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Recomendación fílmica: EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN

Escrito por Johnny Antu-Hap en Jueves, 26 Marzo 2020. Publicado en Johnny Antu-Hap, Cine, Cultura, Johnny Antu-Hap, Recomendación Cinefila, Recomendación fílmica por Johnny Antu-Hap, Recomendaciones, Sociedad

“El Lado Oscuro del Corazón" es quizás la mejor película del cine latinoamericano. Y si no lo es, compite muy fuertemente por ese honor (quien diga lo contrario no entiende de la vida ni de la poesía -que para el caso es lo mismo-) con una calidad en su fotografía diría yo obsoleta (las mejores películas o por lo menos muchos de los mejores guiones en película vienen acompañados de cámaras de filmación precarias) pero con una magia, una fantasía, una nostalgia y un mundo que te envuelve como sólo las mejores películas de todos los tiempos lo pueden hacer, este filme es una obra de arte vestida por obras de arte. Filmada en 1992 por Eliseo Subiela, con una producción argentino-canadiense nos narra la historia del solitario poeta que en esta ocasión lo hacen llamar Oliverio (Llamado así en honor claramente al gran poeta Girondo, aunque siempre creeré más como un deseo mío que al escoger el nombre lo hicieron un poco rindiéndole tributo a Julio Cortázar, por uno de sus más icónicos personajes, Oliveira. Aunque este dato no me consta). La película nos lleva de la mano por el mundo de este poeta, su deseo efímero, y hasta cierta parte inalcanzable, de encontrar aquella mujer que lo haga volar y que vuele con él. Nos narra también cómo se gana la vida, tratando de que el destino del poeta que es encontrarse con la muerte, llegué sólo hasta que le permita encontrar su razón de vida; cómo se gana unos pesos y unas cuantas comidas recitando a Gelman, desafía a la muerte con poemas de Girondo y conquista mujeres con palabras de Benedetti (quien hace una aparición por demás engalanadora siendo un compañero más de la muerte y hablando alemán, creo que mucha de la belleza de este filme además del guion, de la imagen rústica y el mar es la presencia de este hombre vestido de piloto aviador -y vaya que si este hombre sabía volar y hacer volar a todos los que lo leían).

Entonces un buen día, en un bar, en un pueblo a la orilla del mar ("las verdaderas historias de amor saben a sal" Johnny AntuHap) encuentra a esa mujer, vestida de "puta" con el bellísimo nombre de Ana (alguna vez le comenté a Eric Eduarte, coordinador editorial de la revista Cinéfagos (y amante de la música de Joaquín Sabina) que también mucha de la belleza de los filmes de Eliseo, más precisamente El Lado Oscuro del Corazón I y II" radicaba precisamente en los nombres de sus personajes, causa que raya más en la vivencia personal de su servidor que en una cuestión de arte). Entonces aunque al principio muy difícil y con mucho sufrir, al final los dos se dan cuenta que son el uno para el otro, pero Ana ya no es una joven como lo son los poetas, "el tiempo trata muy mal a las putas" diría el escrito de un joven escritor que -yo- conozco muy bien y sabe que con Oliverio no encontrará bienestar para ella ni para su hija, así que lo deja en el abismo como Oliverio dejó a todas aquellas que no supieron volar, Ana voló y cruzó el mar. Y es entonces cuando Oliverio sabe al fin lo que es la poesía, lo que es la vida y lo que es el dolor, y más importante, descubre algo que no tiene precio y que muy pocos experimentan en este mundo, hay que amar para sufrir, y hay que sufrir para amar de verdad (citando un poco a Woody Allen con aquella maravillosa frase que saca en "La Última Noche de Boris Grushenko), y sólo encontrando a ese amor de verdad que como no lo enseña la segunda parte de este filme no se encuentra en un sólo ser, se puede llegar a ese inhóspito y poco conocido lado oscuro del corazón.

