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Revista Tamma Dalama: SITUACION DE LA ECONOMIA MUNDIAL EN LOS ULTIMOS AÑOS: ECONOMIAS AVANZADAS Y ECONOMIAS EMERGENTES (ING. JULIETA DAMARIS LARA HIGUERA) PARTE II

Escrito por Tamma Dalama, Universidad Mundial. en Jueves, 10 Enero 2019. Publicado en Categorías, Revista Tamma dalama, Revista Universitaria Tamma Dalama, Tamma dalama, Tamma dalama, Universidad Mundial, Universidad Mundial, Universidad Mundial BCS

El mercado internacional de capitales

Este tema se relaciona directamente con los préstamos internacionales, así como también con la Inversión Extranjera Directa (IED) y con la Inversión Extranjera de Cartera (IEC).

Hemos señalado anteriormente, que cuando un país como México incurre de manera frecuente en déficit en balanza comercial y en cuenta corriente debe financiarlo. ¿De qué manera se financia un déficit en balanza comercial y en cuenta corriente? En la década de los setentas, México recurrió particularmente a los mercados internacionales de capital para tomar dinero prestado con el cual financiar el saldo negativo de su balanza comercial y en cuenta corriente. Lo anterior, en un momento en el que los países árabes estaban colocando sus cuantiosas ganancias provenientes del petróleo en bancos comerciales de Londres y Nueva York, por lo que las tasas de interés internacionales eran particularmente bajas al mismo tiempo en que los precios internacionales del petróleo eran altos e iban en ascenso.

Finalmente, toda esta bonanza petrolera para México terminó cuando los precios internacionales del petróleo comenzaron a bajar y, en consecuencia, las tasas de interés internacionales comenzaron a subir ya que los fondos prestables en los mercados internacionales de capital comenzaron a escasear, colocando a México y a otros países latinoamericanos en una grave situación de insolvencia tanto para hacer frente al pago de intereses como del principal de la deuda que en los años anteriores habían contratado con el exterior.

 

 

De esa manera, en 1982 la crisis de la deuda externa de los países latinoamericanos hizo cimbrar los cimientos del sistema financiero internacional.[1]

 

“Los mercados internacionales de capitales llevan también asociados algunos riesgos especiales. Uno de ellos es la fluctuación de las monedas: si el euro cae frente al dólar, los inversores estadounidenses que compraron bonos en euros incurrirán en una pérdida de capital, como descubrieron muchos inversores con horror porque habían supuesto que la nueva divisa de Europa sería fuerte. Otro riesgo es el que se produce cuando un país se declara en suspensión de pagos, esto es, cuando un país rechaza pagar sus deudas (tal vez porque no puede), y no existe una manera fácil para que los acreedores lo lleven ante los tribunales”

 

Economías Emergentes

Una economía emergente es un país que siendo una economía en vías de desarrollo, comienza a crecer con su propio nivel de producción industrial y sus ventas al exterior. De esta manera, aparece como competidor de otras economías más desarrolladas.

Por otro lado, también podemos definir economía emergente como la situación de un país en la que se pasa de una economía de subsistencia a una de fuerte desarrollo industrial.

Las economías emergentes -como Brasil, México, India, China y Corea del Sur- han tenido fuertes crecimientos en cuanto a su PBI durante las dos últimas décadas, sobre todo durante la última. Esta situación se evidencia claramente en el incremento de su consumo de algunos productos; por ejemplo, las

 

 

economías emergentes consumen el 55% del consumo mundial de petróleo, el 65% del consumo mundial de cobre y el 75% del consumo mundial de acero.

De la misma forma, la capacidad adquisitiva se ha incrementado en la población de estas economías emergentes; ejemplos claros son la venta de automóviles -55% de las ventas mundiales- y teléfonos móviles -87% de las suscripciones a telefonía móvil. De la misma manera, la capitalización de sus mercados de valores se ha incrementado de 7.5% en 1990 a 34.9% en 2011; así también sus reservas en el extranjero, que han pasado de 38.5% en 1990 a 80.9% en 2011.

Las economías emergentes mantienes niveles de deuda no mayores al 35% de su PBI, mientras que en países desarrollados -EEUU, Alemania y Japón- puede llegar a ser del 100% de su PBI.

La estructura productiva mundial en 1820 tenía como principales productores a las economías emergentes, con la revolución industrial esta situación se revertió, siendo las economías desarrolladas las mayores productoras en el mundo; sin embargo, la estructura nuevamente ha cambiado, siendo en el 2010 mayor la producción de economías emergentes.

