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Revista Tamma Dalama: LA ORGANIZACIÓN SOCIAL DEL IMPERIO AZTECA, escrito por: Dr. Ricardo Castañón Ruiz

Escrito por Tamma Dalama, Universidad Mundial. en Miércoles, 15 Noviembre 2017.

Dr. Ricardo Castañón Ruiz

Dr. Ricardo Castañón Ruiz. Profesor investigador de la Universidad Mundial, Campus La Paz, BCS. Licenciatura en Ingeniería Civil, con estudios de Maestría en Sistemas y Planeación y de Maestría en Construcción de la Universidad Iberoamericana campus Santa Fe, México D.F. Doctor en Ciencia Sociales y Políticas de la Universidad Mundial y candidato a Dr. en Ciencias Jurídicas, políticas y de la Comunicación de la Universidad de estudios de Teramo, Italia.

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RESUMEN

El trabajo expone como estaba organizado política y socialmente el Imperio Azteca. Para ello, revisa la composición político territorial, los regímenes de propiedad de la tierra y las diferentes clases sociales que lo componían. El trabajo, también abarca la organización jurídica y las bases de los códigos penal, civil y mercantil, así como los tribunales de justicia.

Palabras Claves. Azteca, Calpulli, Mexica, precolombino, Mesoamérica.

 

ABSTRACT.

The work was exposed as politically and socially organized the Aztec Empire. To do this, check the territorial political composition, regimes of land and different social classes who composed it. The work also covers the legal organization and the bases of the criminal, civil and commercial codes, as well as the courts.

Keywords. Azteca , Calpulli , Mexica, Pre-Columbian, Mesoamerica

 

1.- Antecedentes. La importancia de la cultura Azteca como civilización.

Cuando se habla de las culturas precolombinas dentro de un contexto global, se tiene la percepción que si bien fueron muy importantes, significativas y originales, no se destacan en sus aportaciones al “mundo civilizado” de los siglos  XIV, XV y en adelante.

“La humanidad” ya había descubierto la agricultura, dominado la ganadería, el trabajo con los metales como el bronce, el cobre y hasta el acero era ya muy elaborado. Los códices de conducta y gobierno, ya tenían antigüedad de más de 2000 o 3000 años. Y así podríamos seguir enumerando los avances en las diferentes áreas del saber y conocer humano, ya “habíamos” logrado.

Sin embargo, esta óptica <totalizante y generalizadora> que aun en día está muy en boga, impide ver las particularidades de cada caso, es decir de cada esfuerzo de desarrollo que el ser humano, desde diferentes lugares (tiempo y espacio). Esta falta de óptica adecuada, impide el estudio y comprensión, no solo de las diferentes culturas y pueblos, sino del propio ser humano y más en particular de la persona que somos. Sin este análisis especifico y detallado, no es posible la comprensión cabal, ontológica y antropológica de lo que somos. El ser humano se enfrentó y enfrenta a diversas circunstancias ecologías, físicas, ambientales, etc.-que se traducen en signos y rasgos de su ser en el tiempo, es decir, en su evolución. Somos una especie –como todas- en un constante proceso de perfección regido entre otros parámetros- por el medio ambiente que nos rodea.

De aquí la importancia de estudiar de manera particular cada cultura, con las herramientas metodológicas adecuadas, en este caso la Historia y la Sociología. Pasamos ahora a definir lo que vamos a entender como civilización y con qué parámetros “espacio temporales” la vamos a medir. Para ello nos apoyamos en primera instancia en Helio Jaguaribe[1]. Este autor denota dos significados para el término:

I.- Civilización como concepto socioantropológico, en donde se designa el estado de la sociedad que ha sobrepasado su condición neolítica y cumple tres de los cuatro requerimientos siguientes:

  1. Urbanización, mediante la edificación de un sistema habitacional considerablemente mas grande y mas complejo que la aldea neolítica; que combina uno o mas edificios religiosos, con un palacio o palacio-templo, casas residenciales, edificios de almacenamiento, instalaciones de abasto, agua y calles;
  2. Una cultura común, que incluye una lengua, una religión, una cosmovisión y un repertorio de costumbres y técnicas sociales;
  3. Un sistema político que presenta rasgos básicos del Estado ya sea insertado en un sistema religioso o separado de él;
  4. Un sistema de escritura.

II.- Civilización en su sentido histórico (de acuerdo a Braudel[2]), es un proceso sociocultural que cumple con cinco requisitos siguientes:

  1. Ocupación estable de un territorio especifico
  2. Por una sociedad especifica,
  3. Con ciertas características económicas,
  4. Con cierta mentalidad colectiva y
  5. Cierta continuidad histórica.

Siguiendo a Braudel, pero adaptándole un concepto histórico, vamos a definir civilización como un sistema sociohistórico con cuatro características esenciales siguientes:

  1. Es un sistema cultural compartido, con continuidad histórica, por una o mas sociedades que han alcanzado la etapa de civilización en su sentido socioantropologico;
  2. Ocupa de manera estable un territorio en el que hay uno o más poblados;
  3. Emplea de manera duradera, una o mas lenguas con una forma escrita, tiene una religión o cosmovisión especifica, así como técnicas autónomas para sus subsistencia estableen su modo natural y humano, incluidos los elementos de defensa propia, y
  4. Está dotado de las condiciones culturales adecuadas apara garantizar autónomamente su autorregulación.

De aquí seguimos que lo que significa históricamente civilización, el presente estudio no significa que las civilizaciones sean sociedades. Las civilizaciones son superestructuras culturales trasmitidas por una o mas sociedades.

A manera de verificación de las hipótesis planteadas en su estudio Jaguaribe nos ofrece en sus conclusiones resultado de sus análisis comparativos, que aquí trascribimos:

Las civilizaciones suelen surgir cuando las sociedades que han alcanzado sociológicamente la etapa civilizada y son reguladas por un régimen funcional de elite-masa generan una cultura especifica, distinta de las existentes y manifiestan una propensión expansiva sostenida para incorporarse nuevos valores utilitarios, como la tierra y otros recursos materiales, en condiciones naturales y operativas que permiten su subsistencia y expansión y que no enfrentan a estas sociedades a impedimentos externos.

Las civilizaciones tienden a desarrollarse si persisten las condiciones que favorecieron su surgimiento y autosostenibilidad, y que cumple con dos condiciones nuevas. En primer lugar, si adquieren una capacidad militar superior a las sociedades a las que se enfrentan, ya sea por su organización, disciplina y combatividad (como Roma), por su ímpetu, habilidad y elevada motivación ideológica (como el Islam) o por su clara superioridad técnica (como el actual occidente). En segundo lugar, si desarrollan una cultura favorable a su expansión, dotada de valores, instituciones y practicas apropiadas para ese fin.

Las civilizaciones entran en declive y se vuelven decadentes cuando pierden su autosostenibilidad, ya sea por la perdida de autooperacionalidad y/o de su autorregulabilidad. La autooperacionalidad puede ocurrir por una decisiva derrota militar, que priva a la sociedad de los medios políticos y militares necesarios para continuar sosteniéndose. También puede ser el resultado de un irrecuperable atraso tecnológico en relación a otra civilización contemporánea, cuyas normas tecnológicas se ve obligada a adoptar por la necesidad de sobrevivir o por una imposición externa. A su vez la pérdida de autorregulabilidad ocurre cuando una civilización pierde la convicción en sus valores o sus ideas básicas el mundo, habitualmente como resultado de haber sido invadida por una cultura ajena y más poderosa.

Por otro lado, si bien se ha apuntado a lo largo de este capitulo, que el proceso histórico no esta predeterminado teleológicamente en ningún sentido, por otro lado, podemos afirmar que el proceso histórico no es arbitrario ni improcedente. Ciertos factores estructurales tienden a orientar este proceso, en condiciones dadas y por un tiempo, en cierta dirección general.

También con base a las observaciones empíricas, podemos identificar ciertas tendencias a una mayor humanización de la vida social, provocadas más por los progresos técnicos y sociales que por el progreso moral. Todo esto nos lleva a reflexionar sobre el futuro posible de la humanidad y en el lugar que es factible o posible ocupar como civilización.

