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Los dos divorcios

Escrito por Ramón Ojeda Mestre en Lunes, 15 Febrero 2016. Publicado en Cultura, Opinión, Sociedad

Dicen los juristas clásicos que “la causa de la causa es causa de lo causado” y ya, si son letrados, la espetan en latín rezando: “Causa causae causa causati”. Así,me siento obligado a comentarle que la causa de los problemas actuales de México y quizá de los que siempre hemos padecido, se debe a dos divorcios fundamentales. A saber: el gobierno se ha separado del pueblo y el pueblo a su vez se ha distanciado tremendamente de sus “gobernantes”. 

Esa es la causa de la pobreza que consideramos la más cruel de las aflicciones que sufre hoy nuestro país. Nunca había habido tantos pobres y éstos nunca habían estado tan hundidos, por decirlo sin leperadas. Al engolosinarse o cebarse los gobernantes en sus prebendas o canonjías, cargos y mieles y separarse abismalmente de la base social, del pueblo, pues, se ha generado un enorme desierto o barranca entre la anchísima franja demográfica y las cúpulas, a grado tal, que se han acostumbrado a no tener que codearse o comunicarse con la gente.

No saben si por ello, por lo mismo, el pueblo los ha dejado de respaldar de una manera contundente y riesgosa. Ya ni siquiera con el cuentecillo de la democracia comulgan con ruedas de molino nuestros aldeanos rurales y urbanos y entonces lo que sucede es que a la hora de votar resulta vencedor en las urnas aquel que cuenta con la menos raquítica de las minorías y se ve en la penosa necesidad de entrarle a los mecanismos de tiempo compartido y al más atávico derecho de pernada administrativa.

Ni todos los “partidos” juntos, alcanzan a integrar una mayoría frente a los pobladores totales incluidos los menores y en veces, ni siquiera son la mayoría de los integrantes del pomposamente llamado padrón electoral. Si supieran siquiera de donde viene la palabrita, se sonrojarían, pero lo importante es que, aun los que sufragan, llegan manchados de la nueva corrupción política y que constituye la prostitución electoral: te pago para que votes por mí, en dinero, en especie o en combinaciones anómalas hediondas. Cariño comprado y el que paga manda. Te vendes, quién pudiera comprarte, cavilan los candidatoides mesándose los copetes.

Al no respaldar realmente el pueblo a los gobiernos, y mucho menos los gobiernos a las masas, entonces ambos quedan al pairo y en ocasiones al garete. Es evidente que la pobreza se encuentra en esta magnitud e intensidad entre nosotros porque son gobiernos Brioni o Gucci, Vuitton o Hermes, lo que quiera. Lapirrurrización gubernamental agravó la distancia entre la población urgida de liderazgo y de organización para salir del abismo pantanoso y los programas eficientes para su reivindicación. No nada más hay que alarmarse de cómo se viste o ajuarea el petimetrismoluiscatorceño, no, es cosa también de ver cómo hablan, cómo piensan cómo se desplazan y cómo socializan entre ellos.

La sociedad mayoritaria a su vez se va depauperando, creando su propio reino de las tinieblas, sus pandillas o estilos de poder y de sometimiento, de confrontación y también sus multitudes lúdicas, la subcultura de los desposeídos. Su principal contacto es con la policía o con los trailers en que llegan sus limosnas convertidas en despensas o juguetillos o ropita de la paca. Se oyen los lamentos por doquier de mi desdichada Borinquén, pero sus decibeles son tan tenues que sólo llegan al interior de la colonia popular donde viven o del ejido o del pueblo o colonia lejana y hacinada. El gobierno cree que no le conviene juntarse con el peladaje, atender a la chusma arrabalera, le molesta y le avergüenza. Grave error.

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Ramón Ojeda Mestre

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