• werrr
  • werrr
  • werr
  • werr
  • wer
  • weeee

Y seguimos pidiendo la palabra: PROMOVIDA

Escrito por Rebeca Olachea Pérez en Lunes, 17 Febrero 2020. Publicado en Cuento, Literatura, Y Seguimos Pidiendo la Palabra

La maestra Lilia repite una y otra vez las mismas palabras: Verito ¿qué dice aquí? le respondo: la ele con una e, la pe con una u, la m con una a. - No sé leer maestra-  le digo mientras mis ojos se llenan de lágrimas. - Siéntate Verito -  atina a decir mi querida maestra. Me voy a mi lugar pensando en que mi mamá otra vez se va a enojar.

Me llamo Verónica y tengo seis años. Nomás tengo mamá y yo la quiero mucho, pero ella se enfurece conmigo porque todavía no sé leer. Dice que si repruebo primer año voy a ser la vergüenza de la familia y del país entero. No entiende como ella siendo doctora tenga una hija que no puede hacer algo tan básico. Es que no comprendo las letras, o sea, una por una sí, pero ya juntas… no sé eso de que forman palabras, que debo unir las letras y ver como suenan. Faltan diez días para mi cumpleaños y mi mamá dice que no debe de pasar uno más sin que yo sepa leer.

Cuando es la hora de la salida, el papá de Valeria viene por ella y los miro. Él la abraza, la carga, la besa; Es fuerte y tiene un olor distinto al de mi mamá y sus amigas. Esas señoras tienen la piel suave y hablan mucho. Discuten por cosas que ni existen ni han pasado, no las entiendo.  El papá de Valeria es muy distinto, cuando me acerco me acaricia el cabello y siempre me dice lo mismo: “mi Verito mirada de cielo, todos los días estás más bonita”. En cambio, las variadas amigas de mi mamá solo atinan a decirme que estoy más grande. Son muchas y todos los fines de semana van a mi casa.

Hoy es sábado y ha llegado mi tía Graciela a visitarme. Ella me quiere mucho y me compra una nieve aquí a la vuelta. – Verito, mi amor, ¿qué regalo quieres por tu cumpleaños? -. Me ha dado varias opciones: la muñeca Barbie que graba, la princesa del mundo de nieve, una bici; yo después de pensarlo unos segundos le digo la verdad:¡Quiero un papá!Mi tía ya no siguió sonriendo. Me dijo que tengo uno pero que está lejos. Eso ya lo sé, pero quiero que este aquí conmigo.

Las amigas de mi mamá llegaron desde la hora de la comida.  Tienen horas tomando y ya están borrachas.Cuando se ponen así mi mami me pide que me vaya a mi habitación y que mejor me ponga a estudiar las letras. A mí me gustaría quedarme a ver como se ponen de chistosas pero tengo que hacer caso. Aunque también me gusta estar sola. Mi cuarto es muy bonito, tiene pegado muchos posters que mi mamá ha puesto. Dice que son para que sea más inteligente. Tengo el abecedario, un mapa de todo el mundo, números, animales y constelaciones. Lo que más me gusta es mi cama, porque es la única que mi mamá me dejó escoger el edredón que la cubre: es de la princesa hada.

Al caer la tarde me siento en medio de la cama y un rayo de sol entra por la ventana. Me gusta ver como unos pedacitos chiquititos vuelan a través de la luz y me entretengo viéndolos. Me pregunto si esas cositas que flotan sabrán leer.

Hoy es miércoles y falta menos para mi cumpleaños.  Mi mamá me iba a llevar al cine pero no lo hizo. En la mañana me preguntó que decía en la caja del cereal y como no supe me pegó una cachetada. Lo único bueno es que los miércoles, Gabriel, el único amigo hombre de mamá, viene a cuidarme. Lo hace semanalmente porque este día ellasale con su mejor amiga. A mí me encanta que Gabriel me cuide.

Él llegó muy sonriente y regaño a mi mamá cuando le conté que me había pegado. – ya te he dicho que la niña aprenderá a leer pronto Manuela, ¿para qué te enojas? -. Su amiga Arely pasó por mi mami y se fueron. Gabriel me invita a la sala a ver  televisión y me lleno de emoción. Me encanta estar a solas con él. Me carga en sus brazos porque es muy fuerte. Nos acostamos en el sillón y yo lo abrazo. Me gusta mucho su barba y su pelo corto. Le acaricio el rostro. Me siento en sus rodillas y le pongo mis bracitos alrededor del cuello mientras le doy besitos. A veces siento algo duro entre sus piernas pero no sé qué es. Me da risa. Él me abraza y me hace cosquillas. Toma mí cabeza entre sus manos y me dice que soy la niña más bonita del universo. Lo sé, muchas veces me lo ha dicho. También me pregunta que regalo quiero para mi cumpleaños.

“Quiero la varita mágica de la princesa hada “.  - Si eso quiere Verito, eso tendrá- . Gabriel se levanta del sillón y vamos en su carro hasta la tienda más bonita de la ciudad. Escojo la varita de color rosa y Gabriel sonríe a mi lado sacando la billetera de la bolsa trasera de su pantalón. La señorita de la caja le dice que estoy igualita a él, creyendo que soy su hija. A mí me da mucha vergüenza y coraje que él no sea mi papá.

He llegado temprano a la escuela y a Valeria le enseño feliz mi nuevo regalo. Ahora si voy a poder leer porque tengo poderes. Ella no entiende pero le pido por favor que me escriba en mi cuaderno varita mágica. Quiero ver como las letras forman estas palabras tan bonitas. Lo hace: va – ri – ta Má – gi – ca. Me le quedo viendo a las letras y noto algo que antes no había visto.

Entrando al salón la maestra me pide como todos los días que pase a su escritorio para que trate de leer con ella.  Camino lentamente llevando mi varita en mi mano ycon ella hago giros por encima de mi cabeza. Tiene poderes, no me defraudará. Ahora si lograré leer y mi mamá ya no se va a enojar. Veo las letras: ¿qué dice aquí Verito? Ca-ma. La maestra no puede creerlo. Y aquí: me –sa. Me abraza contenta, me felicita. Y aquí: pe – rro. Ya entiendo, las letras se unen. Todo es gracias a Gabriel que me regalo la varita. Lo voy a abrazar más fuerte el próximo miércoles. La maestra me pide leer una última y bonita palabra: Pa- pá. 

Acerca del Autor

Déje un comentario

Estás comentando como invitado.