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Eso de estar bien

Escrito por Justine Hernández en Miércoles, 06 Noviembre 2019. Publicado en Literatura, Narración, Poesía

Finalmente tienes una casa, acomodas tus cosas de la manera que a ti te parece que funcionan mejor, la planta que compraste ha sobrevivido su primer invierno y has logrado no incendiar la cocina con tus recetas internacionales. Tienes un trabajo en el que eres un poco más allá de un número y te sientes inteligente y hasta productivo. Has puesto en paz a tus recuerdos, has desarrollado algún hobby y tu colección ya alcanza más de treinta artículos. Tu grupo social es más pequeño pero más constante o más enriquecedor y te has comprometido a dejar de pelear con la vida, el amor y la política. Eres ahora un ciudadano estándar, que paga impuestos y que ve las noticias o lee el periódico con cierta regularidad. Es decir que, lo lograste….

¿y ahora? ¿ya eres feliz? Independientemente de la definición de esa palabra tan grande, que es sumamente subjetiva y temporal, la verdad es que no es fácil ser feliz. El autosabotaje es un monstro constante al que uno debe tenerle cuidado. Porque pese a todo siempre algo falta, algo no esta, algo se necesita. ¿Por qué? ¿Somos barrilitos sin fondo a los que nada les es suficiente? No lo creo. Aunque nuestro instinto sea depredador y siempre queremos ir más allá, creo que el punto es que no sabemos estar bien. Porque estar bien significa estar en calma, en paz, tranquilos y hemos aprendido que eso es aburrido, tedioso, estático, cuando en realidad es todo lo contrario, estar bien, con uno mismo, en paz con la vida nos permite ser conscientes, abrir los ojos, concentrarnos y percibir más allá de nuestras manos. Implica claro que no somos víctimas, que asumimos nuestras contrariedades y diferencias, que manejamos nuestras emociones, que reconocemos nuestros errores y eso no es fácil.

Dice Pessoa que “quien quiere poco, tiene todo; quien quiere nada es libre; quien no tiene y no desea, siendo hombre, es igual a los Dioses”….  Siendo libres entonces, nada nos limita, nada tiene poder sobre nosotros, nada se espera y en consecuencia directa nada nos lastima, es decir, seriamos felices… ¿se puede? Supongo que si, cuando hayamos llegado a ese escalón. Por ahora al menos reguemos las plantas, cultivemos amigos y seamos buenos con nosotros mismos.

JD

 

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