La clasificación de las civilizaciones a partir de su origen se lo debemos a Daniel Glyn[3] quien describe como civilizaciones primarias a las que surgen directamente sin ningún otro condicionamiento (contacto con otra, independientemente) de su precursora neolítica, y son las cinco siguientes: (1)Mesopotamia-Egipto –también conocidas como Creciente Fértil que circundan la península Arábiga ; (2) la China o Shang sobre el rio Amarillo; (3) la Harappa en el sureste asiático en la actual India; y dos en América: (4) la mesoamericana que comprende la Azteca y la Maya (algunos autores la toman por separado) y (5) la Inca en Suramérica.

Las civilizaciones secundarias de primer grado, si bien nacen de su neolítico tuvieron interacción y conocimiento con otras como la hebrea, los hititas, fenicia, persa, egeo y otros. Las secundarias de segundo grado, son aquellas que surgen de la desintegración total o parcial de alguna anterior, como la helénica que surge de las ruinas de la egea y Roma que surge de la Etrusca, en parte al destruirla.

Las civilizaciones terciarias, resultan de las transformaciones de una procedente civilización secundaria de segundo grado. Tal es el caso de Bizancio, que viene de la occidental frente a Roma; el caso del Islam, que toma elementos de las previas árabes que toma conceptos religiosas de la judaica y cristiana.

Desde esta perspectiva, se aprecia la importancia y la trascendencia de la Civilización Mexica <Azteca>, para el estudio del ser humano en sociedad.

2.  Antecedentes de la Cultura Mexica.

Los conceptos que a continuación se desarrollan de esta cultura prehispánica en el altiplano mexicano se centran en el último tramo de su historia. Como se vera más adelante, Los Aztecas, fueron una sociedad con una vida muy corta. Basándonos en sus registros desde el inicio de su peregrinación, hasta la caída en manos de los colonizadores mediaron poco más de 350 años.

Tomando en cuenta que prácticamente los primeros 100 años fueron de vida nómada hasta encontrar el sitio “destinado o señalado”. Otros 50 años de luchas con los “nuevos vecinos” y la ubicación final de la nueva ciudad en el año 1325.

De la organización de tribu a la consolidación como una ciudad con “barrios” o “calpullis” pasaron otros 50 años, dado que la elección del primer Rey fue precisamente en el año de 1375.

En solo, 145 años, pasaron de ser un pueblo más a ser un imperio con más de 20 millones de súbditos, con límites perfectamente administrados que comprendía desde la costa del Golfo de México hasta el Océano Pacifico, y del norte del estado de Hidalgo y Querétaro hasta Guatemala en el Sur como se aprecia en la Figura 1.

 

Figura 1. Mapa de la máxima extensión territorial del Imperio Azteca hacia finales de 1520.

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Es por ello, que en el estudio de las variables y conceptos de investigación se debe indicar claramente las fechas de que se trate, ya que la dinámica que alcanzaron fue altísima y si perdemos esta dimensión podemos llegar a conclusiones erradas. De ahí las frecuentes contradicciones que encontramos en la extensa literatura que sobre este tema se ha escrito.

2.1.- Breve Historia de los Aztecas.

George C. Vaillant en su libro la Civilización Azteca[4], nos dice que la mayoría de los investigadores sobre las culturas y civilizaciones en América Precolombina dividen su estudio en tres grandes etapas a saber:

A.- Periodo Preclásico

Que comprende del 15,000. al 100 a.C. Este enorme periodo se caracteriza por hallazgos arqueológicos en los tres subcontinentes en los que se puede dividir el Continente Americano <Norte, Centro y Sur>: en América del Norte, en el sudeste de los Estados Unidos con las denominaciones Cochise, Folson, Chiricahua y San Pedro. En el límite del Norte y Centro América, conocida como Mesoamérica en el Valle de México en Tepexpan, Chalco, Copilo, Zacateco, Cuicuilco; en Puebla y Morelos en Cholula, Xochicalco; en Oaxaca, en Monte Alban 1 y 2, y Monte Negro; en Veracruz y Tabasco en la Venta, Tres Zapotes, Trapiche; en las Tierras altas Mayas en las Charcas, en Majadas, en Miraflores en Arenal; en Tierras bajas Mayas en Mamom, en Chicanel y Holmul; en Chiapas en Chiapa 1, 2,3, 4. Y finalmente en Sur América, en Perú en la costa norte en Hueca Prieta, en Cahvin y el Salinar; y en las tierras altas de sur de Perú, en Paracas.

B.- El periodo Clásico.

Que va del 100 a.C al 800 d.C. en donde ya florecen las culturas y logran algunas un gran esplendor y son la base –en muchas maneras- de las posteriores. Aquí también las encontramos distribuidas en los tres subcontinentes: En Norteamérica, en el sudeste la Mississippi Inferior, la Hopwell también llamadas “culturas del bosque”; en el suroeste las Pueblo 1, la Basket Maker y Basket Maker Modificado; en Mesoamérica florecieron varias: en el Valle de México la Tlamilolpa, la Xolapan la Amantla; en Puebla y Morelos la Cholula, la Xochicalco 1 y 2 y la Teotihuacana; en Oaxaca la Monte Alban 3ª y 3b; en Veracruz y Tabasco en Tres Zapotes 3, en Tajin 1 y 2 y en Tierras Remojadas Superior 2; en Tierras Altas Mayas en Santa Clara, en Aurora, en la Esperanza y Pamplona; en Tierras Bajas Mayas en Tikal, en Tepec y Puuc; en la Huasteca Pánuco 2 y 3 y en Chiapas, Chiapa 5 al 10. En Sudamérica, florecieron en la Costa Norte del Perú la Mochica y en Tierras Altas del Sur, la espectacular cultura de Nazca.

C.- El periodo Postclásico.

Que va del año 800 a 1600 de nuestra era, en donde se ve interrumpido, enriquecido, confrontado, encontrado sojuzgado, subyugado, por el “arribo del resto del mundo” iniciando este por la Corona Española.

Siguiendo con la exposición, en este periodo florecen igualmente en los tres subcontinentes importantes asentamientos humanos que muestran avances culturales, destacándose las civilizaciones Mexica y Maya en Mesoamérica e Inca en Sudamérica.

En efecto, encontramos que en Norteamérica en el Sudeste la Mississippi Superior; en el Sudoeste las Pueblo 2, 3, 4 y 5; en Mesoamérica en el Valle de México Tula, Culhuacán, Tenayuca, Texcoco, Tlatelolco y finalmente Tenochtitlán; en Puebla y Morelos Cholula 3, 4 y 5; en Oaxaca Monte Alban 4 y 5; en Veracruz y Tabasco Tajín 3 y Zempoala; en las Tierras Altas Mayas Ayampuc y Chinautla; en Tierras Bajas Mayas, Chichén Itzá, Tolteca y Mayapán; en la Huasteca la Panuco 5 y 6; y en Chiapas, Chiapa 11 y 12. Finalmente en Sudamérica, encontramos en todo el Perú tanto en costas como en tierras altas a Los Incas.

La domesticación del maíz, se dio alrededor del año 3,000 a.C. en Mesoamérica. Desde este instante, dejaron de ser nómadas muchos de sus pobladores e iniciaron los asentamientos humanos en las zonas más aptas para esta actividad particularmente en las cuencas de los ríos que desembocan al Golfo de México de los estados de Veracruz y Tabasco. Cabe recordar que en este continente, no existió el ganado hasta el arribo de los conquistadores. Efectivamente no había ganado caballar (los caballos endógenos se extinguieron mucho antes), ni ganado bobino o caprino y menos porcícola, de ahí que tampoco hubiera animales de carga o de tiro. Los únicos animales domesticados eran el perro y los guajolotes (pavos en el resto del mundo). Cabe especial mención en Sudamérica con la llama y alpaca que pueden ser animales de carga pero solo se encuentran en Perú y Bolivia dado que son animales propios de la Cordillera de los Andes.

