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¡SE ACABARON LAS VACACIONES!

Escrito por Maricela Chávez Gámez en Sábado, 10 Agosto 2013. Publicado en Entretenimiento, Humor

El "cambio de aire" siempre resulta muy saludable y para no complicarnos la vida, ni la cartera, mi esposo y yo tomamos un hermoso fin de semana de descanso merecido. Nos había atrapado la necesidad de sentirnos como todo el mundo: De Vacaciones.

El período vacacional es una de las cosas que tiene la capacidad de provocar la más surtida colección de sensaciones y emociones en nosotros los mortales. Nos preparamos todo el año para las navidades, verano y semana santa, con entusiasmo y pasión, tanta, que cuando llegan nos ponen felices y animosos pero cuando terminan nos dejan tristes y endeudados casi siempre.

Las vacaciones tienen la virtud de acelerar el tiempo casi mágicamente, porque se terminan apenas empiezan y se esfuman tan pronto que no nos da chance de prepararnos para regresar al trabajo (los que tienen ese vicio) y de buenas a primeras nos sorprendemos con que ya "el lunes" regresas a tu fastidiosa rutina laboral preguntándonos "cómo fue" que se nos pasó el tiempo tan rápido, ni cuenta nos dimos. Y va de nuevo la espera para el período siguiente.

Cuando pensamos en viajar usualmente se nos ocurren lugares lejanos, salir de el estado o si hay con qué, salir del país pero en estas economías desgastadas, a nosotros se nos antojó más fácil treparnos al coche y conducir hasta Los Cabos, eso sí, con mentalidad de turista gringo. Armamos un equipaje como para salir rumbo a Las Vegas y en cosa de 45 minutos desayunábamos riquísimo en el conocido Hotel de Todos Santos que te atrae como turista  tras la leyenda de The Eagles.

Un bellísimo lugar por cierto, Todos Santos es un Pueblo Mágico con una personalidad encantadora que te invita a caminar su pequeño centro comercial, la obligada visita a la Misión de Santa Rosa y el remate con una cervecita en cualquiera de sus bares callejeros; luego de tomar las fotos de rigor y sentarte un ratito en una banca de la placita,  estábamos listos para continuar en nuestra expedición hacia el sur. Durante el trayecto, pensábamos que nosotros los lugareños dejamos para cualquier día de estos, salir a conocer puntos de interés que tenemos a tiro de piedra y jamás lo hacemos, mientras que viajeros distantes vienen especialmente a la Baja Sur, atraídos por nuestras bellezas. Reconocí con pesar ,que he vivido en la península tantos años y nunca tuve el valor de echarme una mochila al hombro y colarme en una expedición a las pinturas rupestres y ¡es más! ni siquiera lo tuve de chamaca cuando era común que te organizaras en la escuela para subir a La Sierra de La Laguna. Me arrepiento de no haberlo hecho cuando fui joven y hoy que quiero, ya no aguanto la "soba" así es que no me imagino trepada en una mula rumbo al famoso "Picacho" para que, si llego, me baje del pobre animal con la sensación de que me violó King-Kong. De plano… creo que eso ya no se me da y  las célebres pinturas rupestres las dejo para mi próxima reencarnación.

Pero no me entristece porque sé, que aún puedo entrarle a otras cosas, para las que todavía doy el kilo. Mis planes contemplan una próxima excursión a las dunas de Migriño, yo nunca he practicado deportes extremos, quiero saber qué se siente ir en cuatrimoto, llena de tierra y tragando polvo, pero si es el precio que debo pagar para poder apreciar la caída del sol sobre el hermoso Océano Pacífico, estoy más que dispuesta a entrarle.

Por fin en Los Cabos, justo desde la pequeña loma antes de llegar se despliega ante tus ojitos la panorámica de esa estrella de los tesoros sudcalifornianos. Ahí es entonces cuando te preguntas ¿porqué no lo haces más seguido? se te revela todo lo que te pierdes si tomas en cuenta que por  ver no se paga.

Antes de hospedarnos recorrimos el puerto bullicioso a eso de las 6:00 pm donde todo el mundo parece ser feliz, seguimos disfrutando la hermosura del corredor turístico, paseamos en San José del Cabo y me sorprendí de el cambio que se está gestando en el típico pueblo que poco a poco se transforma al mismo paso de su vecino San Lucas. Aterrizamos cansados en un hermoso hotel con vista al verde esmeralda de un campo de golf.

Nuestra primera acción de vacaciones no programadas, fue ponernos cómodos, prepararnos una bebida y desparramarnos en las tumbonas del balcón enfrentándonos a un reto: quién perdiera la partida de dominó por comenzar, pagaría la cena. Curiosamente eso es lo que hacemos en casa al menos una vez por semana, pero lo que sí es verdad, que en Los Cabos, se siente diferente. ¡Y yo perdí! … ¡Pero gané!

 

 

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Comentarios (1)

  • Aurora

    Aurora

    17 Agosto 2013 a las 14:50 |
    Aunque la nota al final toma otro rumbo, en un principio me recordó un dicho clásico después de las vacaciones:

    "Necesitamos vacaciones de las vacaciones..."

    Saludos y gracias a Maricela por sacarnos tantas sonrisas.

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