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Revista Tamma Dalama: APUNTES SOBRE LA IDEA DE POLÍTICA Y CAMBIO SOCIAL DE JUAN CARLO MONEDERO BASADOS EN SU LIBRO “CURSO URGENTE DE POLÍTICA PARA GENTE DECENTE”, escrito por Erín Castro Liera

Escrito por Tamma Dalama, Universidad Mundial. en Viernes, 15 Diciembre 2017. Publicado en Revista Tamma dalama, Revista Universitaria Tamma Dalama, Tamma dalama, Tamma dalama, Universidad Mundial, Universidad Mundial, Universidad Mundial BCS, Universidades, Universidades en BCS, Vinculación Universidad Mundial

Dra. Erín Castro Liera

Mexicana, Doctora en Historia por la Sorbona de Paris, docente de la Universidad Mundial Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Resumen

La política como actividad ha perdido credibilidad y respeto para la sociedad debido a las prácticas corruptas. Esta situación nos ha hecho olvidar que la política es una actividad indispensable para poder vivir en sociedad. Como especie, vivir en sociedad no es una opción, es una necesidad. Los seres humanos debemos aprender a tomar decisiones en conjunto, debemos expresarnos y debemos escuchar a quienes comparten nuestras ideas y también a quienes no las comparten.

Las contradicciones que surgen de la convivencia humana, no sólo son naturales, también son indispensables, pues dichas contradicciones y conflictos son fuerza del cambio y el cambio es vida. La política, por lo tanto, es la actividad que permite que la sociedad viva. La ausencia de participación política y pensar solamente en el individualismo sólo nos llevan a convertirnos a nosotros mismos en mercancías y a renegar de nuestra propia naturaleza que no puede ser otra que la social.

La revolución que nos hace falta es una revolución mental. Necesitamos vivir con consciencia, sin alienación. Estas son algunas de las reflexiones que el Dr. Juan Carlos Monedero expone en su libro “Curso urgente de política para gente decente”. Juan Carlos Monedero es Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, Doctor en Ciencias Políticas por la universidad alemana de Heidelberg, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de La Tuerka, Fort Apache, La Marea, Cuarto Poder y Público.

 

Palabras claves: sociedad, colectividad, conflicto, política.

 

Sin lugar a dudas, el desarrollo de las ciencias durante los últimos cinco siglos de la historia de la humanidad ha sido impresionante por la rapidez con que se ha suscitado, por sus alcances y por la nueva percepción del mundo físico que ha ganado el ser humano. Desde esta perspectiva pareciera que la capacidad de raciocinio es un arma extremadamente poderosa. La ciencia y la tecnología nos han permitido generar niveles de confort insospechados, aunque de manera diferenciada para cada una de las diferentes capas sociales de la población mundial.

Sin embargo, e irónicamente, para el ser humano ha resultado mucho más sencillo explicar y utilizar “a favor” la naturaleza del mundo físico que la naturaleza del mundo social. A pesar de existir exceso de producción y a pesar del desarrollo de los medios de comunicación, la distribución de los recursos, tanto materiales como inmateriales (cultura y poder) siguen siendo totalmente desproporcionados, generando malestar en la mayor parte de la población.

En este contexto, la lectura y el análisis de un libro como el de Juan Carlos Monedero “Curso urgente de política para gente decente” es tarea obligatoria. Orientar la reflexión hacia nosotros mismos, hacia nuestro objetivo como humanidad, no es ya una opción, es una necesidad dentro de un mundo que a pesar de haber sido construido por nosotros mismos parece determinado a exterminarnos.

Es un hecho que el ser humano como especie, para poder sobrevivir y para poder evolucionar, necesita vivir en sociedad (Monedero, 2015: p. 107). Aparentemente en contradicción a esta idea, existe el hecho de que cuando dos o más personas tienen que convivir, el conflicto es inevitable, dado que tienen gustos, ideas, anhelos, capacidades diferentes.

Monedero considera que el origen del conflicto está en el deseo de las personas de obtener algo que creen merecer (Monedero, 2015: p. 104), lo cual es el caso de todos. Todos consideramos que nuestras acciones y nuestras cualidades deben traducirse en bienes sociales, ya sean físicos o inmateriales (status, respeto, etc.). Claro que la situación se vuelve conflictiva si dos personas creen merecer la misma cosa, pero también es conflictivo si alguien cree merecer algo, pero los demás consideran que no es así.

Para Monedero, si queremos entender el comportamiento de los individuos debemos considerar cuatro aspectos: 1) el interés personal; 2) la influencia de las instituciones (leyes, costumbres, etc.); 3) el círculo de personas que reconocen nuestras acciones; 4) el “bucle” o compromiso a largo plazo con todos los seres humanos y con el planeta. (Monedero, 2015: p. 73) Aquí es muy importante señalar que todos estos deseos surgen de la vida en comunidad y sólo se pueden concretar en ella. (Monedero, 2015: p. 101) Esta idea explica contundentemente el carácter social de la especie humana. Somos en y para la sociedad.