Los Aztecas o Mexicas –como se hacían llamar-, eran entonces de alguna manera herederos de muchas tradiciones y formas del vida de los que serian las culturas que les antecedieron en el Valle de México y lugares circunvecinos como la Teotihuacanas y Toltecana, las costeras del Golfo como los Olmecas, e inclusive de mas al sur como la Maya, particularmente en lo referente a la numeración y aspectos calendáricos y religiosos. Salvo, estos contactos intrínsecos de Mesoamérica, no se tiene registro de relaciones de algún tipo con cualquier otra cultura de su nivel de desarrollo. De hecho los Aztecas inician el conteo de su calendario con su arribo a este sistema de lagos del actual Valle de México –como se aprecia en la Figura 2 -aunque hayan registrado más como leyenda su salida de la mítica Aztlán.

Por tal motivo se considera en 351 años la vida del Imperio Mexica como toda su rica historia. Desde la partida de las siete tribus o clanes salen en el año 1168 de peregrinación a buscar la “tierra prometida” por el dios Huitchilopoztli y que de hecho “les acompaña” para indicárselas. Alrededor de 120 años dura esta búsqueda hasta llegar al sistema de lagos referido en el altiplano . Pasaron otros 40 años de muchas vicisitudes con sus vecinos, para que finalmente fundaran Tenochtitlán como su ciudad en el año 1325. Para 1375 nombran su primer rey o emperador Acamapich (a la muerte de Tenoch, el sacerdote) y para 1524 muere su último el décimo primero en manos de los conquistadores, el heroico Cuauhtémoc.

 

Figura 2. Sistemas de Lagos del Valle de México a la llegada de los Aztecas y la Ubicación de la “Gran Tenochtitlán.” Fuente: México Mágico. Evolución de la Gran Tenochtitlan. Ing. Manuel Aguirre Botello. Agosto 2012. www.mexicomagico.org/introtenoch.htm.

 

3.- Identificación de los elementos constitutivos de la civilización Mexica.

3.1- Composición Político-territorial

El Estado Mexica estaba conformado por las siguientes partes de acuerdo a Manuel M. Moreno[5] (quien a su vez lo toma de Fray Diego Durán de su Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme);

El país principal comprendía:

La ciudad de Tenochtitlán, verdadera metrópoli, sede del gobierno donde residían los poderes centrales.

Un territorio propio, anexo a la metrópoli, cuya existencia data de los triunfos iniciales obtenidos por las armas Mexicas sobre pueblos circunvecinos como Azcapotzalco, Coyoacán y Xochimilco.

Provincias dependientes en un numero “más o menos grande”, que se pueden clasificar como: dependientes, aliadas o “subyugadas”, sobre las que se ejercía una dominación efectiva, en donde esta dominación se traducía en: pagar tributos, prestación de servicios personales y en la obligación de cultivar la tierra para la metrópoli.

En esta última forma de dominación territorial cabían básicamente dos formas de gobierno: Cuando los pueblos sometidos se habían dado pacíficamente, por regla general conservaban su Tecuhtli o señor propio, es decir su soberano. Cuando un pueblo era rebelde, o sea se había conquistado militarmente, entonces la dominación se traducía en el reparto de la tierra del pueblo vencido y su adjudicación era a los vencedores. En este caso, los aztecas nombraban de entre sus nobles, un Tecuhtli que los gobernaba, asignándoles una carga muy onerosa en donde en realidad tributaban como esclavos en la Figura 3 se aprecia cómo se contabilizaba los tributos de cada pueblo, de acuerdo al “Códice Mendoza”..

 

Figura 3. Códice Mendoza. Se aprecia en la columna de la izquierda el nombre de lugar o pueblo de donde provenía el tributo que esta a la derecha. Las columnas muestran el tipo de producto y la cantidad del mismo. Esta figura es un ejemplo de la escritura y numeración practicada por los aztecas, que junto a la Maya y a la Zapoteca (Oaxaca) son los únicos ejemplos de su desarrollo en América.

Cabe destacar que el mismo Manuel Moreno[6], relata como se repartían las tierras de los pueblos conquistados entre los guerreros  en este caso de Azcapotzalco en donde el caudillo azteca Tlacaelel le dice al Rey: “Vamos y repartamos la tierra, pues la ganamos con la fuerza de nuestro brazo. Al rey le pareció bien y mandó que fuesen contados los señores que en la guerra se habían señalado para premiarlos según merecimientos”. Estas tierras pertenecían a los guerreros y a sus sucesores, añade el autor.

Ahora bien, el mismo autor Manuel Moreno, -rescatando el trabajo de Fray Diego Durán antes referido-señala que la propiedad de la tierra sufrió con el tiempo una evolución que coincide con las experimentadas en otras civilizaciones humanas.

La forma mas primitiva era la “comunal”, cuando su organización era tribal, para ir pasando en forma paulatina a regímenes de propiedad privada, debida a la expansión y conquistas militares, e iniciar así la formación de diferentes clases sociales.

3.2.- Régimen de propiedad de la tierra.

3.2.1.- Propiedades comunales. Calpullallis, altepetlallis o calpullis.

Sobre esta forma de propiedad Alonso Zurita[7] detalla la información. Los calpullis también conocidos como Chinancalli, -que es todo uno-, quiere decir “barrio de gente conocida o de linaje” y que provenían de los pobladores mas antiguos. Estos no se pueden enajenar, sino que se goza de ella –la tierra- de por vida. Se les puede dejar a los hijos como herederos. Calpulli es el singular del calpullec. Si alguna “casa” se acaba, es decir no tuviera herederos, quedan las tierras al común del Calpulli. El señor mayor o “chinancallec” a quien las ha “menester” del mismo barrio, es decir que “nunca jamás” se daban ni dan las tierras a los de otro barrio en propiedad, aunque si se podían rentar, para usufructo del propio Calpulli. Zurita agrega, que “si uno tenia tierras y las labraba, no se podía entrar a ellas, ni el principal se las podía quitar ni dar a otro y si no eran buenas, las podía dejar y buscar otras mejores y pedirlas a su principal y si estaban vacías y sin perjuicio se las daba en forma que se ha dicho”. Cada calpulli, tenía sus tierras propias y ningún calpulli tenia que ver en las tierras que pertenecían a los demás ni los otros podían inmiscuirse en lo relativo a sus terrenos. Se infiere que el producto de la tierra lo usufructuaba quien las sembraba. Por otro lado aclara Zurita que si después de dos años, quien poseía la tierra no la cultivaba la perdía a favor de la comunidad. Es decir, era una forma de propiedad comunal muy singular, ya que en los hechos se podía decir que era privada con garantía de inmunidad, salvo el caso de no trabajarla.

Desde el punto de vista jurídico, el calpulli, entonces era una persona moral, representada por el chinancallac.

Vale la pena destacar que esta celdilla social, entonces jugaba diversos roles como el jurídico, político, religioso, es decir era una célula de organización social que tejía la red social de toda la ciudad.

3.2.2.- Propiedad de los Nobles, pilles o pipiltin y tetecuhtzin.

Estas eran de carácter individual, que se podían enajenar, pero solo entre nobles y transmitir por herencia.

Sobre esta forma de propiedad, Fernando Alba Ixtlilxóchitl[8], nos dice: “Estas tierras Pillalli, que eran y pertenecían a los caballeros y descendientes de los reyes y señores referidos. Otras se llamaban Tecpallilli, que eran como las que se decían pillalli; estas eran de unos caballeros que se decían señores antiguos y así mismo eran los que poseían beneméritos.”

Por lo que toca a la naturaleza del dominio de estas tierras y el carácter del derecho ejercido sobre de ellas, Ramírez de Fuenleal[9] nos dice “se encuentran en los pueblos pocas gentes que posean en propiedad a menos que sean señores o descendientes de señores, ningún macehual o contribuyente las posee, o por lo menos, si hay algunos, no deben ser sino muy pequeño numero”.

Y continua, estos “títulos pasan a sus herederos. Los Macehuales las cultivan. Sucede lo mismo con otros nobles y jefe; tienen tierras patrimoniales que hacen cultivar; pero pocos macehuales las poseen. Moctezuma poseía en la mayor parte de los pueblos de la provincia y sobre todos aquellos que había conquistado, que distribuía a aquellos que se llamaban los valientes hombres de México. Retiran de sus tierras rentas de las cuales vivían”.

