Crisol Internacional: Tasmania- ¡Diablos! ¡Hasta el fin del mundo!

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Nuestras fantasías  tienen mucho en común  con el internet, ya que podemos viajar tan lejos como nosotros mismos nos propongamos, cruzar fronteras sin pasaportes, visas y mayores  requerimientos burocráticos, escalar montañas tan altas como las del Himalaya o navegar por los siete mares sin sufrir algún naufragio para llegar a puertos seguros y destinos inimaginables y poder ahí explorar remotas culturas y encontrarnos con paisajes naturales y seres humanos extraordinarios. Así le puede pasar al navegante  imaginario o  al explorador contemporáneo  cibernauta. Siguiendo esa ruta,  podemos  hoy buscar refugio y aventuras en un sitio que oficialmente está catalogado como en la zona definida como “Down under o Far, far away”,  (“Muy abajo” o “ muy, muy lejos”,)  ubicada a una distancia de 240 kilómetros de la ya de por sí muy remota Australia y que es una isla  casi del tamaño de Jalisco y para algunos considerada literalmente como el fin del mundo y para otros un edén poco conocido con playas de arenas blancas,  bosques tupidos, praderas y selvas bajo el cielo del Pacífico Sur. Tasmania pertenece a Australia y es su isla más grande.  Está ubicada en su porción sureste, compartiendo con nosotros desde su extremo opuesto el Océano Pacífico pero a  más de 25 horas de vuelo de Baja California Sur. En este lugar tan lejano y aislado, el clima a veces cambia repentinamente en medio de una curva de la carretera, registrándose tanto lluvia como sol, o bien alternando tormenta, sol, neblina y vientos huracanados, todo esto puede pasar durante un sólo día en Tassie, como los Australianos bautizaron cariñosamente a su isla. Tasmania se encuentra en la misma latitud que Nueva Zelanda y la Patagonia y cuenta con  vientos tormentosos  conocidos como “los Ruidosos de Tasmania” qué vaya que pueden generar cambios climatológicos endemoniados. Tasmania, por su aislamiento geográfico guarda muchos tesoros naturales, culinarios culturales y  artísticos.  Cuenta con una población de casi medio millón de habitantes, es decir un poco más que nuestra media península y al  igual que en Baja California Sur, fue habitada por tribus nómadas antes de la llegada de los exploradores y colonizadores europeos, en este caso holandeses, ingleses y franceses. Interesantemente, como en el caso de varias otras islas del Pacífico Sur, fueron ex presidarios y sus guardianes militares los que empezaron a colonizarla, muchas veces con la misma brutalidad que caracteriza los episodios sanguinarios de la historia colonial universal, subyugando, torturando y persiguiendo a los nativos para convertirlos en esclavos o prisioneros hasta su muerte. Se han encontrado testimonios de historiadores anónimos* y conocidos que describen que “la población aborigen de la isla viva feliz y libre, dedicados a modestas actividades económicas para su subsistencia, hasta la llegada de los conquistadores, cuando fueron despojados y en menos que setenta años extinguidos, durante una Guerra conocida la ” Guerra Negra de la Tierra de Van Diemen”.  Los colonizadores occidentales también  sobreexplotaron los abundantes recursos naturales, principalmente los  boscosos y mineros; pero  pese a este  dolorido  pasado, la isla logro un gran progreso económico y social, inspirado primeramente por el modelo de industrialización británica, para después encontrar su propia identidad dentro de la incorporación y Mancomunidad Australiana, basando su economía fundamentalmente en actividades agrícolas, pesqueras, comerciales turísticas  y de  otros servicios; así como también, el aprovechamiento de fuentes de energía alternas principalmente la hidráulica. Muchos de los inmigrantes europeos pudieron desarrollar gracias al clima templado actividades vinícolas de importancia, estableciendo regiones enteras dedicadas a esa actividad, atrayendo con ello a visitantes de muchas partes del mundo para ofrecerles vinos y sorbos exquisitos de un Chardonnay o Pinot Noir y tours por los  pintorescos  paisajes de sus viñedos. Otros visitantes prefieren disfrutar y alternar los vinos con las cosechas de cerezas, moras y manzanas o bien, dar un recorrido  por uno de los museos más famosos de Oceanía, el Museo de Arte Antiguo y Contemporáneo (MONA) en la ciudad capital, Hobart. Tasmania indudablemente es famosa por sus marsupiales y entre ellos el ya icónico “Demonio de Tasmania”, que se convirtió en el famoso  y caricaturesco personaje “Taz”.  La región es un sitio mágico con casi  dos decenas  de Parques Naturales y con misteriosos Patrimonios Culturales e Históricos de la Humanidad declarados así por la UNESCO. Sin embargo, también es una tierra que por su clima ha sido amenazada por numerosos incendios forestales en repetidas ocasiones, poniendo en peligro la vida de sus habitantes y visitantes y  su peculiar flora y fauna.

