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LOS COMETAS

Escrito por Martha Guadalupe Gutiérrez Sánchez en Lunes, 27 Enero 2014. Publicado en Ciencia, Tecnología

Después de un rutinario día de supervivencia en aquella vasta e inmensa selva tropical,  poblada de todo tipo de dinosaurios y gigantescos animales, el sol empieza a declinar en el horizonte, creando un incipiente crepúsculo que llama a los terodáctilos y demás aves que vuelan en bandada a retornar a sus refugios; repentinamente el cielo se ilumina con una increíble brillantez y el suelo empieza a temblar emitiendo un ronco rugido que parece provenir desde el interior de la tierra, cual si una estampida de colosales iguanodontes se acercara inminente. 

Todo se cubre con deslumbrantes meteoritos que se incendian al alcanzar la atmósfera, los bosques se queman porque el aire está ardiendo, en ese mismo segundo se escucha el impacto de una horrisona explosión que levanta millones de toneladas de roca, el polvo de los escombros queda en suspensión cubriendo todo el planeta ocultando el sol, el día se convierte en una noche eterna con gélidas temperaturas y un silencio impresionante. 


Empieza entonces un helado invierno de doce meses, es necesario el término de un año para que los restos de polvo se sedimenten y el sol se filtre entre las nubes; ante la recepción de la radiación solar, la tierra empieza a calentarse rápidamente provocando que los elevados niveles de gas creados por los fuegos, produzcan un invernadero sofocante y las escasas especies de animales que lograron sobrevivir el estallido y el frío, perecen ahora por el insoportable calor. La vida tarda miles de años  en recuperarse.

El relato anterior, podría ser la crónica del impacto de un cometa o meteorito contra nuestro planeta, situación no exenta de realidad dada la dinámica y movilidad generada a cada momento por el universo.


Por ello el tema de los cometas en el devenir contemporáneo, así como la emisión de recientes teorías que, proponen que la extinción de los dinosaurios fue provocada por un desastre cósmico, atrae hacia ellos los reflectores de la ciencia que se muestra cada vez más interesada y -con los ojos en el espacio- ve venir nuevos objetos cada vez más impredecibles, obligando con ello a los estudiosos a plantearse alternativas diversas para hacer frente a la amenaza que estos puedan representar para la humanidad y para el planeta.

 



  ¿QUÉ SON LOS COMETAS?

Los cometas se consideran cuerpos celestes constituidos por hielo, polvo y rocas que orbitan alrededor del sol siguiendo diferentes trayectorias: elípticas, parabólicas o hiperbólicas. Estos junto con los asteroides planetas y satélites forman parte del sistema solar y a diferencia de los asteroides, los cometas son cuerpos sólidos compuestos de materiales que se subliman o vaporizan ante la cercanía del sol.
Por los elementos que los conforman también se les considera pilares de la evolución biológica y geológica de este y de todos los planetas, ya que son responsables de la importación de ladrillos de agua y de moléculas complejas, base de la vida, como son los aminoácidos. 
Enjambres de cometas embistieron la tierra hace cuatro mil millones de años, millones y millones de toneladas de moléculas complejas fueron depositadas en un ambiente favorecedor con las condiciones adecuadas de presión y temperatura en donde fueron progresando hasta dar creación al DNA y de ahí a las proteínas, aunque cabe destacar, todavía es un misterio el paso de la materia inerte a la viva, o sea aún se desconoce cómo se dio origen a la bacteria.

De acuerdo a estudios efectuados sobre cometas en los últimos años es posible establecer que estos se encuentran compuestos por agua, hielo seco, amoniaco metano, hierro, magnesio, sodio y silicatos, mientras que los asteroides considerados planetas pequeños, están formados por densas rocas, piedra y metal.



  

¿DE DÓNDE VIENEN Y A DÓNDE VAN?

Para una mejor comprensión de su origen y su comportamiento, es necesario visualizar en retrospectiva la creación del sistema solar, hará unos 4 500 millones de años a partir de una nebulosa formada por un halo de restos cósmicos, alto cúmulo de gases y polvo del que nació nuestra estrella. La nube de gas y polvo comienza a concentrarse en un disco inmenso de enorme fuerza gravitatoria que atrae grandes cantidades de materia, presión y temperatura, que aumentan hasta formar una bola densa y gigantesca donde empiezan a arder los gases provocando que la materia implosione y por fusión nuclear da nacimiento a una estrella: el sol.
Alrededor del sol recién nacido queda orbitando una nube de escombros cuyos fragmentos chocan unos con otros y se van agrupando en bolas de polvo celestial, durante millones de años estos conglomerados se agrandan orbitando alrededor del sol hasta que forman un conjunto de planetas, entre ellos la tierra. Cuando el sol se hizo más caliente y más luminoso, genero un viento solar que barrió los elementos más ligeros dando formación a los planetas externos gaseosos y probablemente a la nube de Oort, casa de los cometas.
Algunas bolas de polvo -futuros cometas- no se convirtieron en planetas, miles de millones de ellos gravitaban en la órbita comprendida entre Neptuno y Plutón en la región llamada Cinturón de Kuiper y otros billones más se exiliaron a la siguiente estrella una nebulosa llamada nube de Oort, arrojados afuera por los campos gravitacionales de planetas grandes como Júpiter que tienen órbitas elípticas que varían mucho. La región de cometas del cinturón de Kuiper está en su mayoría comprimida y con forma de plato, mientras que la nube de Oort que esta mil veces más lejos, forma realmente una nube.


Sin embargo esporádicamente, el movimiento de alguna estrella altera las fuerzas gravitacionales de un cometa que se ve entonces empujado hacia el centro del sistema solar y al apenas alcanzar la órbita de los planetas internos se calienta por el calor del sol y sufre una increíble metamorfosis. El cometa empieza a volverse efervescente, hielo, metano, dióxido de carbono, amoniaco y cianógeno se vaporizan, el cuerpo del cometa (el núcleo) se rodea de polvo y gas, formando la cabellera que fluye como una cola fluorescente, orbitando alrededor del sol la cola es empujada hacia atrás por el viento solar y cada vez más vaporizada se extiende por millones y millones de kilómetros, la tasa de evaporación es tan alta que algunos cometas se contraen por lo menos dos metros cada vez que pasan cerca del sol.
El cometa es también confinado a una órbita elíptica determinada principalmente por la fuerza gravitacional del sol y de Júpiter, el planeta gigante y en esta órbita puede realizar numerosas revoluciones para después de cierto periodo regresar a las proximidades del sol. Después de varios ciclos el cometa agotara las sustancias volátiles y se convertirá en una roca oscura, ello al concluir de forma natural o por vejez, porque también hay cometas que acaban en traumáticos accidentes al chocar con otros objetos celestes o ser atrapados por Júpiter que los rompe y los desploma, al igual que cuando se aproximan mucho al sol.
Por lo general  los cometas procedentes del cinturón de Kuiper son de corto periodo a diferencia de los de Oort que siguen órbitas elípticas tan alargadas que sólo regresan al cabo de miles de año.  Cuando la tierra atraviesa la órbita de un cometa los fragmentos penetran en la atmósfera en forma de estrellas fugaces y lluvia de meteoros, como ejemplo de ello tenemos en los meses de marzo y octubre lluvia de meteoros procedentes del cometa Halley.

Comentarios (1)

  • José Ángel

    José Ángel

    22 Enero 2014 a las 17:28 |
    Bonito artículo, ameno y didáctico.


    felicidades

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