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Revista Tamma Dalama: SITUACION DE LA ECONOMIA MUNDIAL EN LOS ULTIMOS AÑOS: ECONOMIAS AVANZADAS Y ECONOMIAS EMERGENTES (ING. JULIETA DAMARIS LARA HIGUERA) PARTE I

Escrito por Tamma Dalama, Universidad Mundial. en Jueves, 10 Enero 2019. Publicado en Doctorados en Universidad Mundial, Revista Tamma dalama, Revista Universitaria Tamma Dalama, Tamma dalama, Tamma dalama, Universidad Mundial

ING. JULIETA DAMARIS LARA HIGUERA[1]

                                                                                                    

ÍNDICE

 

Objetivo general……………………………………………………………………….3

Objetivos específicos………………………………………………………………….3

Justificación…………………………………………………………………………….4

Introducción.……………………………………………………………………………6

Marco teórico…………………………………………………………………………..7

Desarrollo……………….…………………………………………………………….17

Conclusión..…………………………………………………………………………..28

Bibliografía…………………………………………………………………………….30

 

Objetivo General

Conocer la situación actual de la economía de México y así conocer la inclusión de la misma y sus perspectivas dentro de la economía mundial.  

 

Objetivos específicos

  • Conocer el impacto de economías avanzadas y economías emergentes.
  • Conocer la relación entre economías avanzadas y emergentes, así como su impacto en la situación económica de los últimos años.

 

Justificación

 

La economía mundial se expandió solamente en un 2.2% en 2016, la menor tasa de crecimiento desde la Gran Recesión de 2009. Entre los factores que están afectando el desempeño de la economía mundial se pueden mencionar el débil ritmo de la inversión, la disminución en el crecimiento del comercio internacional, el lento crecimiento de la productividad y los elevados niveles de deuda. Asimismo, los bajos precios de las materias primas han exacerbado estos problemas en muchos países exportadores de materias primas desde mediados de 2014, mientras que los conflictos y las tensiones geopolíticas continúan afectando las perspectivas económicas en varias regiones.

Se pronostica que el producto bruto mundial se expandirá en un 2.0% en 2018 y un 3.0% en 2019, lo que es más una señal de estabilización económica que un signo de una recuperación robusta y sostenida de la demanda global. El ligero aumento del crecimiento del producto interno bruto (PIB) proyectado para los países desarrollados en 2017 se explica principalmente debido al fin del ciclo de desestabilización en los Estados Unidos de América y al apoyo adicional de políticas macroeconómicas en el Japón.

Por su parte, se espera que las economías en transición se expandan en un 1.8% en 2018, después de dos años consecutivos de contracción, ya que la región ha absorbido en su mayor parte el fuerte deterioro en los términos de intercambio que varios países experimentaron en 2014 y 2015. Entre los países en desarrollo, se espera que los países exportadores de materias primas también experimenten un aumento del crecimiento, a medida que se estabilizan los precios de las materias primas y se suavizan las presiones inflacionarias que fueron impulsadas por las bruscas depreciaciones de los tipos de cambio.

En particular, el Este y el Sur de Asia continuarán creciendo más rápidamente que otras regiones, beneficiándose de una demanda doméstica robusta y de espacios para una política macroeconómica más proactiva. A pesar de esto, las perspectivas económicas continúan sujetas a significativas incertidumbres y riesgos hacia la baja.

En caso de que estos riesgos se materialicen, el crecimiento global sería todavía menor al modesto crecimiento económico que se proyecta actualmente.

Debido a las fuertes interconexiones entre la demanda, la inversión, el comercio y la productividad, el largo periodo de débil crecimiento global corre el riesgo de auto-perpetuarse, especialmente ante la ausencia de esfuerzos de política concertados para revivir la inversión y estimular una recuperación en la productividad. Esto impediría el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, principalmente los objetivos de erradicar la pobreza extrema y la creación de trabajo decente para todos.

 

INTRODUCCIÓN

Según el fondo monetario internacional, todas las estimaciones de crecimiento para la economía mundial en 2018 se sitúan ligeramente por encima del 3%. Esta tasa de crecimiento, que indica que el dinamismo de la economía mundial podría acelerarse un poco después de varios años desacelerándose, es demasiado lenta para garantizar el cumplimiento de las expectativas de la ciudadanía en los países avanzados y emergentes. Tampoco es suficiente para asegurar una rápida reducción de los elevados niveles de deuda, para posibilitar un aumento generalizado de la inflación –que continúa en tasas menores de las deseables– ni, por tanto, para desterrar definitivamente la tesis del estancamiento secular que atemorizan a los líderes de las potencias Occidentales y alimentan el auge de los partidos anti-establishment.