Fray Juan de Torquemada[10], confirma lo dicho por Ramírez. “Estas tierras se llaman pillalli, que quiere decir tierra de hidalgos y caballeros. Los dueños de estas podían de alguna manera venderlas o disponer de ellas. Sin embargo podían pasar a sus descendientes, pero si estos morían sin ellos el Rey o Señor lo era, y volvían a entrar en poder de los bienes reales”. Torquemada afirma que la venta podía ser a otro “principal”, pero a ningún macehual, que es “villano” y que si fuera el caso, quedaban perdidas y entraba el Señor poseyéndolas. Con ello se afirma muy poca capilaridad entre las clases sociales.

3.2.3.- Propiedades que se pueden llamar públicas.

Dedicadas al sostenimiento de los templos –teopantlalli-, gastos de guerra –milchimalli-, y a proveer de rentas para los gastos de gobierno –tlatocatlalli o tlatocamilli, y por ultimo los tecpantlalli, que se destinaban a los gastos del palacio o casa del gobierno –tepan-, donde residían lo poderes. Las propiedades de esta categoría eran de carácter colectivo.

De las tierras de los Tlatoque, -gobernantes-, o Tlatocatlalli, nos dice Ixtlilxóchitl[11]: había unas “suertes” –terrenos grandes- en la mejor ubicación de las tales ciudades y pueblos, que contenían 400 medidas de largo y ancho, ni mas ni menos, que se llamaban por una parte Tlatocatlalli o Tlatocamilli, que quiere decir tierras sementeras del señor y por otra Itonal intlacatl, que significa tierras que acuden conforme a la dicha o ventura de los Reyes o señores”.

Koshler[12] considera las Tlatocatlalli como pertenecientes al Estado Mexica; otro tanto ponía de las tecpantlalli, de las Teopantlalli y de las milchimalli. “Parte considerable de las tierras eran del Estado, sus productos correspondían al Palacio –Tecpan- del Rey, Hueytlatoani. Estas tierras se llamaban Tlatocamilli, cosa análoga con la de los templos, cuyos productos se destinaban al servicio religioso, cada templo mayor tenía sus propios bienes. También había en los Calpulli campos para la guerra milchimalli, que eran cultivados para el estado y en particular para las necesidades militares”.

Conviene no confundir las Tlatocatlalli, que tenían carácter colectivo y público, con las propiedades particulares de los tlatoques o Supremos señores.

Por ultimo dentro de la tercera clase de propiedades estaban las yoatlalli, las cuales eran ganadas por la guerra; de esta la mas principal pertenecían a las tres cabezas del imperio –la Triple Alianza-y lo demás que restaba se le daba y repartía a los señores y naturales que habían ayudado con sus personas y vasallos en la conquista de tales pueblos, y en proporción terminaba siendo un tercio de los pueblos o provincias conquistadas. Todo esto lo refiere Ixtlilxóchitl[13]

En grado inferior estaban las asignadas a un empleo, por ejemplo un juez. El usufructo de esta tierra se retiraba cuando el empleo cesaba y recaía en el sustituto. En estas tierras había indios que la trabajaban y las beneficiaban. Es ocioso decir que no se heredaban.

Estas tierras eran inalienables y no pertenecían a ninguna persona privada particular, bien esta fuera física o moral.

Con respecto a la proporción con que se encontraban las propiedades de carácter publico Fray Toribio Motolinía[14] apunta: “Con pocas excepciones todo el país pertenecía a los Señores y a los Jefes”. De aquí su inacabado apetito por agrandar el imperio y conquistar mas tierras y pueblos, ya que realmente despojaban a los pobladores de sus tierras y los terminaban esclavizándolos. La alternativa no era muy buena, ser sacrificados con un poco de “suerte” en el Altar Mayor, para así pasar como guerreros al otro mundo…

4.- Las Clases sociales.

Manuel Moreno[15], nos dice que una fuente importante para explicar la diferencias de clase en la sociedad mexica es la guerra, dado que era un pueblo guerrero. “La guerra somete al grupo conquistado, de ahí la diferencia entre conquistados y conquistadores, vencidos y vencedores, privilegiados y desheredados. Estas clases ya separadas, se entregan a trabajos distintos, de ahí la división del trabajo”.

Y sigue “La densidad material y moral de la población es la causa principal de la división del trabajo. Las diferencias del medio físico, las aptitudes distintas, las necesidades de la organización y las exigencias nuevas que trae consigo cada proceso técnico, se suman como causas accesorias a la causa eficiente y principal: la densidad material y moral, cuya eficacia refuerzan y estimulan”.

Cuando las clases devienen hereditarias forman las castas. El concepto de clase es inseparable del de jerarquía.

Entrando en materia, Cornejo[16] apunta las dos primeras funciones sociales que se diferencian son el sacerdocio y el guerrero. Luego el comercio y en fin la manufactura que termina derivándose en industrias primitivas. Posteriormente las profesiones liberales y las funciones burocráticas. Esto es particularmente claro en la historia social que nos ocupa.

Si bien es cierto que no es posible hablar de verdaderas castas en la sociedad azteca, sin embargo esta comprobado que los altos puestos de la organización política se trasmitían por herencia, en el sentido de que los designados para desempeñarlos necesariamente debían de pertenecer a determinada familia dinástica, y estaban reservados a determinados individuos, seleccionados entre los mas escogido de las clases privilegiadas –aristocracia, guerrera y sacerdotal-, las cuales debían reunir cualidades especiales, que contribuían a hacer de los altos puestos jerárquicos políticos, cargos verdaderamente privativos, e inaccesibles, por lo tanto, para la masa común del pueblo mexica, los macehuales. Para muestra baste decir que Moctezuma II, era nieto de Moctezuma I, Sobrino del Emperador Auitzotl, e hijo de Emperador Axayacatl; educado en el exclusivo Calmecac.

Moreno[17] divide las clases sociales de la sociedad mexica en dos: privilegiados y desheredados, cada una con características perfectamente delimitadas.

Para Sahagún[18] sin embargo hay cuatro. La militar, la sacerdotal, la de los mercaderes y el común del pueblo que comprendía desde los agricultores hasta los esclavos. De estas cuatro las tres primeras eran las privilegiadas con respecto a esta ultima.

4.1.- Los Macehuales o el pueblo.

4.1.1.- Los artesanos y obreros.

Tanto Cortés[19] como Sahagún mencionan una gran cantidad de personas dedicadas labores de obrero de la construcción (recordemos que había muchos tipos de edificaciones: vivienda, caminos, diques, acueductos, canales, templos, etc.) así como artesanos, trabajados dedicados al arte y otras muchas actividades. Cortés informa al emperador Carlos V “hay en todos lados mercados y lugares públicos de la ciudad de Tenochtitlán, todos los días, muchas personas, trabajadores y maestros, de todos los oficios, esperando quien los alquile para su jornal”.

Los hijos no estaban obligados a seguir la profesión u oficio del padre, pero generalmente la seguían.

4.1.2.- Los Mayeques.

Eran los desposeídos pues a diferencia de los demás tributarios no tenían tierras propias ni ajenas de acuerdo a Moreno[20]. No se podían mover a otras tierras, estaban perpetuamente ligados a la tierra que trabajan y esta era generalmente propiedad privada de un tecuhtli o señor, quien al heredarla a sus hijos incluía en ella a los mayeques, los cuales pasaban también como bienes hereditarios, con la obligación de servir y pagar tributo al nuevo propietario. Su situación era verdaderamente miserable, haciendo recordar a los pecheros de la edad media.

4.1.3.- Los Tlamemes.

Siguiendo con la explicación de Moreno[21], estas personas eran tratadas como verdaderas bestias de carga, que a falta de estos animales, eran los sustitutos. Su trabajo era de los más rudos, dado que tenían que llevar sobre sus espaldas, a distancias enormes, fardos pesadísimos.

4.1.4.- Los Esclavos.

La esclavitud entre los aztecas era más benigna que en otras latitudes como nos explica Moreno[22]. Los esclavos podían tener familia y patrimonio y podían obtener su libertad dejando un sustituto, siempre que su señor lo aceptara. Las principales fuentes de la esclavitud eran: a) las deudas. En este caso la entrega que el deudor hacia de su persona equivalía a una verdadera dación en pago. b) la venta que de si mismo o de sus hijos hacia un macehual para libarse de la miseria. Este caso fue muy socorrido con la hambruna durante el reinado de Moctezuma I cuando fueron años de sequia. c) Otra variedad era la esclavitud por pena y d) la esclavitud que incurría el capturado en la guerra. Este último terminaba siendo sacrificado en los diversos templos construidos para este espantoso final.