No les puedo negar el gran amor que tengo por esta película desde la primera vez que la vi. Y más que presentarles una pequeña reseña de esta película que habla más que nada por el amor que tenemos, a lo que está ausente a lo que no tenemos, pero sabemos que allá afuera está. Con lo que estamos conectados aún sin saber quién es, pero sabemos con una certeza casi enferma que ahí está. Vemos a un Oliverio buscando no sólo a la mujer que vuela, o con la cual tener sexo, o hacer el amor; buscaba a la mujer con la que sintiera eso que promete la poesía, "lo que ellas presumen que pueden hacernos sentir" diría Hemingway en mejores años y en su novela "Por quién doblan las campanas". Poniendo tanto ropa como poemas al sol a secar. Quería compartirles la poesía que esta película nos vuelve a compartir y nosotros volvemos a descubrir ahora desde la vida misma de ese solitario poeta y su cama que a todos los que nos gusta esta película solemos ser de vez en cuando. Con citas de Girondo, Benedetti, y Gelman la belleza de este filme es invaluable.

 

La pelota que arrojé - cuando jugaba en el parque - aún no ha tocado el suelo.
Dylan Thomas
 
Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias, o como pasas de higo; un cutis de durazno, o de papel de lija; le doy una importancia igual a cero al hecho a que amanezcan con un aliento afrodisíaco, o con un aliento insecticida; soy perfectamente capaz de soportar una nariz que podrías sacar el primer lugar en una exposición de zanahorias. Pero eso sí, y en esto soy irreductible. No les perdono bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar pierden el tiempo conmigo.
 
 
Yo no sabía que no tenerte, podía ser dulce como nombrarte para que vengas, aunque no vengas. Y no haya sino tu ausencia, tan dura como el golpe que me di en la cara por pensar en vos.
 
 
-Mi táctica es mirarte, aprender como sos, quererte como sos; mi táctica es mirarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible; mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé como ni sé con qué pretexto, pero quedarme con vos; mi táctica es ser franco, y saber que sos franca, y que no nos vendamos simulacros, para que entre los dos no haya telón, ni abismos.
-Mi estrategia en cambio es más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites. Tactica y estrategia, Mario Benedetti. ¿Me vas a llevar a alguna parte?
-¿Y seguro que también leíste a Onetti?
-No vengo acá para hablar de literatura muñeco. Este es un cabaret,no un club literario.
-Si, perdonáme, ¿a tu casa?
-Te va a salir un poco más.
 
 
Porque te tengo y no - Porque te pienso - Porque la noche está de ojos abiertos - Porque la noche pasa y digo amor.
 
 
Usted quiere ir al paraíso, no se preocupe las putas van a llegar primero.

“El Lado Oscuro del Corazón" es quizás la mejor película del cine latinoamericano. Y si no lo es, compite muy fuertemente por ese honor (quien diga lo contrario no entiende de la vida ni de la poesía -que para el caso es lo mismo-) con una calidad en su fotografía diría yo obsoleta (las mejores películas o por lo menos muchos de los mejores guiones en película vienen acompañados de cámaras de filmación precarias) pero con una magia, una fantasía, una nostalgia y un mundo que te envuelve como sólo las mejores películas de todos los tiempos lo pueden hacer, este filme es una obra de arte vestida por obras de arte. Filmada en 1992 por Eliseo Subiela, con una producción argentino-canadiense nos narra la historia del solitario poeta que en esta ocasión lo hacen llamar Oliverio (Llamado así en honor claramente al gran poeta Girondo, aunque siempre creeré más como un deseo mío que al escoger el nombre lo hicieron un poco rindiéndole tributo a Julio Cortázar, por uno de sus más icónicos personajes, Oliveira. Aunque este dato no me consta). La película nos lleva de la mano por el mundo de este poeta, su deseo efímero, y hasta cierta parte inalcanzable, de encontrar aquella mujer que lo haga volar y que vuele con él. Nos narra también cómo se gana la vida, tratando de que el destino del poeta que es encontrarse con la muerte, llegué sólo hasta que le permita encontrar su razón de vida; cómo se gana unos pesos y unas cuantas comidas recitando a Gelman, desafía a la muerte con poemas de Girondo y conquista mujeres con palabras de Benedetti (quien hace una aparición por demás engalanadora siendo un compañero más de la muerte y hablando alemán, creo que mucha de la belleza de este filme además del guion, de la imagen rústica y el mar es la presencia de este hombre vestido de piloto aviador -y vaya que si este hombre sabía volar y hacer volar a todos los que lo leían).