Por otra parte, además de la relación entre individuos, existe un tercer y no menos importante factor: la colectividad. La interrelación humana forma una estructura de la que cada individuo forma parte, pero esta estructura, que aquí nombraremos colectividad, al mismo tiempo crea una serie de necesidades propias que pueden entrar en conflicto con los mismos individuos que la conforman. Esto es a lo que Monedero llama “…tensión dialéctica entre el individuo y el colectivo.” (Monedero, 2015: p. 101) Por supuesto que hay una aparente contradicción, pues para existir la colectividad tiene que renunciarse a la individualidad, pero si la colectividad absorbe totalmente al individuo, ésta deja de tener sentido. Por ello, la búsqueda debe ser el equilibrio entre ambas esferas (Monedero, 2015: p. 106).

Cuando escuchamos la palabra “conflicto” normalmente lo asociamos a problemas, a algo negativo. Para Monedero, sin embargo, el conflicto es inherente, pero también es necesario. El conflicto es parte del sistema de lo humano que nos impulsa a seguir evolucionando, toda vez que provoca la dialéctica y, por lo tanto, un intento continuo de reestructuración de las relaciones humanas. (Monedero, 2015: p. 104)

Dentro de este contexto, la política es la actividad humana que trata de dirimir los conflictos entre las personas y entre los intereses individuales y colectivos. (Monedero, 2015: p. 100) Dicho de otra manera, aunque todos somos seres humanos, cada quien imagina el mundo de una forma diferente y la necesidad de convivir nos impulsa a tratar de llegar a acuerdos para que cada quien logre un cierto grado de satisfacción, en armonía con su propia concepción de la vida. Nuevamente es importante entender que, al ser contradictorios, tanto lo individual como lo colectivo deben de ceder para llegar a una relación que nunca será estable porque si lo fuera desaparecería el conflicto, desaparecería la política y desaparecería la evolución de la sociedad.

Cuando el individuo cede ante lo colectivo, el individuo opta por la obediencia. Esta obediencia puede otorgase por varios motivos. 1) la coacción a través de la violencia física o simbólica (esta la ejerce el estado, la iglesia y grupos organizados); 2) creencia en la legitimidad del poder (la idea de democracia es utilizada con este fin); 3) los criterios que cada sociedad define para el reparto de los bienes y 4) la rutina. (Monedero, 2015: p. 165). Monedero es muy claro cuando dice “La única manera de que un semáforo no robe tu libertad es que estés a favor de que existan los semáforos.” (Monedero, 2015: p. 107)

Por su parte, la colectividad cede ante el individuo cuando respeta su privacidad, respeta sus características y deseos personales y respeta su derecho a buscar la felicidad o el bienestar según su propia concepción del mundo. Ahora bien, para que la colectividad respete los deseos de cada individuo, debe conocerlos. Es labor de la colectividad interesarse en escuchar, pero definitivamente es responsabilidad de cada persona el expresar sus deseos y para ello existe la democracia y la política.

El problema actual es que los individuos han cedido la política al Estado y con ello se han roto la comunicación entre sí mismos y por lo tanto entre ellos y la colectividad. (Monedero, 2015: p. 17) La democracia se ha convertido en un procedimiento cada vez más complejo e incomprensible bajo el manejo de unas élites, lo que ha llevado, según Monedero, a que la política haya dejado de ser conflicto para entenderse como “un ámbito técnico donde los expertos encontrarán soluciones” (Monedero, 2015: p. 28) Hemos cedido y hemos permitido que el “consenso” desplace al “conflicto. (Monedero, 2015: p. 207)

Cuando la verdadera política desaparece y se queda a merced de las relaciones en el mercado, nos convertimos en mercancías, instados a competir unos con otros, obligados a individualizarnos, pero bajo condiciones de total desigualdad. Según la élite, somos libres de competir, pero no somos libres para decidir si competimos o no. No somos libres de ser diferentes sin ser calificados como incompetentes, clasificados como mano de obra y juzgados y sentenciados a vivir con lo menos mientras los menos viven en el exceso. Como bien dice Monedero, se nos vende la idea de que todos somos libres de vivir debajo de un puente, pero sólo algunos hacen uso de esa libertad. (Monedero, 2015: p. 183)

Las élites quieren olvidar que por naturaleza el hombre tiene la capacidad de ser solidario. Para Monedero, la cooperación es el comportamiento natural. (Monedero, 2015: p. 57). Cuando decimos que el hombre es un ser social debe entenderse que esa es su fortaleza, que nuestra capacidad de cooperar, de trabajar en equipo, de ser empáticos y preocuparnos por el dolor ajeno, es lo que nos ha llevado a evolucionar exitosamente como especie. (Monedero, 2015: p. 58) En este sentido, la idea neoliberal que niega la cooperación y fomenta la competencia descarnada, atenta contra nuestra propia existencia y es causa de la crisis ecológica, moral, social y cultural que vivimos actualmente. Con una visión totalmente materialista de la existencia, hemos permitido que el “ciudadano” sea reemplazado por el “cliente”; que la “ideología” sea reemplazada por la “modernización y que lo “privado” supere a lo “público”. (Monedero, 2015: p. 183) Todo esto nos ha llevado a tener una actitud irónicamente “deshumanizada”