Para sustraerse de la esclavitud, nos dice Clavijero[23], el esclavo podía pagar sus deudas –era más un contrato-, cuando era por pena, este podía refugiarse en el Tecpan (templo), siendo el único que podía impedirle la entrada su amo.

4.2.- La Clase Guerrera.

En la sociedad azteca todos los varones de cierta edad eran guerreros, en el sentido de que fuese cual fuese su ocupación habitual, en circunstancias especialísimas estaban obligados a empuñar las armas, como por ejemplo en el sitio final que les impusieron los españoles, esto a decir de Moreno[24]

Sin embargo, había una clase militar, caracterizada por su organización y su disciplina la cual estaba constituida por “militares de carrera”

En el ejecito era tomado en cuenta la posición social y el origen de los que ingresaban. Por supuesto de acuerdo a si venían del Calmecac o del Telpochcalli.

Ya dentro de las jerarquías militares, se continuaban con la distinciones de clase, así los Caballero Águila, los Cuautla, solo podían ser los que eran egresados del Calmecac, es decir hijos de gente noble.

El ejército se conformaba de la siguiente manera: cada Calpulli aportaba de 200 o 400 soldados de acuerdo a su población, Todos ellos verdaderos militares, seleccionados para ello. Este era un escuadrón.

Cada escuadrón tenía un jefe telpochlato, quien procedía del calmecac. Estos escuadrones se dividían a su vez en escuadras de 20 soldados, cuyo jefe se llamaba yoatachcan, quien ya podía pertenecer indistintamente al calmecac o al telpochcalli.

El jefe supremo del ejército era el Tlacatecuhtli, quien tenía a su cargo todas las fuerzas de la confederación (Triple Alianza) México, Tlacopan y Texcoco.

Venían después los jefes de los cuatro barrios mayores en que se dividía Tenochtitlán que eran: el Tlacatecatl, el Tlacochcalcatl, el Huitznhuatl y el Tecoyahuacatl. Luego los que tenían mando general en los diversos servicios y exigencias del ejército y eran: Tecuiltecatl, el Cuauhyahuatl, el Tezcacoatl, el Tocuiltecatl, el atempanecatl y el Ezhuahuacatl. Debajo de ellos estaban los jefes e las divisiones en que se repartía la fuerza de cada calpulli mayor de os pueblos del territorio mexica.

Todas las dignidades y puestos del ejército se establecieron por el emperador Itzcoatl. Eran vitalicias y marcaban una diferencia absoluta entre los que las poseían y los que no, ya que demarcaban la línea de mando.

4.3.- La Clase Sacerdotal.

Era una organización “perfecta” de acuerdo a Moreno[25], ya que “contenía en su seno todos los elementos necesarios para la satisfacción de las necesidades del complicado culto religioso de los mexicas.

Otra característica de la misma es su rigurosísima jerarquía sacerdotal que se desprendía del culto a los dioses, todo en voz de Moreno.

Acosta[26] certifica que el sacerdocio era hereditario en la familia, por tal razón, Chavero[27] manifiesta que la clase sacerdotal se había convertido en una verdadera casta, dado que se perpetuaron por la familia.

Con antelación, cuando el culto de Quetzalcóatl era vigente, los sacerdotes ni se casaban ni conocían mujer, y vivían en las mayores penalidades, cosa que cambio en el altiplano con los aztecas.

Se tiene registrado el nombre de la esposa del sacerdote Tenoch. El sumo sacerdote Moctezuma Xocoyotzin fue posteriormente emperador y sus hijos -como no- sacerdotes y luego emperadores también, mismo camino que siguió su nieto Moctezuma Huicamina o II.

Por otro lado, la religión regía la vida del pueblo. Desde el momento de nacer en la vida privada hasta cualquier acontecimiento publico. Siendo innumerables las deidades del panteón azteca, así como los templos que existían en la ciudad, también eran innumerables los sacerdotes que ofrecían estos servicios religiosos, por ejemplo Torquemada[28], señala que en el Templo Mayor había entre sacerdotes y sirvientes de los dioses más de 5,000 personas.

La más alta investidura sacerdotal era el Teotecuhtli o Gran Sacerdote, el cual tenía un subordinado inmediato que se llamaba Hueyteopixqui. Para Sumo Sacerdote se escogía siempre un miembro de la familia del Tlacatecuhtli.

Había por supuesto otros cargos de dignatarios, destacándose el de Tlaquimiloltecuhtli, quien estaba encargado de la hacienda del templo, el Tlillancalcatl, quien se encargaba de la administración y cuidado de los Templos.

En general la vida azteca estaba permeada por esta poderosa influencia sacerdotal y esto robustecida por su sistema de creencias muy particular y atemorizante como señala Jacques Soustelle[29]

4.4.- La Clase Pochtecas.

Esta es la clase de comerciantes, que al paso de los años fue tomando mayor relevancia tal y como sucedió en las comunidades feudales, al expandirse el imperio.

El padre Sahagún[30] vuelve a ser la mayor fuente de información sobre esta materia. “los habitantes de Tlatelolco desde el inicio de los asentamientos de las tribus aztecas en el los islotes, empezaron intercambiar –trueque- plumas de quetzal por todo tipo de productos que requerían estos habitantes. Con el tiempo se empezaron a formar verdaderas caravanas dirigidas por hombres valerosos y hábiles llamados pochtecatecuhtli, los cuales se internaban hasta países lejanos, donde trocaban las mercancías que eran de gran aceptación en Tenochtitlán y Tlatelolco.

De esta manera se fue formando una clase fuerte y poderosa, a medida que se sedentarizó la población y cambiaron sus patrones de consumo y el volumen de mercancías creció.

Siguiendo las descripciones del padre Sahagún[31], se menciona su importancia ya como una clase social: “eran tenidos por señores y honrados como tales”. Llevaban insignias especiales que los distinguían del resto del pueblo, tenían un dios especial llamado Yacatecuhtli. El Hueytlatoani premiaba sus servicios con valiosas recompensas, de acuerdo a Duran[32].

Había dos jefes nombrados para administrar los tianguis. Estos ponían los precios de todas las mercancías y castigaban a los infractores. Las penas que imponían iban desde cárcel, hasta la pena de muerte.

Los Tlacatecuhtli, se aprovechaban de estos Pochtecas, para sus conquistas ya que les daban información de todo tipo de los lugares que visitaban. Los premiaban por esta valiosa información, haciendo mas patente su distinción como una clase emergente cada día más poderosa.

5.-La Educación.

Como sabemos, en el sistema educativo esta la semilla de perpetuación o corrección de la desigualdad entre las clases sociales de una sociedad, con los mexicas no es la excepción como veremos.

En efecto, el padre Sahagún[33] nos habla de cómo los señores principales y gente con recursos ofrecían sus hijos al Calmecac, establecimiento donde ofrecían una educación especial, muy distinta a la que recibían los jóvenes comunes del pueblo, la cual tenia por objeto preparar funcionarios para los altos puestos civiles, militares y sacerdotales.

El telpochcalli era el otro establecimiento donde se educaban a los jóvenes aztecas, en donde la función básica era la instrucción militar, no la preparación de funcionarios y dignatarios. De acuerdo a Sahagún[34] cada Calpulli o barrio menor tenía uno de estos centros, de tal suerte que había 26 de estos en la ciudad de México, pero un solo Calmecac, que estaba situado en el templo mayor.

6.-La Organización Política.

Este es un tema muy debatido entre los estudiosos del tema. Hay quienes tienen una visión muy idealista de la sociedad mexica, hasta quienes la ven como una organización aun muy primitiva, prácticamente tribal.

Nuestro estudio lo iniciaremos con el calpulli, que fue la organización básica de esta cultura y por supuesto sufrió una serie evoluciones de acuerdo al propio desarrollo social que alcanzaron sus pobladores.

6.1- El Calpulli.