Entonces un buen día, en un bar, en un pueblo a la orilla del mar ("las verdaderas historias de amor saben a sal" Johnny AntuHap) encuentra a esa mujer, vestida de "puta" con el bellísimo nombre de Ana (alguna vez le comenté a Eric Eduarte, coordinador editorial de la revista Cinéfagos (y amante de la música de Joaquín Sabina) que también mucha de la belleza de los filmes de Eliseo, más precisamente El Lado Oscuro del Corazón I y II" radicaba precisamente en los nombres de sus personajes, causa que raya más en la vivencia personal de su servidor que en una cuestión de arte). Entonces aunque al principio muy difícil y con mucho sufrir, al final los dos se dan cuenta que son el uno para el otro, pero Ana ya no es una joven como lo son los poetas, "el tiempo trata muy mal a las putas" diría el escrito de un joven escritor que -yo- conozco muy bien y sabe que con Oliverio no encontrará bienestar para ella ni para su hija, así que lo deja en el abismo como Oliverio dejó a todas aquellas que no supieron volar, Ana voló y cruzó el mar. Y es entonces cuando Oliverio sabe al fin lo que es la poesía, lo que es la vida y lo que es el dolor, y más importante, descubre algo que no tiene precio y que muy pocos experimentan en este mundo, hay que amar para sufrir, y hay que sufrir para amar de verdad (citando un poco a Woody Allen con aquella maravillosa frase que saca en "La Última Noche de Boris Grushenko), y sólo encontrando a ese amor de verdad que como no lo enseña la segunda parte de este filme no se encuentra en un sólo ser, se puede llegar a ese inhóspito y poco conocido lado oscuro del corazón.

No les puedo negar el gran amor que tengo por esta película desde la primera vez que la vi. Y más que presentarles una pequeña reseña de esta película que habla más que nada por el amor que tenemos, a lo que está ausente a lo que no tenemos, pero sabemos que allá afuera está. Con lo que estamos conectados aún sin saber quién es, pero sabemos con una certeza casi enferma que ahí está. Vemos a un Oliverio buscando no sólo a la mujer que vuela, o con la cual tener sexo, o hacer el amor; buscaba a la mujer con la que sintiera eso que promete la poesía, "lo que ellas presumen que pueden hacernos sentir" diría Hemingway en mejores años y en su novela "Por quién doblan las campanas". Poniendo tanto ropa como poemas al sol a secar. Quería compartirles la poesía que esta película nos vuelve a compartir y nosotros volvemos a descubrir ahora desde la vida misma de ese solitario poeta y su cama que a todos los que nos gusta esta película solemos ser de vez en cuando. Con citas de Girondo, Benedetti, y Gelman la belleza de este filme es invaluable.

 

La pelota que arrojé - cuando jugaba en el parque - aún no ha tocado el suelo.
Dylan Thomas
 
Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias, o como pasas de higo; un cutis de durazno, o de papel de lija; le doy una importancia igual a cero al hecho a que amanezcan con un aliento afrodisíaco, o con un aliento insecticida; soy perfectamente capaz de soportar una nariz que podrías sacar el primer lugar en una exposición de zanahorias. Pero eso sí, y en esto soy irreductible. No les perdono bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar pierden el tiempo conmigo.
 
 
Yo no sabía que no tenerte, podía ser dulce como nombrarte para que vengas, aunque no vengas. Y no haya sino tu ausencia, tan dura como el golpe que me di en la cara por pensar en vos.
 
 
-Mi táctica es mirarte, aprender como sos, quererte como sos; mi táctica es mirarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible; mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé como ni sé con qué pretexto, pero quedarme con vos; mi táctica es ser franco, y saber que sos franca, y que no nos vendamos simulacros, para que entre los dos no haya telón, ni abismos.
-Mi estrategia en cambio es más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites. Tactica y estrategia, Mario Benedetti. ¿Me vas a llevar a alguna parte?
-¿Y seguro que también leíste a Onetti?
-No vengo acá para hablar de literatura muñeco. Este es un cabaret,no un club literario.
-Si, perdonáme, ¿a tu casa?
-Te va a salir un poco más.
 
 
Porque te tengo y no - Porque te pienso - Porque la noche está de ojos abiertos - Porque la noche pasa y digo amor.
 
 
Usted quiere ir al paraíso, no se preocupe las putas van a llegar primero.

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