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Otra vez la burra al trigo

Escrito por Ramón Ojeda Mestre en Lunes, 24 Diciembre 2018. Publicado en Columnistas, Columnistas BCS , Cultura, Política, Ramón Ojeda Mestre, Sociedad

Seguro que usted sabe o recuerda que fue Stendhal (pseudónimo de Marie-Henri Beyle, 1783-1842) quien acuñó la expresión psicosociológica de que “lo que resiste apoya” y que fue citada múltiples veces por plagiarios baratos y apantalla bobos, que aprovechando su cargo o sitial y la ignorancia popular imperante, la pantereaban de ilustrados y esto viene a cuento porque es tal la embestida que están protagonizando otra vez los detractores de Andrés Manuel López Obrador, que van a lograr el mismo efecto que obtuvieron durante la campaña: fortalecerlo a grado tal de que se convirtió en un gigante electoral invencible.

 

Hay un matiz en esta reedición, reprise o déjà vu: que durante la campaña se concentraron en atizarle directamente al candidato AMLO y ahora también realizan una maniobra envolvente como dirían los militares o de la periferia al centro como dirían los clásicos, así le zumban a Marcelo Ebrard o a Jiménez Espriú, a Olga Sánchez Cordero, a Miguel Torruco, a Alfonso Durazo o a cualquiera de sus cercanos colaboradores más destacados.

 

El efecto, esta siendo el mismo. A más ataques más se aferran sus millones de sufragantes a seguir apoyándolo y ello se debe a que los ataques e improperios se dan en la misma franja nuestra de la clase media o del mandarinazgo y no alcanzan a penetrar en los segmentos populares a los que ya los partidos tienen miedo de acercarse después del primero de julio por la sorpresa que les obsequiaron en las grandes franjas depauperadas y enojadas.

 

Hay otros factores, desde luego, como el hecho de que los más abundantes y renombrados intelectuales no le han retirado su manto cultural protector o cobijante y que el grueso de los jóvenes están más que prendidos con los hechos de gobierno con que les ha invocado e invitado y no se diga el haber puesto en la picota la entrega energética, la privatización educativa y el albo proboscidio aeroportuario junto con la burda regaladera predial.

 

Sí, otra vez la burra al trigo o, como dirían en mi tierra: otra vez la mula al máiz, pero cosa curiosa, nosotros debemos abogar para que cambien esa chata o miope acritud o acrimonia desaforada y sirvan realmente, medios y testas, para ayudar críticamente a gobernar, es decir, a la verdadera dialéctica ubérrima que urge al país. Nada podría dañar tanto a la sociedad y al gobierno de la Cuarta Trasformación como un “paso sin ver” o una indiferencia silenciosa de quienes piensan diferente o de quienes defienden sus intereses de la más variopinta ralea. Pero seguir con los escopetazos ramplones y acríticos o francamente mediocres, como desfogue hepático, no sólo no ayuda a su objetivo o preterintencionalidad, sino que desgastan espacios y lectores, sean de impresos o de “redes sociales” e incluso de sus auditorios o televidentes.

 

Este gobierno, si quiere ser democrático en verdad, tiene que atender en prioridad los grandes intereses sociales, pero al mismo tiempo mostrarse enemigo acérrimo del pensamiento único o de las viscosas tentaciones del fascismo, cualesquiera que sean sus disfraces o fenotipias. Sí, quien quiera andar en el baile, tiene que aguantar los pisotones. Si en ninguna ciencia existe la perfección absoluta, menos en la ciencia o en las praxis políticas, por lo tanto, solo un obtuso y lerdo aspiraría al gobierno de las perfecciones o de los cero errores. Urge que los medios exijan a sus espadachines mayor altura y profundidad, mayor consistencia y análisis histórico o talento y talante argumentativo y menos aproximaciones descalificatorias o banalillas. No hundan a la oposición, por favor. Menos alharaca y más elevación cultural, o tal vez prefieren seguir chateando entre ellos retroaplaudiéndose y refocilándose en su endogamia localona o en el chistorete fácil y el meme trivialón. Recomiendo, fervorosamente que lean la letra inmortal de esa canción de los Beatles llamada ¡Help!

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Ramón Ojeda Mestre

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