El Calpulli, como se anotó, paso de ser un barrio de alguna manera autónomo a una subdivisión de la ciudad azteca. Sobre este particular, Torquemada[35] apunta: “En lugar de regidores ponían los señores de México en cada barrio o parcialidad o un tecuhtli –noble- que se ocupaba  en ejecutar lo que nuestros regidores ejecutan y hacen, todos los días, se hallaban en el Palacio –Tecpan- a ver que se les ordenaba y mandaba”.

Muy lejos estaba la organización interior del Calpulli de tener un carácter democrático, pues si bien es cierto que el calpullec o chinancallec era nombrado por elección, también la elección no podía recaer en cualquier persona, sino que según Zurita[36], debía de ser “muy principal y hábil”.

El candidato a calpullec, tenían que ser además de vecino del Calpulli, ser seleccionado entre los principales, es decir, entre las clases privilegiadas. Su rango era vitalicio e indirectamente hereditario, supuesto que a su muerte elegían a su hijo si era apto y solamente sino tuviera pariente nombraba un extraño.

En cuanto al Consejo de huehues, era más bien una junta vecinal, revestida de autoridad para asegurar el orden. No era en si un órgano de gobierno de una agrupación autónoma e independiente, ya que todo el azteca estaba subordinado al final a la autoridad central encabezada por el tlacatecuhtli, esto lo tomamos de Moreno[37].

6.2- Sistemas de tributación y métodos de dominación.

Andrés de Tapia[38] nos dice: “Al que se daba de paz no tenia sobre el tributo cierto, sino que tantas veces al año le llevaban presentes a discreción del que lo llevaba; si era poco, mostravales mal rostro, y si mucho agradeciaselo –el Hueytlatoani y en estos no ponía ni recaudador ni mayordomo. Los pueblos que tomaban en guerra, tributaban como esclavos. En estos ponían mayordomos recogedores y recaudadores”.

Entonces existían tres tipos de recaudación: la primera la de los pueblos que se dan en paz, es decir que se sometían, solo llevaban su tributo, pero conservaban su completa autonomía. Segunda, la de aquellos que ponían recaudadores, pero que elegían libremente a su tecuhtli y conservaban completamente su independencia en su régimen propio. Y la tercera, las que recibían señor por nombramiento de quien los había conquistado. Esta tercera forma, su territorio pasaba a formar parte integrante del Estado mexica.

6.3- División demográfica. Naturaleza político administrativa.

Todos los pueblos sojuzgados estaban obligados a tributar. El tributo era distinto en cada caso de acuerdo a Torquemada[39]. En Tenochtitlán los tributos recaían en determinadas clases sociales, campesinos, artesanos, etc. La nobleza estaba exenta de pagarlos.

Para la recolecta de los tributos existía el macuilte pampixque, que recogía el tributo de 100 familias y bajo sus ordenes estaban los cente pampixque, quien se encargan de recogerlo a veinte familias.

Era tan estricto el control que había en este sentido, que una cita de Durán[40] nos aclara: “Hubo una junta en la ciudad de México en donde todos los señores y grandes y donde todos los caballeros y grandes de la corte y con ellos todos los mandoncillos de los barrios y personas constituidas  en cualquier genero de oficio, porque era grande el numero de oficiales que esta nación tenia para cada cosita, no faltaba cuentas y padrones, que para todo había oficiales y mandoncillos de los que había de barrer. Había y era orden que ninguno había de entremeterse en oficio de otro, ni hablar palabra. Y así, no falta niño que no este empadronado por los oficiales de barrio o capitanes, para los cuales había encargados para cada veinte casas en toda la ciudad y en cada barrio”.

Los macuitepampixque, los centepampixque, etc. eran verdaderos agentes del estado, revestidos de carácter político, encargados de dar realización a los fines del Estado y hacer efectivo el poder dando cumplimiento a sus disposiciones y leyes.

Con esto comenta Moreno[41] “podemos dar como superada la organización comunal por clanes al final del periodo azteca”.

6.4.- Los Tetecuhtzin.

Era una institución especial también conocida como la “Orden de Caballería Militar u Orden de los teules, tecles, tetecuhtzin” dentro de la sociedad azteca y tiene significado por que nos indica como fue evolucionando la sociedad en el tiempo.

Era el equivalente a una sociedad secreta. El ingreso a la misma estaba rodeado de una serie de requisitos, en donde prevalecían las ceremonias religiosas y actos especiales de iniciación. Se requería tener valor y haberse destacado en la guerra. También los mercaderes y sus hijos podían ser iniciados siguiendo una dura disciplina de ingreso y pagando fuerte cantidad de dinero que se gastaba en regalos y presentes. Al ingresar a esta sociedad, se subía indudablemente de escalafón social de acuerdo a las observaciones de Diego Muñoz Camargo[42].

6.5.- El Tlacatecuhtli o Hueytlatoani.

El Supremo Señor, o tlacatecuhtli o hueytlatoani, gobernaba juntamente con el Tlatocan o Consejo. Ambas instituciones aparecen ya muy avanzado el proceso histórico del pueblo azteca. El Consejo estaba formado por los nobles mexicas.

El primer emperador fue Acamapitchtli, quien subió al poder por elección. Se le escogió de las más ilustres familias y al tiempo de su nombramiento desempeñaba el puesto de cihuacoatl, es decir de carácter sacerdotal.

Antes de él Clavijero[43] dice que el gobierno recaía en un cuerpo formado por 20 gentes principales: nobles y sabios.

Este primer tlacatecuhtli, fue entonces electo bajo la intervención de todo el pueblo. En esa época, no había grandes celebraciones por el evento. El problema se presento cuando este muere y la sucesión recae ad perpetuam, en alguno de sus descendientes. Los guerreros y sacerdotes se reservaron el derecho de designar entre estos descendientes y fijar su procedimiento de sucesión.

Después de esta primera elección, se crearon cuatro grandes electores en cuya opinión se comprometían todos los votos de la nación. Eran cuatro magnates señores, de la primera nobleza, de sangre real con probada sapiencia y probidad. No era empleo perpetuo, una vez dada una elección, se nombraban otros electores. Si uno moría entes que el emperador se reemplazaba. Desde Izcoatl, se agregaron otros dos electores que eran los reyes de Texcoco y de Tlacopan los aliados. Estos cargos eran realmente honorarios. Al final los emperadores eran todos hijos o hermanos del emperador anterior, como los hechos lo terminaron demostrando.

6.6.- Funciones de Hueytlatoani.

Era la máxima figura unipersonal de la sociedad mexica. Con el tiempo fue ganando más poder y prestigio. Hacia el final del imperio, en la coronación de los últimos emperadores el Sumo Sacerdote les decía: “No hay quien sea vuestro igual”, Al Hueytlatoani se le consideraba como el representante de dios en la tierra, pues como tal lo saludaba el Sumo Sacerdote en la coronación. Así que termino siendo la máxima autoridad, religiosa, civil, judicial, administrativa y militar. Esta concentración de poder, término siendo la debilidad más notoria del imperio cuando se encontraron con otra civilización como ocurrió en 1519.

6.7.- El Tlatocan.

Su función era la del poder legislativo y en él estaban representados todos los calpillis, con un diputado delegado. Era el brazo democrático del gobierno mexica, sin embargo con el tiempo se fue replegando hacia el emperador. Moreno[44]señala que en tiempos del emperador Izcoatl se funda esta institución, pero privilegia en los nombramientos a las clases ricas y militares. Si eran gentes probas en su designación, pero fue perdiendo su carácter popular, que era el espíritu inicial. A final Duran[45], da una lista de quienes lo forman y se aprecia la gran cantidad de parientes del Hueytlatoani, lo que resto todo el carácter democrático que al inicio intentó. El mismo Clavijero[46]aclara, que cuando moría un consejero lo sustituida un pariente, convirtiendo el Consejo en un cuerpo con principios oligárquicos.

Según Duran[47] su número era de doce y sus funciones eran múltiples, donde la principal era auxiliar al tlacatecuhhtli y asesorarlo en los casos realmente graves y que requerían de especial atención. Al tener tantos asuntos de gobierno, el emperador se tenía en la necesidad de delegar algunos de ellos en gente de confianza, preparados expresamente para tal efecto en el Calmecac, funcionaban probablemente en forma colegiada y estaban subordinados a la autoridad del Hueytlatoani.

