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Hernán Cortés

Escrito por Leonardo Varela en Lunes, 26 Mayo 2014. Publicado en Amor, Historia

 

Hernán Cortés

Leonardo Varela

 

Christian Duverger, antrópologo francés especializado en el estudio del México prehispánico y colonial, tuvo hace un par de años el atrevimiento de publicar una polémica biografía de Hernán Cortés, editada por Taurus en 2005, que se autodefinió como “la más reveladora”, y a la cual su propio prologuista, José Luis Martínez, atribuye cualidades literarias e intenciones apologéticas, calificándola como: “un libro original y apasionante”. Con evidente sarcasmo, añade: “La historia de Hernán Cortés se lee como una novela de aventuras, pero con una novedad importante: no hay buenos ni malos, pues, según Duverger, Cortés se enamora de sus enemigos y se vuelve un Cortés mestizo. Efectivamente, a lo largo de las casi quinientas páginas del libro, Duverger traza un relato apasionante en el cual sobresalen las cualidades del biografiado: tenacidad, astucia, inteligencia, y sobre todo, una sensibilidad y un temperamento que lo elevan más allá del común de los conquistadores europeos, y quizás del conjunto de los mortales, dotándolo si no de excepcional comportamiento, en un contexto de despiadadas expansiones bélicas, al menos de un sentido de la justicia y de una inagotable capacidad de asombro, seducción, enamoramiento frente a la nueva realidad cultural en la cual se inserta de manera violenta, agresiva, pero también intelectual y vital.

Un aspecto que Duverger resalta en esta biografía y que dota de gran interés al libro es el enfrentamiento entre la realeza ambiciosa, soberbia, anquilosada y decadente, y una emergente nueva clase social, conformada por aventureros-empresarios (la Conquista fue al fin y al cabo una gran empresa en la cual algunos analistas como Gilles Lipovetski fijan el momento de la Primera Globalización; representados, primeramente, la aristocracia en descrédito (y enormemente endeudada) por el monarca hispano-austriaco Carlos V, y la burguesía aventurera (en ascenso, debido a su osadía, cálculo e inteligencia político-económica), por Hernán Cortés. 

En este enfrentamiento parece dirimirse no sólo el predominio de una nueva realidad social europea, sino sobre todo la prevalencia de una forma de apropiación de la nueva realidad americana “descubierta” por Cristóbal Colón, culturalmente alterada y materialmente saqueada por muchos otros de sus contemporáneos. Las visiones opuestas parecieran ser la destrucción a secas, bajo una óptica europeizante, contra la asunción y construcción de una nueva realidad cultural, que ya no se concibe como europea pero tampoco es, ni puede serlo después del choque entre Europa y el Nuevo Mundo, mesoamericana.

Cortés ha sido satanizado durante siglos. De hecho, el libro abre, en su segunda edición, con un relato acerca de su inhumación ceremoniosa en el Hospital de Jesús de la ciudad de México, durante el siglo XVIII, en el marco de un homenaje organizado por el segundo Virrey Güemes, conde de Revillagigedo. Esta escena remite al intento de profanación de su sepulcro, cometido en el contexto de la guerra de Independencia y durante el cual el historiador conservador Lucas Alamán se sirviera de una estratagema digna del propio Cortés (cambiar de lugar la placa luctuosa), con la intención de conjurar el atentado. Si bien los huesos cortesianos libraron este simbólico trance, un busto del conquistador no corrió con la misma suerte.

Desde entonces a la fecha, existe un enorme rencor hacia el personaje, como si alguno de nosotros, mexicanos del siglo XXI, fuésemos descendientes directos del despojado rey Moctezuma (cuyos descendientes más directos, y de Cortés, claro, viven en España). En alguna parte del libro, a propósito de ello, Duverger se pregunta por qué en ninguna ciudad de México existe un monumento a este personaje, como si los hay para el navegante, pero también feroz esclavista y asesino de indios, Cristóbal Colón. 

De acuerdo con la biografía de Duverger, el homenaje estaría bien ganado al menos por los siguientes motivos: haber propiciado no la aniquilación de los nativos sino el mestizaje, haber resistido y hasta combatido las políticas genocidas del emperador Carlos V, haberse constituido en posiblemente el primer teórico y fallido primer práctico de una intención independentista novohispana, y haber parido algunos hijos genuinamente mestizos, destacadamente Martín, que tras la muerte del padre se sublevaron violentamente contra la corona española e intentaron, mucho antes que el cura Hidalgo, desprender a la colonia de su dependencia cultural, económica y política frente a la metrópoli.

Como sea, la biografía aporta mucha información muy valiosa para conocer a Hernán Cortés, el hombre. En sus páginas seguimos con interés las aventuras del valiente soldado, el audaz estratega, el político calculador, y muchos otras facetas del personaje. La humanización de Cortés nos permite entender mejor al hombre producto de su época, pero dueño al mismo tiempo de un carácter y un temple admirables y tal vez inigualables, y tomar prudente o al menos escéptica distancia frente a la socorrida imagen del demonio hispano. 

Al mismo tiempo, sin el menor interés de ocultarlo, Duverger propone construir al héroe, en el sentido clásico de la palabra: ese personaje histórico y a la vez meta-histórico enfrentado a un destino individual que opera como paradigma del destino universal, el individuo cuya voluntad indomable le permite sobrellevar y en muchos casos, aunque no en su trágico desenlace, burlar a la invencible fatalidad.

Estoy convencido de que no pocos historiadores puristas e indigenistas radicales censurarán esta visión. Pero pienso que, lejos de minimizar el valor cultural del pasado prehispánico de nuestra América, o ensalzar al conquistador por encima de sus enemigos mexicas, de sus aliados totonacos o tlaxcaltecas, Duverger propone una visión de la historia americana en la cual se contextualiza y en todo caso se valora de una forma novedosa, atrevida, menos maniquea, el aporte histórico de un personaje sin  duda singular.

 

Acerca del Autor

Leonardo Varela


Egresado de la licenciatura en Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California Sur. Poeta, cuentista y novelista. Ha publicado una docena de títulos y recibido diversos reconocimientos, entre ellos el premio internacional de poesía Jaime Sabines. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores Artísticos.

Comentarios (1)

  • juan luis

    juan luis

    06 Junio 2013 a las 13:01 |
    habia escuchado sobre el libro y el autor en comentarios rapidos en la tv. platicado por usted se me hace excelente porque rapidamente tenemos una vision general de tanto libro bueno y que no podemos leer por falta de tiempo y en ocasiones por falta de dinero.

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