Aunque se espera que tanto EEUU como la zona euro crezcan a un ritmo bastante bueno (algo más del 2% en el primer caso y algo menos del 2% en el segundo) gracias a los relativamente bajos precios del petróleo, a la política monetaria expansiva y a un posible impulso fiscal (sobre todo en EEUU), las tensiones en torno al Brexit, la desaceleración de las economías emergentes (en particular de China, cuyo crecimiento podría bajar del 6% por primera vez en décadas) y el bajo crecimiento (o incluso recesión) de algunas de las economías exportadoras de materias primas, en especial de América Latina, dibujan un panorama de elevada incertidumbre económica a la que hay que sumar importantes riesgos geopolíticos en Oriente Medio, el área post-soviética y el Mar de la China Meridional.

Debido a las fuertes interconexiones entre la demanda, la inversión, el comercio y la productividad, el largo periodo de débil crecimiento global corre el riesgo de auto-perpetuarse, especialmente ante la ausencia de esfuerzos de política concertados para revivir la inversión y estimular una recuperación en la productividad. Esto impediría el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, principalmente los objetivos de erradicar la pobreza extrema y la creación de trabajo decente para todos.

MARCO TEÓRICO

 

Tratar el tema sobre economía mundial en los últimos años, enfocado a economías avanzadas y economías emergentes, tal como un concepto aislado es complicado. Definitivamente, en nuestros días, es parte de la vida diaria y además, un tema que es un propósito de los gobiernos del mundo así como el gobierno propio de México.

 

Sin embargo, el estudio de la economía internacional nunca había sido tan importante como lo es hoy en día. En la actualidad, los países están más estrechamente vinculados a través del comercio exterior de bienes y de servicios, de flujos crecientes de capital financiero (denominado técnicamente como Inversión Extranjera de Cartera, IEC de manera abreviada) y de inversiones productivas que unos países realizan en otros (inversión que se denomina más precisamente como Inversión Extranjera Directa, IED de manera resumida). Así, en el contexto de la globalización económica las relaciones comerciales, financieras y productivas entre países son significativas y van en ascenso.

 

Si echamos un vistazo rápido a las estadísticas básicas del comercio exterior, nos daremos cuenta de lo importante que son hoy en día las relaciones económicas internacionales con respecto al pasado. Nunca antes los países habían estado tan estrechamente vinculados como lo están hoy en día El plan estatal de desarrollo es el documento rector de un gobierno a través del cual, se centrarán los esfuerzos y se desarrollarán las estrategias que guiarán el fomento para el desarrollo general del estado, y desde luego, los temas que nos atañen en esta ocasión: económico y social.

 

Un punto importante que menciona el documento, es lo referente a la diversidad económica, que pone énfasis apoyar los diversos sectores de la economía mundial.

 

Desarrollo económico

El desarrollo económico se puede definir como la capacidad de producir y obtener riqueza, además éste puede ser tanto a nivel del desarrollo personal como aplicado también a países o regiones. Ya sea en uno o en otro caso el desarrollo está ligado al sustento y la expansión económica de modo tal que garantice el bienestar, se mantenga la prosperidad y satisfaga las necesidades personales o sociales y con ello la dignidad humana[2].

El desarrollo económico estudia el crecimiento de un sistema económico en un período largo del tiempo, incorporando las transformaciones que en ese horizonte ocurren: se transforma la estructura productiva, la tecnología, las instituciones, las relaciones sociales y políticas que inciden en la economía[3].

 

Desarrollo social

El desarrollo social se refiere al desarrollo del capital humano y capital social en una sociedad. Implica una evolución o cambio positivo en las relaciones de individuos, grupos e instituciones en una sociedad. Implica principalmente desarrollo económico y humano. Su proyecto a futuro es el Bienestar social.

La sociología del desarrollo reuniría todos estos conceptos, teóricamente y los clasificaría para validarlos como factibles o no factibles.

Cuando se habla de desarrollo social, se habla de un tema mundial, organizaciones como la ONU, mencionan que el desarrollo social ha sido uno de los pilares de las Naciones Unidas desde su fundación y está estrechamente vinculado con el desarrollo económico.

 

Objeto de estudio de la economía internacional

La economía internacional utiliza los mismos métodos fundamentales de análisis que las otras ramas de la economía; esto, porque la motivación y la conducta de los individuos y de las empresas son exactamente las mismas tanto en el plano del comercio internacional como en el de las transacciones domésticas o nacionales.

Sin embargo, a nivel de la economía internacional se llevan a cabo relaciones comerciales y financieras entre países o estados soberanos e independientes, por lo que se suscitan problemas o cuestiones especiales que requieren de explicaciones específicas y contundentes. México y Estados Unidos son estados soberanos; sin embargo, tienen relaciones comerciales y financieras que pueden plantear algunos problemas.

Por ejemplo, Estados Unidos podría limitar las importaciones de mercancías provenientes de México estableciendo impuestos a la importación, mejor conocidos como aranceles en el plano del comercio internacional. Del otro lado, las autoridades monetarias de México podrían estimular las exportaciones de mercancías hacía Estados Unidos decidiendo una devaluación del peso frente al dólar. O bien, si México incurre frecuentemente en déficits comerciales porque importa mercancías más de las que exporta, tarde o temprano tendrá que devaluarse el peso.