6.8.- El Cihuacoatl.

Este cargo era muy antiguo entre los aztecas y de acuerdo a Moreno[48], existe cierta confusión en sus atributos y funciones que se dado que se superponen con las del propio Hueytlatoani.

De acuerdo a Chavero[49] en un principio era simplemente el jefe de sacerdotes de la diosa Cihuacoatl o Cihuacoatlicue, madre de Huitzilopochtli, una de las deidades mas venerada por este pueblo.

Era tan importante su culto, que cuando se nombró al primer Hueytlatoani, recayó su designación en su guardián que era Acamapichtli quien detentaba el cargo de cihuacoatl en aquellos momentos, de aquí la confusión posterior que se dio a ambos cargos, pero en efecto nos dice el mismo Moreno, que no volvió a repetirse esta circunstancia, fueron en adelante dos personas diferentes los que ostentaron estos importantes cargos.

Fue hasta Moctezuma I cuando se le dotó de atribuciones más administrativas, judiciales, políticas sin perder las religiosas. Esto debido a las múltiples tareas y ocupaciones que el emperador le iba adquiriendo ante la innegable expansión del Estado e imperio.

Con todas estas importantes atribuciones el cargo lo desempeño Tlacaelel, nieto de Acamapichtli y hermano menor de Moctezuma (volvemos a el régimen de nobles y castas que detentan el poder y que niegan muchos coronistas), que fue un valeroso guerrero en la conquista de Azcapozalco (vuelve a saltar a la vista como los sacerdotes podían ser guerreros también y tener familia).

Otra función importante de este puesto, era la representación del Hueytlatoani en diferentes ocasiones que así se requería como por ejemplo ante el Tlatocan. Como funcionario público también tenia la importante tarea de administrar la hacienda pública y percibir los atributos.

7.- El Estado Azteca.

Como hemos descrito, el pueblo azteca se transformo de ser una organización tribal a la llegada al lago de la meseta del Anáhuac hasta convertirse en una compleja organización dada su insaciable sed de expansión y dominio sobre todos sus vecinos.

Ya con Moctezuma II, la centralización política de la sociedad culmina con el carácter estatal de la organización azteca. Cuenta con instituciones públicas de hacienda, de educación, de un intrincado poder judicial –como veremos-, organismos colegiados de toma de decisión de base y estatales, así como un poderoso ejercito que cuenta con una hacienda pública que le permite subsistir.

Este Estado se caracteriza por ser al final oligárquico, teocrático y militar de acuerdo a Manuel Moreno[50], incipiente como Estado, pero Estado al fin.

Por otra parte, mucho se ha hablado del imperio como tal, particularmente por los coronistas españoles, y esto es debido a la alianza que existía entre los Mexicas, Texcoco y Tlacopan. El mismo Moreno nos señala que era una confederación de pueblos para fines guerreros.

Zurita[51] refiere a esta alianza con el mismo pie e igualdad “fuera de cosas de guerra en todo lo demás eran iguales y no tenían que hacer el uno en el señorío del otro: de tal manera que cada quien conservaba sus leyes señorío y costumbres propias, así como su gobierno”

Quien comandaba los ejércitos de esta federación era el tlacatecuhtli de México y por ello mantenía cierto liderazgo. En realidad al final del imperio, el dominio azteca sobre la misma Alianza era evidente. Cabe recordar que esta alianza la formó el rey Netzahualcóyotl de Texcoco y el rey Izcoatl Azteca cuando lucharon y vencieron a los Azcapolzálcas, invitando posteriormente a unirse a la misma a los Tlacópan. Hacia el final –Siglo XV, 30 años antes de la conquista-, el hijo de Netzahualcóyotl, Netzahualpilli se casa con la hermana de Moctezuma II para fortalecer esta Alianza, aunque tristemente éste la acaba matando (de acuerdo a derecho mexica) por infiel, cosa que desemboca en una guerra que termina por perder Texcoco, fortaleciendo así la posición de los mexica.

7.7.- Organización Jurídica.

La Costumbre fue si duda la principal fuente de Derecho de acuerdo a Duran[52]. Toda la legislación azteca estaba en códices perfectamente ordenados, que lamentablemente se destruyeron durante la conquista o bien en los primeros años de la Colonia.

7.2.- Derecho Penal

Las penas eran muy severas, dado que el Estado Azteca estaba asentado sobre bases fundamentalmente militares de acuerdo a Moreno[53] . Las penas mas usuales eran la muerte, la esclavitud y la prisión, esta era solo preventiva, mientras duraba el proceso y se producía la sentencia.

Se castigaban el delito contra las personas, contra la propiedad, contra el honor, contra la moral y las buenas costumbres, contra el orden de las familias y la tranquilidad públicas. Eran especialmente severos el castigo los delitos de orden militar y religioso, siguiendo las descripciones e investigaciones de Moreno.

Al traidor a la patria lo despedazaban, le confiscaban sus bienes y se hacia esclavos a sus parientes. La embriaguez era vista con repugnancia. Sahagún cita penas como el destierro, la suspensión y destitución del empleo, lo que condenaba con ello a la indigencia y posterior esclavitud al infractor sentenciado.

7.3..- Derecho Civil.

La base de la organización social era la familia. La forma legal y jurídica era la monogámica A los nobles le estaba permitida la poligamia como un premio a sus hazañas guerreras, sin excederse en el número de mujeres de acuerdo a las que podían mantener.

La base de la familia era el matrimonio, que poseía carácter religioso y jurídico a la vez. Su ceremonial estaba revestido de solemnidades especiales, tendientes a darle mayor fuerza al acto, a dotarlo de sanción, destacando la gran significación que tenia para la sociedad. La edad hábil para contraerlo era los 21 años. La familia era patriarcal, pues descansaba en la potestad del padre Todos estos actos estaban rodeados de ceremonias religiosas, lo que contribuía a profundizar su institucionalidad.

En el caso de los nobles, los hijos habidos con distintas mujeres eran reconocidos y legítimos, pero los hijos tenidos con la mujer de antemano, eran los que heredaban las posesiones, sus cargos, y sus preeminencias

Era costumbre que el hijo mayor varón, heredara del padre todos los derechos reales y personales, las hijas no heredaban

La mancebía también tenía lugar entre los antiguos mexicanos. La denominación de las distintas mujeres era diversa, la esposa principal de llama Cihuatlanti.

La patria potestad, la minoría de edad, el divorcio y la herencia eran materia de minuciosa reglamentación y constituían situaciones jurídicas perfectamente determinadas.

Los miembros reconocidos de la organización familiar eran en línea ascendente; padre, madre, abuelo(a), bisabuelo(a), tío(a) -paternos y maternos-, tío(a) abuelo(a) en ambas ramas. También se reconocía el parentesco por afinidad: suegros, cuñados, yernos, nueras y además padrastros y madrastas.

Relativo a la esclavitud, difiere el concepto del tradicional occidental de tomar al esclavo como “cosa”, sino era un “contrato voluntario”, -salvo el proveniente de la guerra-, en donde con ellos, se “pagaba” alguna deuda. El esclavo no podía ser vendido sin su consentimiento; podía formar peculio propio, casarse, tener esclavos a su vez y recuperar su libertad pagando la deuda, entre otros modos. El amo estaba obligado a mantener al esclavo.

También se conocen contratos de arrendamiento, donación y otros entre los mexicas. De lo anterior da debida cuenta el referido libro de Manuel Moreno[54].

7.4.- Derecho Mercantil

Este nace por la poderosa influencia del comercio en la organización de los “Pochecas”, quienes gozaban un verdadero fuero mercantil. Tenían sus autoridades propias y no podían ser juzgados más que por ellos mismos.

Los pochtecatecuhtin, eran los únicos capacitados para legislar y fallar sobre las cuestiones de comercio y conflictos surgidos entre comerciantes. Estos tenían potestad amplísima, pues podían imponer sanciones hasta de pena de muerte, su jurisdicción era mixta.

7.5.- Organización de los tribunales de Justicia.