Las economías avanzadas tienen instituciones que generalmente no requieren cambios fundamentales para sostener el crecimiento y la estabilidad. En contraste, las sociedades atrasadas, atrapadas en el estancamiento y en el aislamiento internacional, para tratar de convertirse en economías emergentes tienen que introducir profundos cambios institucionales. Por esta razón, en el manejo de las economías emergentes, quienes diseñan y deciden sus políticas enfrentan desafíos bastante diferentes a los que se enfrentan en las economías avanzadas.

Los responsables de las políticas en las economías emergentes tienen que diseñar nuevas reglas e instituciones que se apartan de las heredadas y que pueden llegar a ser muy disruptivas con respecto al orden social tradicional. Además, en el curso de la aplicación de políticas económicas bastante diferentes a las aplicadas en el pasado, los responsables de las políticas deben acotar el riesgo de que, en el momento de la crisis, los defensores del antiguo orden presionen para revertir los cambios institucionales ya implementados.

Las reglas e instituciones creadas después de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a organizar un orden económico global para la reconstrucción y el desarrollo, proveen un ancla institucional para las economías nacionales que quieran cambiar sus estructuras económicas tradicionales y convertirse en economías emergentes.

Todas las actuales economías emergentes decidieron, en algún momento, convertirse en miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y comenzaron a regirse por sus reglas y disciplinas. La apertura a la inversión y al comercio exterior promueve una mejor y más clara definición de los derechos de propiedad, al mismo tiempo que introduce competencia creciente en los mercados locales.

El acceso a tecnologías más avanzadas y la creciente competencia ayudan a alcanzar niveles más altos de productividad, particularmente en los sectores productores de bienes y servicios transables internacionalmente.

 

Economías Avanzadas

Una economía avanzada o advanced economy por su traducción en inglés, es un término usado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para describir los países desarrollados.

Si bien no se establece ninguna convención numérica para determinar si una economía está avanzada o no, las economías avanzadas tienen un alto nivel de producto interno bruto (PIB) per cápita, así como un grado muy alto de industrialización. Generalmente las economías avanzadas se han movido a la prestación de servicios y desarrollo de tecnologías como sus principales sectores de la industria.

Algunos ejemplos de países con una economía avanzada son: Estados Unidos de América, Reino Unido, Australia, Japón.

 

¿Por qué una Economía Avanzada es importante?

Desde el 2015 las economías avanzadas representan el 61% del PIB mundial basado en su valor nominal y alrededor del 43% del PIB mundial basado en la paridad del poder adquisitivo (PPA), todos estos datos son de acuerdo el fondo monetario internacional.

 

La situación de la economía mundial en los últimos años: Economías avanzadas y economías emergentes.

 

Todas las estimaciones de crecimiento para la economía mundial en 2018 se sitúan ligeramente por encima del 3%. Esta tasa de crecimiento, que indica que el dinamismo de la economía mundial podría acelerarse un poco después de varios años desacelerándose, es demasiado lenta para garantizar el cumplimiento de las expectativas de la ciudadanía en los países avanzados y emergentes.

 

Tampoco es suficiente para asegurar una rápida reducción de los elevados niveles de deuda, para posibilitar un aumento generalizado de la inflación –que continúa en tasas menores de las deseables– ni, por tanto, para desterrar definitivamente la tesis del estancamiento secular que atemorizan a los líderes de las potencias Occidentales y alimentan el auge de los partidos anti-establishment.

 

Aunque se espera que tanto EEUU como la zona euro crezcan a un ritmo bastante bueno (algo más del 2% en el primer caso y algo menos del 2% en el segundo) gracias a los relativamente bajos precios del petróleo, a la política monetaria expansiva y a un posible impulso fiscal (sobre todo en EEUU), las tensiones en torno al Brexit, la desaceleración de las economías emergentes (en particular de China, cuyo crecimiento podría bajar del 6% por primera vez en décadas) y el bajo crecimiento (o incluso recesión) de algunas de las economías exportadoras de materias primas, en especial de América Latina, dibujan un panorama de elevada incertidumbre económica a la que hay que sumar importantes riesgos geopolíticos en Oriente Medio, el área post-soviética y el Mar de la China Meridional.

 
 


[1] Krugman, Paul R. y Maurice Obstfeld: Economía Internacional. Teoría y Política, Pearson Addison Wesley, Séptima Edición, Madrid, España, 2006, P. 8

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