Pensar que el ser humano es egoísta y ruin por naturaleza, dar por sentado que lo particular funciona mejor que lo público, creer que la obligación termina con uno mismo, asumir la aversión ante las alternativas, sentir la felicidad en los fetiches del consumo y el dinero, confiar en las soluciones tecnocráticas, creer que los expertos son los que realmente saben, abominar del conflicto, despreciar al diferente, creerse superior a los distingos, estigmatizar a los inmigrantes, asumir que el pez grande tiene derecho a comerse al chico, interiorizar que lo local es peor que lo global, dar por hecho que los recursos son inagotables, creer que lo real es lo que el espectáculo dice que es real… (Monedero, 2015: pp. 229- 230)

En este sentido, Monedero hace un llamado a nuestra lógica, a nuestra propia naturaleza y a nuestra conciencia. “Las luchas de ayer son los derechos de hoy. La falta de acción colectiva de hoy es el retroceso de mañana.” (Monedero, 2015: p. 104) Nuestra labor ahora es soltar cadenas, liberarse de las ideas que unas élites han querido que consideremos verdaderas. La revolución, dice Monedero, debe ser primeramente mental. (Monedero, 2015: p. 24) De nada nos sirven leyes perfectas, procesos electorales inmaculados si no existe en nuestra consciencia la necesidad de trabajar por mejorar la vida compartida y no sólo la vida individual. Debemos regresar a nuestra naturaleza, empatizar con el dolor ajeno y trabajar porque la colectividad, que soy yo mismo, se convierta en un reflejo de lo que yo quiero en lo individual, porque como bien apunta Monedero y repito en este momento, todos nuestros deseos, todas nuestras aspiraciones están circunscritas en lo social.

Para Monedero, la gente decente es esa que ha preferido apartarse de la simulación de la práctica política porque no cree en la idea de atropellar a los demás para obtener lo que según la élite debo de desear. Para Monedero, nos hace falta desaprender Cuando se es decente, un manual es lugar conveniente para aprender; un antimanual, la forma conveniente de desaprender.

Desaprender que no pueden ser los bancos los que financien o empleen a los políticos si queremos que después éstos controlen a aquéllos. Desaprender que la libertad no se logra desregulando al poder sino, muy al contrario, regulándolo. Desaprender que los derechos y libertades no pertenecen a las empresas que los ofrecen mercantilmente, sino a los ciudadanos que los reclaman y los convirtieron en tales derechos y libertades (derecho a la información, a la sanidad a la cultura, libertad de expresión de participar en los asuntos públicos, a una vivienda digna, a un trabajo digno). Desaprender que se puede patentar la vida y que las grandes farmacéuticas tienen algún tipo de para declarar como propiedad privada el conocimiento científico. Desaprender que los jueces son seres especiales y quitarnos de la cabeza que realmente son independientes del poder político y econó- mico. Desaprender que el medio ambiente –el Ártico, los casquetes polares, el agua, los mares, los campos, el aire- son mercancías que se salvaguardan mejor en el mercado, y desaprender que los científicos han sido mejores gestores de la naturaleza que los ciudadanos. pp. 45-46

Dicho con otras palabras debemos recuperar la política. Debemos obligar al Estado y al mercado a que nos devuelvan el control sobre nuestros vínculos y sobre nuestras decisiones. (Monedero, 2015: p. 17).

Debemos olvidar la idea de que nuestro objetivo último es producir y modificar el mundo material. Debemos recuperar nuestros vínculos, convertirnos en ciudadanos conscientes de nuestro lugar dentro de una colectividad. Lugar que no es renunciable, que no es intercambiable. Debemos recordar que nuestro fin último es el bienestar, pero el bienestar a través de lo colectivo. Debemos fijar nuestras metas como colectivo y luchar por ellas. Debemos dejar atrás las ideas que sólo permiten a un grupúsculo medrar de lo que es de todos y sólo para obtener placeres efímeros y superficiales. Como bien dice Monedero, debemos entender que “Hay una relación directamente proporcional entre la adaptación de los canallas y la desadaptación de los humildes.” (Monedero, 2015: p. 14) Debemos cuestionarnos en qué momento como especie fuimos capaces de atentar contra nosotros mismos. Y sobre todo debemos entender que todas estas reflexiones no son opcionales, son necesarias y urgentes.

“Curso urgente de política para gente decente” reivindica la política como una de las actividades humanas más importantes. Nos recuerda que somos nosotros los que llenamos de significado los conceptos con nuestras acciones. Trata de sacarnos del miedo, del estado de confort y nos recuerda que somos acción, somos contradicción y no debemos rehuir al conflicto, entendido como el diálogo y la búsqueda del consenso dentro del organismo al que damos vida, pero que también nos da vida y al cual llamamos sociedad.

BIBLIOGRAFÍA

Juan Carlos Monedero "Curso urgente de política para gente decente", Ed. Paidós, México, 2015, 246p.

 

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