No obstante de su lejanía geográfica y los múltiples horas de vuelo que hay que emprender para llegar, esta tierra ha sido  también sede de muchas reuniones internacionales, como por ejemplo de la Comisión para la Conservación de la Antártida(CCAMLR), la  Sociedad  Mundial de  Citogenetistas y  la Sociedad Internacional de Glaciología (IGS), apoyando a la investigación y  a las ciencias, especialmente a la medicina. Así en Tasmania  existe una Universidad, University of Tasmaniareconocida mundialmente por su Centro de Formación Pesquera y Estudios en la Antártida. En otras palabras, aún Tasmania  es considerada por algunos viajeros como el fin del mundo,  ahí no se acaba el mundo, sino que existen muchas bellezas naturales, historias que contar e investigación vanguardista por impulsar. Es un paraíso natural, salvaje y a la vez desarrollado, ideal para todo aquel  que quiere dejar y alejarse de  la vida moderna, acelerada  y el multicitado estrés y cambiarla por unos instantes deexótico relax y de un aislamiento provocador.

 

 

 

P.S.:   Para abundar sobre la historia colonial:  www.theanarchistlibrary.org/library/anonymous-tasmanian-genocide  y  para explorar sus zonas culturales y turísticas: http://www.discovertasmania.com.au/

 

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Andrea  König Fleischer

Nació en Alemania y estudio la licenciatura en Filología Inglesa y Española y Economía en la Universidad de Giessen Alemania y  University of Edinburgh, Escocia. Posteriormente realizó sus estudios de Maestría en Lenguas Modernas y Ciencias Económicas en la misma  alma mater en  Alemania, e incluso en la Universidad Autónoma de Baja California Sur,  México.

Se ha desempeñado como docente desde 1986 hasta la fecha en el  nivel de Licenciatura y Maestría en las áreas de: economía, ciencias políticas, administración, comercio exterior, derecho internacional y turismo internacional en la Universidad Autónoma de B.C.S., UNIPAZ y en la Universidad Católica. Así como también ha trabajado como intérprete y traductora para diversas instituciones y organismos como el Instituto Berlitz, la World Wildlife Foundation y  SEPESCA.

Además ha participado en cursos y seminarios sobre economía internacional y globalización, comercio exterior y cultura emprendedora habilidades docentes, neuropsicología y superación personal, impartiendo conferencias y organizando talleres sobre métodos y proyectos de investigación, estudios en el extranjero, de la mujer y dinámicas grupales.

Cuenta con varias publicaciones de su especialidad  sobre diversos temas de economía, cultura  y educación.

Durante más que 12 años ocupó el cargo de Directora  de la Licenciatura en Comercio Exterior y Aduanas y como Coordinadora del proceso de titulación en la Universidad Católica. También ocupó el cargo de  Coordinadora del Posgrado en dicha institución durante más que 5 años, dirigiendo más que 90 proyectos profesionales, participando en más que 80 exámenes profesionales y organizando  6 cursos y 10  diplomados de titulación.

Asimismo está colaborando con el Centro Cultural Clavijero como traductora desde el 2010 y está apoyando al corporativo Se habla la Paz en la coordinación educativa desde enero 2014.

P.S. Indudablemente le gusta viajar, conocer nuevas  culturas y costumbres, así como también el buen cine, las buenas rolas, y especialmente leer, disfruta de  casi todos los deportes (menos el box) y emprender proyectos.

 

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