
Crisol Internacional: “Una noche estrellada en Ibo, Mozambique"
Dicen por allí que soñar no cuesta…, y vaya, aún hay lugares tan excepcionales que nos invitan a dejar nuestra mente divagar, imaginar y revivir recuerdos y momentos especiales. Experiencias de esta índole nos ayudan a descansar, relajar y simplemente reposar del mundo agitado, cada vez más veloz y ruidoso; necesitamos remansos de paz para recobrar nuestra energía y fuerza para enfrentar y superar día con día nuevos retos y también uno y otro obstáculo. Es más, la psicología contemporánea ha comprobado que las pausas son indispensables para evitar la fatiga mental y mejorar nuestra concentración, reducir el estrés, mejorar nuestra productividad, así como aportar beneficios para nuestra salud física y mental. En pocas palabras, sin pausas, nuestra mente y cuerpo entran en una especie de «piloto automático» que reduce nuestra capacidad para tomar decisiones, ser creativos y disfrutar de lo que hacemos.
En un mundo de las miles de islas se siguen encontrando afortunadamente estos espacio de tranquilidad y una de ellas es justo la Isla de Ibo, una isla de coral algo perdida en el archipiélago de Quirimbas, un Parque Nacional que cuenta con una cadena de islas coralinas de aproximadamente 250 kilómetros, al Norte de Mozambique, ubicada al Sureste de África en el Océano índico. Es la tierra de los babuinos, primates veloces, ágiles y dominantes en su estructura social de clanes y también de las tortugas marinas y de las ballenas jorobas saltarinas en sus mares circundantes. En este mundo isleño crecen y florecen los majestuosos árboles babobs, hay palmares densos en sus playas paradisiacas, manglares prístinos donde aún existe y persiste una flora salvaje. Es el lugar donde la palabra swahili de »karibuni«- bienvenidos- hace honor a su significado al recibir a sus visitantes.
A pesar de haber sufrido episodios de crueldad durante la colonia portuguesa Ibo vibra de muchas historias y aventuras: el recorrido por sus rincones representa un viaje hacia su pasado cuando se había convertido en un puerto clave por no decir puente comercial entre África y Asia, tristemente también en un “punto negro” donde se traficaba con esclavos. Sin embargo, hoy es un sitio donde todavía se hallan pequeñas embarcaciones antiguas, jardines y edificios de aquella época recordando la influencia portuguesa, siendo una de sus principales vestigios una fortaleza en forma de estrella. Lugar histórico visitado por el explorador portugués Vasco de Gama hace más de cinco siglos en 1502 por primera vez. En sus alrededores hay cabañas donde habitan sus pescadores que conservan la tradición ya casi milenaria de buscar suerte en el mar.
Según los habitantes y visitantes de este paraíso, casi perdido entre las olas del Océano Índico, se pueden apreciar “noches estrelladas” realmente impresionantes como en pocos lugares sobre la faz de la tierra, con una intensidad e inmensidad como si fuera realmente posible tocar y acariciar a los cuerpos celestes. La astronomía estima que hay entre 100 y 400 millones de estrellas en la vía láctea, basándose en la masa total de la galaxia, ya que resulta imposible contarlas individualmente, tanto por el polvo interestelar como las estrellas muy tenues, tal vez podríamos apreciar desde la Tierra hasta 3000 a pura vista pero en Ibo el mundo de sus estrellas es tan fascinante como su mar. La belleza única de esta isla consiste en la posibilidad de poder observar estas miles o mil y unas estrellas, lo que la convierte en un lugar realmente mágico, ideal para darle vida a nuestros sueños y fantasías o como bien expresa el autor francés Saint Antoine Exupery en el legendario Principito «Tú, sólo tú, tendrás estrellas que saben reír…»
De día se puede vivir el bullicio de la isla, que está recibiendo cada vez más visitantes por mar en las llamadas “chapas” o en su aeropuerto, una pista de aterrizaje muy singular ya que se trata de un campo acondicionado para recibir los aeroplanos de pequeña escala. Curiosamente por más diminuta que sea la isla cuenta con una fundación propia que busca fortalecer el desarrollo de la educación para jóvenes, capacitando y entrenándolos en diversas habilidades y oficios para el futuro, donde también cabe una educación integral, considerando el deporte un elemento clave para la superación personal.
Ibo cuenta con una fauna y flora acuática intacta, un mundo submarino extraordinario, ideal para el snorkel y buceo para admirar sus especies marinas bajo condiciones climáticas perfectas y un mar en calma que puede restaurar la paz mental y el equilibrio físico y mental, enriqueciendo entonces alma y mente, viviendo una aventura singular. Un ejemplo muy claro para este estado puede representar el avistamiento de los poco comunes manatíes o dugongos que se pueden encontrar justo ahí, bajo la protección de sus coloridos arrecifes coralinos, en el reflejo de una noche estrellada, haciendo realidad el sueño de miles de vivir en paz y tranquilidad, lejos de los cañones, misiles, armas, amenazas y gritos de guerra, recordando con esperanza la palabras del escritor ruso Dostoyevski que las cosas pueden cambiar , ya que: »Entre más oscura la noche, más brillantes las estrellas…«
P.S.: https://gmelius.com/es/blog/ciencia-pausas-salud-mental
https://zentrumcoaching.com/la-importancia-de-la-pausa-como-encontrar-equilibrio-en-el-dia-a-dia/
https://fatamorganacomunicacion.es/ilha-de-ibo-paraiso-del-silencio-y-las-estrellas/
http://xavibartroli.blogspot.com/2016/02/la-isla-de-ibo-donde-el-tiempo-se.html








