mensajes intencionados de los grandes directores alcanzan hasta nuestros días un grado de inmortalidad al ser recordados por el paso del tiempo por diferentes generaciones;  mensajes en torno a la tolerancia, la esperanza, el amor,  la amistad y la paz. El cine sin lugar a dudas ha sido capaz de influenciar especialmente a todos  ya que tanto los jóvenes pero también en los mayores toca sentimientos profundos y construye además puentes de comunicación inter- generacionales,  convirtiéndose  en una especie de gran espejo en el que buscamos de alguna forma nuestro rostro ideal…

Tras haber visto a la ceremonia de Los  Oscares  uno asocia también los grandes escenarios para Festivales Internacionales del cine, como  son: Cannes, Venecia, San Sebastián, Mar de Plata Berlín, Sundance  o Toronto, pero suena extraño todavía que pudiera existir un lugar tan remoto para estos eventos mundiales , como la Isla de Cacatúa, ubicada  justo en la Bahía frente a Sídney en Australia, donde se reúnen cada año famosos artistas para celebrar lo mejor del cine, creando durante cinco días un escenario excepcional lleno de elegancia, magia y la bohemia de las otras sedes conocidas con la singularidad de este fantástico lugar.

La Isla de Cacatúa  ha sido testigo del desarrollo y de la prosperidad de  su gran urbe vecina Sídney, sin olvidarse de los  orígenes de sus pueblos ancestrales aborígenes, los Eora, primeros pobladores que atesoraban a las blancas cacatúas de cresta amarilla que dieron origen el nombre a esta isla. Fue el aventurado Capitán Cook quien alrededor de 1770 la circunnavegó para que más tarde los ingleses instalaran ahí unas  barracas tratando en ellas de reintegrar a los ex-convictos del Viejo Mundo y estableciendo así originalmente reformatorios y un siglo más tarde fueron creando talleres industriales para mujeres.  A principios del siglo XX el destino de la isla volvió a cambiar al montarse astilleros donde se reparaban y construían  grandes navíos y  también submarinos para las Guerras Mundiales, ya que la isla se localiza en un punto estratégico de Oceanía. Tras el paso del tiempo y sumergida entre la nostalgia y espíritu moderno y alternativo, Cacatúa ha sido capaz de re-inventarse constantemente al albergar diferentes espectáculos artísticos como conciertos, exposiciones y también festivales de cine, especialmente el Cockatoo Film Festival que generalmente se celebra cada año en el mes de Octubre. Todo aquello  sucede  como si justo allí existiera una metamorfosis andante que envuelve al visitante en su capullo de hierro, huellas misteriosas de los parques industriales y los túneles y bunkers  los tiempos bélicos. No es mera casualidad que la UNESCO declarara el sitio como “Patrimonio de la Humanidad” para preservar además su naturaleza única.

Este sitio tan recóndito y poco conocido ofrece muchas opciones para atraer visitantes ya que en la Bahía de Sídney, una de las bahías más hermosas del mundo donde  se puede acampar, nadar, pescar, remar en canoa o jugar tenis sin estar en medio del tumulto y  los rumores de esa gran ciudad. El puro paseo en ferry desde Circular Quay, atravesando el Harbour Bridge y con eso poder contemplar la ya icónica Opera House de Sídney resulta una aventura impar y qué mejor momento para degustar una copa del auténtico vino australiano de la cepa shiraz  y un tentempié como palitos de cangrejo o rollitos de queso  de la región  para que esta travesía se vuelva un festín y para siempre un imborrable recuerdo…

Durante el singular evento del Festival de Cine de la Isla Cacatúa  se exhiben más de 300 películas, no solamente de origen australiano, sino también internacionales, abarcando el largometraje y también,  cortometrajes y documentales, con temáticas variadas y perspectivas creativas y artísticas diferentes. Desde hace un par de años surgió la iniciativa en este singular festival de promover no sólo nuevos directores talentosos, los llamados “quality emerging talent”,  sino también  premiar a directores con consumadas trayectorias y a aquellos cineastas motivados por mostrar su obra en Australia. Así, el pequeño puerto se convierte literalmente en “la cereza del pastel”, proyectando cine de vanguardia, de alta tecnología, de temas y contenidos atrevidos, necesarios de ser exhibidos y analizados por un auditorio de más de 40 mil amantes del cine, mil patrocinadores, centenares de voluntarios que organizan la logística del evento, incluyendo galas ceremoniales cada noche, con suerte un desayuno con directores y actores,  música en vivo y no podía faltar una espectacular regata de inauguración y una tradicional barbacoa australiana para el  cierre. El evento definitivamente se ha convertido en un escaparate muy importante para los cineastas de la región, pero también de todos aquellos talentos jóvenes de alrededor del mundo que buscan una oportunidad, lejos de lo muy conocido y competitivo, como lo es Hollywood. Por ello esta gala de cine ofrece además durante los cinco días de duración, mesas redondas, seminarios y foros de discusión que retroalimenta críticamente el festival y sus aportaciones.

Otro mérito es que acercar a las nuevas generaciones al Séptimo Arte que es una tarea imprescindible, porque el cine ha sido y será capaz de mover mentes y corazones, proyectar nuevas ideas y plasmar alternativas, mostrando tanto las atrocidades de las guerras para reclamar la paz, o bien el defender los derechos de las minorías y motivar a que las masas reaccionen y luchen contra la intolerancia y la discriminación para que haya un mañana más libre, con menos prejuicios y racismo…y también,  es la magia propia del cine  la que nos puede cautivar y cambiarnos el ánimo, cuando estemos tristes, enojados o fatigados, porque al divertirnos y hacernos reír, liberamos tensiones y rejuvenecemos, así…silencio y “Que empiece la función”… y no importa si es en un lugar tan lejano como la Isla de Cacatúa… o simplemente desde un rincón acogedor de nuestra casa… 

P.S.: http://www.cockatooisland.gov.au/visit

 https://elviajero.elpais.com/elviajero/2012/10/20/actualidad/1350719803_806924.html

cockatoofilm.com.au, http://queerscreen.org.au/cockatoo-island-film-festival/ http://www.starobserver.com.au/artsentertainment/queer-screen-teams-up-with-cockatoo-island/86613

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