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Crisol Internacional:”Sueños y maravillas de una nación poco conocida: Uzbekistán”

Escrito por Andrea König Fleischer en Viernes, 03 Julio 2026. Publicado en Andrea König Fleischer, Conoces a Nuestros Colaboradores, Crisol Internacional


El Mundial de Fútbol que ahora está en boca de muchos no es solamente el resultado de arduos entrenamientos, de las emociones de sus jugadores, entrenadores y árbitros, los desesperados gritos de "¡Goooool!", la incansable pasión de sus aficionados, el colorido y escándalo en las gradas de los estadios perfectamente acondicionados para el magno evento, las maniobras de logística antes y durante los partidos, o la seguridad e integridad de todos los que participan. Es también uno de los grandes encuentros culturales entre representantes de —ahora— 48 naciones y, según estimaciones, una audiencia televisiva de aproximadamente 3.500 millones de personas alrededor del mundo. ¡Vaya! Pocos eventos alcanzan estas cifras y, desde luego, el impacto que causa un Mundial de Fútbol…
Entre las naciones participantes hay algunas poco conocidas, tanto en el deporte como en general, y mucho menos como destino turístico, lo que las hace muy atractivas para averiguar y explorar más sobre ellas. Sin lugar a dudas, Uzbekistán, ubicada en Asia Central, no solamente ha sido un digno debutante en el campo del "soccer", sino que representa una nación llena de maravillas arquitectónicas que, según los conocedores de la materia, «combinan el diseño tradicional ancestral con elementos innovadores adaptados al clima».
A pesar del paso del tiempo, las invasiones bélicas y las tempestades naturales, afortunadamente se conservan las estructuras antiguas de sus palacios, mausoleos, mezquitas y minaretes, labrados con coloridos mosaicos llenos de simbolismo religioso, patrones geométricos muy característicos de su arquitectura. Estas obras magnificentes se pueden admirar en ciudades como Samarcanda, Bujará, Jiva, Shakhrisabz (la "ciudad verde"), Termez y Kokand. Lo verdaderamente asombroso para el visitante es la posibilidad de que, durante su viaje, descubra estas joyas arquitectónicas que permiten una mirada a eras como la achelense (Edad de Piedra), la de Bronce y la medieval. Considerando, además, que Uzbekistán formaba una parte esencial de la Ruta de la Seda, que se extendía 11.000 kilómetros de longitud desde el Lejano Oriente hasta el Mar Mediterráneo, es justo el país enlace central donde convergen todos los hilos de la ruta y que le permitió un auge comercial en sus momentos históricos.
Los archivos documentales sobre esa región revelan que «los primeros vestigios de asentamientos humanos en la región de Uzbekistán datan del Paleolítico». A la vez, los asentamientos antiguos demuestran que la arquitectura más antigua de los siglos XIV-XVI a.C. se encuentra en Sapallitepa y Jarkutan, que datan de los siglos X-XIV a.C. Asimismo, se han hallado monumentos budistas, como Fayaz Tepe y Kara Tepe, en la región de Surjandaria, que se estima se construyeron durante los siglos I-III d.C., reflejando diferentes etapas de la civilización de Asia Central. Cabe mencionar también que la antigua ciudad de Khorezm se fundó más de 30 siglos antes de la era actual. En resumen, estas construcciones tan imponentes recuerdan al viajero un pasado resplandeciente y luminoso marcado por el camino de la fe.
Durante la Edad Media, la arquitectura timúrida y shaybani sentaron las bases para las expresiones religiosas del Islam, que se vio reflejada en la construcción de los palacios de sus gobernantes, las residencias opulentas, los mausoleos, los mercados y las madrasas (instituciones educativas para la enseñanza de la religión). Ejemplos de ello se registraron en la Plaza Registán, con las madrasas Ulugh Beg, Tilla-Kori y Sher-Dor. Cada edificio albergaba una mezquita y aulas estudiantiles, así como también paredes con impresionantes galerías de arte que narran la historia de su pueblo a lo largo de sus ejes. Cabe destacar también que la madrasa Sher-Dor es única en sus representaciones artísticas, desde sus columnas decoradas hasta figuras finamente elaboradas con mosaico que reflejan leones, tigres, ciervos y rostros humanos, como símbolos de la cultura islámica y de una belleza singular que, desde luego, es capaz de despertar "Sueños y maravillas de una nación desconocida" como lo es Uzbekistán.
No debe faltar la mención de uno de los monumentos más importantes de la arquitectura uzbeka: la Mezquita Bibi-Khanym, que cuenta con portales de 35 metros de altura, minaretes de 50 metros y un gran patio. Además, sus puertas están hechas de siete metales diferentes, y el edificio en sí está construido con mármol y terracota, y decorado con mosaicos y frescos azul y dorado. Ahora bien, la arquitectura uzbeka definitivamente ha sido capaz de reflejar el contexto histórico, las condiciones de cada localidad y también el paso hacia la modernidad, en una transición vertiginosa hacia un mundo actual sin olvidarse de su pasado esplendoroso. O, como bien decía el gran arquitecto suizo Le Corbusier: «La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes reunidos bajo la luz…».

P.S.: «Uzbekistan». Enciclopedia Británica en línea (en inglés). 5 de abril de 2026. Archivado desde el original el 7 de abril de 2026.
https://www.re-thinkingthefuture.com/travel-and-architecture/a3693-15-famous-structures-of-uzbekistan/
https://www.archdaily.mx/mx/country/uzbekistan

 

 

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