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Crisol Internacional: “Una noche estrellada en Ibo, Mozambique"

Escrito por Andrea König Fleischer en Viernes, 10 Abril 2026. Publicado en Artículos de opinión en BCS, Andrea König Fleischer, Conoces a Nuestros Colaboradores, Crisol Internacional

 

Dicen por allí que soñar no cuesta…, y vaya, aún hay lugares tan excepcionales que nos invitan a dejar nuestra mente divagar, imaginar y revivir recuerdos y momentos especiales. Experiencias de esta índole nos ayudan a descansar, relajar y simplemente reposar del mundo agitado, cada vez más veloz y ruidoso; necesitamos remansos de paz para recobrar nuestra energía y fuerza para enfrentar y superar día con día nuevos retos y también uno y otro obstáculo. Es más, la psicología contemporánea ha comprobado que las pausas son indispensables para evitar la fatiga mental y mejorar nuestra concentración, reducir el estrés, mejorar nuestra productividad, así como aportar beneficios para nuestra salud física y mental. En pocas palabras, sin pausas, nuestra mente y cuerpo entran en una especie de «piloto automático» que reduce nuestra capacidad para tomar decisiones, ser creativos y disfrutar de lo que hacemos. 

En un mundo de las miles de islas se siguen encontrando afortunadamente estos espacio de tranquilidad y una de ellas es justo la Isla de Ibo, una isla de coral algo perdida en el archipiélago de Quirimbas, un Parque Nacional  que cuenta con una cadena de islas coralinas de aproximadamente  250 kilómetros, al Norte de Mozambique, ubicada al Sureste de África en el Océano índico. Es la tierra de los babuinos, primates veloces, ágiles y dominantes en su estructura social de clanes y también  de las tortugas marinas y de las ballenas jorobas saltarinas en sus mares circundantes. En este mundo isleño crecen y florecen los majestuosos árboles babobs, hay palmares densos en sus playas paradisiacas, manglares prístinos  donde aún existe y persiste una flora salvaje. Es el lugar donde la palabra swahili de »karibuni«-  bienvenidos- hace honor a su significado al recibir a  sus visitantes.

A pesar de haber sufrido episodios de crueldad durante la colonia portuguesa Ibo vibra de muchas historias y aventuras: el recorrido por sus rincones representa un viaje hacia su pasado  cuando se había convertido en un puerto clave por no decir puente comercial entre África y Asia,  tristemente también en un “punto negro” donde se traficaba con esclavos. Sin embargo, hoy es un sitio donde todavía se hallan pequeñas embarcaciones antiguas, jardines y edificios de aquella época recordando la influencia portuguesa, siendo una de sus principales vestigios una fortaleza en forma de estrella. Lugar histórico visitado por el explorador portugués Vasco de Gama hace más de cinco siglos en 1502 por primera vez. En sus alrededores hay cabañas  donde habitan sus pescadores que conservan la tradición ya casi milenaria de buscar suerte en el mar. 

Según los habitantes y visitantes de este paraíso, casi perdido entre las olas del Océano Índico, se pueden apreciar “noches estrelladas” realmente impresionantes como en pocos lugares sobre la faz de la tierra, con una intensidad e inmensidad como si fuera realmente posible tocar y  acariciar a los cuerpos celestes. La astronomía estima que hay entre 100 y 400 millones de estrellas en la vía láctea, basándose en la masa total de la galaxia, ya que resulta imposible contarlas individualmente, tanto por el polvo interestelar como las estrellas muy tenues, tal vez podríamos apreciar desde la Tierra  hasta 3000  a pura vista pero en Ibo el mundo de sus estrellas es tan fascinante como su mar. La belleza única  de esta isla consiste en la posibilidad de poder  observar estas miles o mil y unas  estrellas, lo que la  convierte en un lugar realmente mágico, ideal para darle vida a nuestros sueños y fantasías o como bien expresa  el autor francés Saint Antoine Exupery en el legendario Principito «Tú, sólo tú, tendrás estrellas que saben reír…»

De día se puede vivir el bullicio de la isla, que  está  recibiendo  cada vez más visitantes por mar en las llamadas “chapas” o  en su aeropuerto, una pista de aterrizaje muy singular ya que se trata de un campo acondicionado para recibir los aeroplanos de pequeña escala. Curiosamente por más diminuta que sea la isla cuenta con una fundación propia que busca fortalecer el desarrollo de la educación para jóvenes, capacitando y entrenándolos en diversas habilidades y oficios para el futuro, donde también cabe una educación integral, considerando el deporte un elemento clave para la superación personal.

Ibo cuenta con una fauna y flora acuática intacta, un mundo submarino extraordinario,  ideal para el snorkel y buceo para admirar sus especies marinas bajo condiciones  climáticas perfectas y un mar en calma que puede restaurar la paz mental y el equilibrio físico y mental, enriqueciendo entonces alma y mente, viviendo una aventura singular. Un ejemplo muy claro para este estado puede representar  el avistamiento de los  poco comunes manatíes  o dugongos que se pueden encontrar justo ahí, bajo la protección de sus coloridos arrecifes coralinos, en el reflejo de una noche estrellada, haciendo realidad el sueño de miles de vivir en paz y tranquilidad, lejos de los cañones, misiles, armas, amenazas y gritos de guerra, recordando con esperanza  la palabras del escritor ruso Dostoyevski que las cosas pueden cambiar , ya que: »Entre más oscura la noche, más brillantes las estrellas…«



P.S.: https://gmelius.com/es/blog/ciencia-pausas-salud-mental

https://zentrumcoaching.com/la-importancia-de-la-pausa-como-encontrar-equilibrio-en-el-dia-a-dia/

https://fatamorganacomunicacion.es/ilha-de-ibo-paraiso-del-silencio-y-las-estrellas/

http://xavibartroli.blogspot.com/2016/02/la-isla-de-ibo-donde-el-tiempo-se.html

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