Como podemos darnos cuenta, las relaciones comerciales y financieras entre países suscitan numerosos problemas, y son precisamente esos problemas los que trata de estudiar la economía internacional.

El proteccionismo comercial

Sin lugar a dudas, un tema totalmente opuesto a la idea de libre comercio internacional y a las supuestas ganancias que éste genera para todos los países que participan en él. No todos los países ganan con el libre comercio internacional, algunos o muchos pierden, por lo que hay que recurrir a la protección de las industrias nacionales frente a las respectivas del extranjero.

De esa manera y desde siempre, asistimos a un acalorado debate entre quienes defienden el libre comercio internacional y los que se oponen a él, identificados estos últimos como proteccionistas. Al respecto, el gobierno de un país puede establecer impuestos a las importaciones, llamados más específicamente aranceles, con el objetivo de proteger a sus industrias nacionales de la competencia de las industrias extranjeras; o bien, puede ayudarlas a competir en los mercados internacionales subsidiando las exportaciones de aquellas industrias orientadas al mercado mundial.

En un sentido o en otro, ya sea con impuestos a las importaciones o con subsidios a las exportaciones, los gobiernos pueden proteger a sus empresas e industrias nacionales frente a la del extranjero.

Los gobiernos de los distintos países o bien promueven el libre comercio internacional o bien el proteccionismo, dependiendo de qué grupos de interés se impongan por sobre el diseño e implementación de las políticas comerciales a seguir.

Casi desde mediados de los noventa del siglo pasado, México ha prestado especial atención al libre comercio internacional como motor fundamental del crecimiento de su economía, de manera tal que a la fecha tiene suscritos doce acuerdos de libre comercio con distintos países y regiones del resto del mundo sin embargo, el proceso de apertura comercial de México se ha dado en dos etapas: la primera, apertura unilateral conformada por tres fases (la de 1982-1985, la de 1986 cuando México se incorpora al GATT, y finalmente la de 1987); la segunda, apertura negociada, misma que arrancó en 1994 con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).[4]

De 1940 y hasta 1982, se siguió en México una política de desarrollo denominada como industrialización por sustitución de importaciones (ISI), misma que consistía en subsidios, exenciones fiscales y en la venta de energía barata (petróleo y electricidad) a las incipientes industrias nacionales, por un lado, así como en el establecimiento de aranceles y de permisos previos de importación a fin de proteger a la naciente industria nacional de la competencia de las importaciones extranjeras, por el otro lado.

 A partir de fines de 1982, México comienza a transitar de una economía altamente protegida hacia una economía cada vez más abierta al comercio y las finanzas internacionales.

La coordinación internacional de políticas

En un mundo cada vez más integrado, en el que las relaciones comerciales y financieras entre países son cada vez más pronunciadas y evidentes, lo que un país hace en materia de política macroeconómica generalmente afecta a otras naciones, sobre todo si realiza grandes transacciones comerciales y financieras con ellas. Por ejemplo, si la Reserva Federal de los Estados Unidos decide un incremento en las tasas de interés con tal de frenar la inflación, ello precipitará una desaceleración en la actividad económica de México vía menores exportaciones hacia el coloso del norte.

Efecto similar tendría para México un recorte en el gasto público que pudiera decidir el encargado de la política fiscal de aquel país: El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Lo anterior plantea un problema serio para la economía internacional: ¿cómo armonizar las políticas macroeconómicas de los distintos países con tal de minimizar o de neutralizar por completo efectos de repercusión negativos como el anteriormente mencionado? Es un tema completamente nuevo e incierto. Solo recientemente algunos economistas han tratado de formular argumentos a favor de la coordinación de las políticas macroeconómicas a nivel internacional. Algo que ya sucede, con muchas imperfecciones, en el área de la política comercial internacional, misma que ha estado regida por un tratado internacional conocido como Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT); y desde 1994, las reglas han sido impuestas por la Organización Mundial de Comercio (OMC).

 No existe, a la fecha, un organismo internacional encargado de fijar las reglas para la coordinación internacional de las políticas macroeconómicas. No obstante, los intentos de coordinación macroeconómica internacional ocurren cada vez con más frecuencia en el mundo real.



[1] Ing. Julieta Damaris Lara Higuera. estudiante del Doctorado Internacional

en Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Mundial.

[2] Felipe Zermeño

 

[4] González Amador, Roberto: Con tratados de libre comercio se promueve la desigualdad: Stiglitz, La Jornada Edición Electrónica Sección Economía 22/09/2011, en www.jornada.unam.mx/2011/09/22/economia/027n1eco, consultado el jueves 22 de septiembre de 2011.

                                                     

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