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Recomendación fílmica: París Puede Esperar: Un viaje con muchas paradas

Escrito por Johnny Antu-Hap en Jueves, 15 Marzo 2018. Publicado en Arte, Cine, Entretenimiento, Recomendación Cinefila, Recomendaciones

“París Can Wait” (en su título original) es una película de 2016 (estrenada en 2017 en México) de la realizadora Eleanor Coppola, quien es la esposa del director de cine Francis Ford Coppola, y se le reconoce por sus trabajos documentales sobre la realización de películas como Apocalypse Now, The Virgin Suicides y Marie Antoinette.

A sus 81 años de edad la escritora, fotógrafa y ahora directora se aventura a realizar su primera película de ficción en la que hace una especie de autobiografía sobre un viaje que tuvo en el 2009 de Cannes a París, justo como le sucede a la protagonista de la película, agregando una historia romántica de por medio. Se dice que esta historia de amor fue inspirada o imaginada durante el viaje, días después Eleanor le contó a una amiga todo lo que vio, y ésta la animó a que escribiera el guion y plasmara todas sus vivencias e inquietudes a la pantalla grande algunos años después.

Y es que la verdad he de decir que la película es encantadora, si bien no es una gran obra, sí es una película que todo amante de la fotografía, los viajes o  la comida pueden disfrutar como en ninguna otra.

En la historia vemos como Anne (el alter ego de Eleanor, interpretada de maravilla por la bella Diane Lane), después de acompañar a su esposo el director de cine Michael Lockwood al Festival de Cannes, decide no seguirlo de inmediato en su siguiente viaje debido a un dolor de cabeza insistente; Lockwood después del Festival tiene que viajar a Marruecos donde se filma una película de la que es productor; entonces, después de la recomendación del piloto del jet, de que Anne no puede viajar por dicho malestar, uno de los socios de Lockwood, llamado Jacques, y con el que habían convivido en Cannes, se ofrece a llevarla a París, a donde se supone llegarán en un día, para verse días más tarde con Michael, y ella no tan convencida accede. Anne y Jaques se embarcan en un viaje en el que éste, encantador, maduro y amante de la comida francesa, hace a Anne disfrutar el camino sin pensar tanto en el destino; el viaje obviamente no dura un día, pues los viajeros se detienen a la menor provocación para hacer de este recorrido algo digno de enmarcar y contar; Jaques convence a Anne para comer en todo lugar encantador del camino que éste conoce, mientras ella toma fotografías y paga habitaciones de hotel.

Esta película tiene como objetivo algo no tan banal, pero tampoco tan profundo, el de disfrutar; nos hace conocer lugares, escuchar historias, nos hace enamorarnos de la comida del sur de Francia, de sus paisajes, de sus territorios no tan conocidos, con largos y buenos diálogos, algunas frases ingeniosas; no es tan densa como la película Copia Certificada u otras, y aunque no nos presenta temas tan trascendentales como otros road movies, es bastante agradable si uno sólo disfruta de lo que se ve en pantalla sin querer ser tan filosófico, intelectual o banal. Esta es una película que habla también sobre las relaciones en pareja, la muerte de seres amados, los amores fugaces, las desconfianzas, los sueños dejados de lado por cuidar a los hijos, y otros temas que provocan que uno quede enganchado de la buena comida, del encanto del reparto minimalista de la película, de las buenas cosas que nos da el arte y la historia.

Definitivamente esta es una opción si no quieren ver algo tan diferente o propositivo, si están cansados de las mismas películas de acción o comedias románticas producidas por el Hollywood encasillado, o de las comedias románticas mexicanas (aunque de estas mejor no hablo, no quiero que se me ponga amarga la boca).

Acá abajo les dejo unas frases que logré recopilar y que me parecieron interesantes.
Una oferta de tiempo es como un sufflé, todo está en el tiempo.

Bien, finjamos que no sabemos a dónde vamos, o siquiera quienes somos.

Las pinturas en el metropolitano lucen un poco tristes, como si no quisieran estar ahí.

Conducir es la única forma de ver un país.

-A tí todo te recuerda a la comida.
-Sí.

No todo el mundo debe tener una esposa para ser feliz.

Ellas son bombones, tú eres creme brulée de chocolate

-¿Por qué las flores huelen mejor en Francia que en Estados Unidos?
-¿Por qué? Porque estamos en Francia. En Norteamérica se ven hermosas pero huelen a refrigerador.
-Es cierto.
-Si.
-Bueno, las rosas son mis favoritas.
-Pero su perfume no debe intervenir con el aroma del vino.

-Intentas embriagarme, eso está muy mal.
-Sólo bebe lo que te provoque.

-El amor no siempre es justo. ¿Por qué será?
-Para mí nunca tendrá sentido.

-Este queso está hecho con leche sin pasteurizar. Está vivo y muy sano. Su queso en norte américa es pasteurizado, está muerto, va a tu estómago como una bola de grasa.
-Es por eso que ustedes pueden comer toda la mantequilla y el queso que quieran y nunca engordan.
-¡Si! Y bebemos más vino tinto, desde luego somos más románticos.

Sólo come lo que te provoque.

A diferencia de fumar, hay estudios que dicen que el chocolate es saludable.

Ustedes los estadounidenses siempre deben tener una razón para todo. Disfrutamos lo que comemos.

Los franceses tenemos una actitud diferente frente al matrimonio, a la de ustedes. [...] Somos prácticos, somos leales a la familia y al matrimonio. Pero somos humanos, y seguimos nuestras pasiones humanas naturales.

La culpa es mala para la digestión.

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