Los juicios admitían varias instancias, por ende era jerárquica la aplicación de, la ley, de acuerdo a las investigaciones realizadas por Moreno[55].

Los tribunales eran de varias especies. Unos funcionaban en la capital, Tenochtitlán, en el Palacio de los Tlacatecuhtin mexicas. Otros funcionaban en las cabeceras de las múltiples provincias sujetas al dominio de mexica.

En Tenochtitlán había además tribunales de segunda instancia. De acuerdo a Zurita[56], para cada pueblo sujeto a México y que formaban parte de su territorio, había dos jueces que residían en Tenochtitlán, también en el Palacio Tlacatecuhtli y ante los ellos acudían los habitantes de dichos pueblos, los de cada lugar a los suyos, para exponer sus asuntos.

El tribunal de primera instancia conocía las controversias del pueblo. Este tribunal era colegiado, constaba de tres miembros, el Tlacatecatl, que era el presidente; el Cuauhnochtli y el Tlailotlac, acompañado cada uno por un teniente que oía y determinaba junto a ellos. Esto tenientes se encargaban de ejecutar las sentencias, acuerdos y disposiciones del tribunal. Para tal efecto tenían a sus órdenes a los Achcauhtin, a los Tlayacanqui, a los Topilli y multitud de autoridades inferiores.

El Tribunal de Segunda Instancia, Tribunal Superior o Tlacxitlan estaba bajo la presidencia del Cihuacoatl, esta tribuna era el que conocía las causas de la nobleza.

Aparte era el Tecpilalli, que de acuerdo a Sahagún era una especie de Concejo o Junta de Nobleza que decidía acerca de los delitos de los altos funcionarios militares. Este Tribunal de segunda Instancia, conocía las apelaciones de las resoluciones de los jueces de los tribunales de Primer Instancia, constaban de cuatro miembros y sus decisiones en materia penal eran inapelables.

Había jueces menores en cada pueblo que no había tribunales de Primera Instancia para asuntos de poca calidad en donde sentenciaban. En casos graves, aprendían a los delincuentes y los enviaban junto con lo actuado a Tenochtitlán, para que ahí continuase la tramitación del asunto y el dictado del fallo.

Cada Tribunal tenía sus escribanos (pintores) que ponían en pintura los motivos del litigio, los nombres de los contendientes y las sentencias pronunciadas.

El Tlacatecuhtli ejercía la máxima autoridad dentro de la organización social de los aztecas. Cada 10 o 12 días los tribunales de Tenochtitlán se juntaban con él para informarle de las resoluciones y todos los asuntos. Las causas difíciles ahí mismo él fallaba.

Había un Tribunal especial, llamado Tecutlatoque, en donde el Tlacatecuhtli presidia para ciertos asuntos privativos.

Además había un Nauhpohualtlatolli o Tribulan de los 80 días, especie de Audiencia Suprema, presidida por el Tlacatecuhtli, a la que concurrían todos los jueces del país principal. Esta audiencia duraba 10 a 12 días dada la multiplicidad y número de asuntos que ahí se ventilaban.

Los juicios eran verbales. Se iniciaban en la mañana las actividades y tras un breve descanso para comer, se terminaba hasta el atardecer. Los jueces administraban justicia con la mayor rectitud, sin recibir remuneración de los litigantes, sino por salario, se tenían cierta cantidad de efectos y comestibles. Se tenían también tierras afectas al oficio que desempeñaban con gente que labrase, de donde obtenían lo necesario para el sustento.

El juez que se desmandaba en la bebida o se dejaba cohechar o descuidaba sus obligaciones, incurría en penas gravísimas. El juez injusto se le castigaba con la muerte.

Este intrincado Derecho Mexica, pone de manifiesto las desigualdades sociales de este pueblo y la complejidad del mismo. En la Figura 4, se muestra la organización de los templos administrativos del centro de la capital del imperio.

 

Figura 4. Distribución de los edificios públicos -cede administrativa- mediante los templos y palacios de la Gran Tenochtitlán. Fuente: México Mágico. Evolución de la Gran Tenochtitlan. Ing. Manuel Aguirre Botello. Agosto 2012. www.mexicomagico.org/introtenoch.htm.

 

 

8.- Bibliografía

 

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Zurita, Alfonso. Breve y sumaria relacion de los señores y maneras y diferencias que había en ellos en la Nueva España. México: Coleccion de documentos para la historia de México de Don Joaquín García Izcabalceta, 1891.

 


[1] Helio, Jaguaribe. Un Estudio Crítico de la Historia. México: FCE, 2001. Pág. 46.

[2] Braudel, Fernand, Grammaire des Civilisations, París, Flammarion, 1987 (1963) pp 33ss  Tomado de Jaguaribe op.cit. pág. 47.

[3] Glyn, Daniel. The First Ciivilizations, New York, Thomas Y. Crowell, 1970 (1968). Tomado de Helio Jaguaribe op cit pág. 52.

[4] Vaillant, George C. La Civilización Azteca. FCE. México 1944. Pago 30. Cuadro I.

[5] Moreno M. Manuel. “La Organización Política y Social de los Aztecas”. Pág. 43. Ed. Secretaria de la Reforma Agraria. México 1981

[6] Moreno ob. Cit., pp. 45 y 50

[7] Zurita, Alonso. Breve y sumaria relación de los señores y maneras y diferencias que había de ellos en la Nueva España. Colección de Documentos para la Historia de México publicada por Joaquín García Izcabalceta, México 1891.

[8] Fernando Alba Ixtlilxóchitl. “La Nación Chichimeca. México Fomento 1891.

[9] Carta de Ramírez de Fuenleal en Ternaux Compans, H. Relations et Mémoires originaux pour servir a l´histoire de la decouverte de l´Amerique. Recueil de piéces relatives a la Conquete du Mexique. 1838.

[10] Torquemada, Fray Juan. Monarquía Indiana. Madrid 1723.

[11] Ixtlilxóchitl, Fernando Alba. “La Nación Chichimeca. México Fomento 1891.

[12] Koshler, J. El derecho de los Aztecas

[13] Ixtlilxóchitl, Fernando alba. “La Nación Chichimeca. México Fomento 1891.

[14] Motolinía, Fray Toribio. Historia de los Indios de la Nueva España. En García Izcabalceta, Joaquín. Colección de documentos para la Historia de México.

[15] Moreno, Manuel Pág. 61

[16] Cornejo Mariano, p 472

[17] Moreno, Manuel p 66

[18] Sahagún, Fray Bernardino. Historia General de las cosas de la Nueva España

[19] Cortés, Hernán. Cartas de Relación de la Conquista de la Nueva España.

[20] Moreno, Manuel. P 67

[21] Moreno , Manuel  p68

[22] Moreno,p 69

[23] Clavijero p 212

[24] Moreno, Manuel. P 74

[25] Moreno, Manuel p 78

[26] Acosta cap. 20

[27] Chavero

[28] Torquemada cap. II, IV, X y XI

[29] Soustelle; Jacques, El Universo de los Aztecas. FCE. México 1979.

[30] Sahagún. Lib IX

[31] Sahagún

[32] Duran, Fray Luis cap.84 pág. 125

[33] Sahagún, Fray

[34] Sahagún

[35] Torquemada. Lib XIV cap. VI, p 544

[36] Zurita.

[37] Moreno, Manuel p 90

[38] Andrés de Tapia p61 y 562

[39] Torquemada, lib XIV capVIII, pág. 547

[40] Duran, cap. 41, p 323

[41] Moreno Manuel. P 95

[42] Muñoz Camargo, Diego. Historia de Tlaxcala p.45

[43] Clavijero ob cit lib III p 76

[44] Moreno Manuel., p115

[45] Duran  ob cit cap. XI p 97

[46] Clavijero

[47] Duran p 215

[48] Moreno Manuel, p119

[49] Chavero

[50] Moreno Manuel. Ob. Cit p 123

[51] Zurita

[52] Duran

[53] Morena, Manuel

[54] Moreno, Manuel

[55] Moreno Manuel.

[56] Zurita, Alonso. Breve y sumaria Relación de los señores, maneras diferencias que había en la Nueva España. Colección Documentos de la Historia de México, publicada por Joaquín García Izcabalceta. México 1891

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