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Sea Cortés en el mar de Cortez

Escrito por Ramón Ojeda Mestre en Martes, 08 Octubre 2013. Publicado en Literatura, Opinión

John Ernst Steinbeck, Jr. fue un escritor estadounidense ganador del Premio Nobel de Literatura y autor de conocidas novelas como De ratones y hombres, Las uvas de la ira con la que recibió el Premio Pulitzer y Al Este del Paraíso en cuya película James Dean se consagró como actor bajo la dirección de Elia Kazán.

Antes de eso, John Steinbeck se enamoró de Baja California Sur  y escribió Sea of Cortez: A Leisurely Journal of Travel and Research,  en 1940, en un recorrido en el Golfo de California acompañado por su amigo el biólogo Ed Ricketts. Siete años después escribiría su extraordinaria novela La Perla que fue llevada al cine bajo la dirección del Indio Fernández y protagonizada por los grandes actores Pedro Armendáriz y la orizabeña María Elena Márquez, abuela de la esposa de Carlos Slim Jr. Hay otra versión de la película con el gran Richard Harris. La primera edición apareció con dibujos del extraordinario pintor jalisciense José Clemente Orozco.

Unos años después, Steinbeck admirador de la Baja California recibiría el Premio Nobel de Literatura y en uno de sus párrafos memorables escribió: "We are lonesome animals. We spend all our life trying to be less lonesome." Y fue precisamente en Baja California Sur donde escribiría otro libro que nos interesa e ilustra The Log of Sea of Cortez.

La historia antigua o la actual de Baja California Sur es su gente, la Baja California Sur hermosa, agreste, gigantesca pero sensible y humana. Desde sus señales rupestres de hace 7 o 10 mil años plasmadas en bellos trazos y en colores ocre y negro pasando por pericúes, cochimíes o franciscanos, bucaneros o conquistadores, pescadores, rancheros o ganaderos hasta la bocanada migracional de fines del siglo pasado por el auge turístico y constructivo. Vale la pena leer el libro de Historia de la Baja California Sur de Pablo L. Martínez Aguilar o su gran Guía Familiar. Si no la consigue, pídasela a Blanca Fisher ese personaje singular de Cabo del Este. Bellísima región llena de paisaje, de aguas termales o de fósiles de más de 12 millones de años.

Esta oferta misteriosa de la Baja California Sur, enigmática y profunda, seduce a todos cuantos la conocen. Todos regresan, muchos no queremos salir de aquí porque encontramos calidez, amistad y cortesía que sale del corazón noble de los sudcalifornianos. Esa autenticidad es uno de los valores que rescata, fomenta y proyecta la revista “Sea cortés en el Mar de Cortez” que ideó y forjó la asociación homónima del arquitecto Carlos Montero y de otros entusiastas y románticos pobladores enamorados de esta región de atardeceres maravillosos junto a las rocas los cardones, los Torotes o nerviosos venados y liebres orejonas que se le cruzan de vez en vez en las carreteras al anochecer antes de que el cielo se ofrezca majestuoso con sus millones de estrellas incontables.

Sea cortés nos invita a la convivencia cordial, afectuosa y franca como son los norteños y los otros hombres y mujeres  que dispersó la danza, diría Andrés Henestrosa. Muchos vienen aquí y otros seguirán llegando. Todas y todos son bienvenidos, por humildes que sean o por opulentos que se manifiesten. La Baja California Sur es hospitalaria y promisoria lo mismo en Mulegé, Comondú, La Paz o Los Cabos. Y por eso no es raro ver a un George Clooney en el mercado haciendo sus compras navideñas con Cindy Crawford, o a un padre de familia con sus niños correteando por la arena o chapoteando sus frescas y limpias aguas en la Playa del Chileno seleccionada y galardonada como la mejor playa del mundo, hace poco por acreditados certificadores internacionales.

Pero esa revista Sea cortés como la tersura creativa y cordial de su cortesía proverbial, la hacemos entre todos narrando las múltiples facetas de la Sudcaliforniedad amistosa y ecológica. En fin, hasta aquí la dejo. Me esperan Pitahayas dulcísimas en Miraflores o Santiago, unos mangos deshidratados en el Triunfo o en San Bartolo y una fresca toronja color granate en la finca de Trino Gastélum en La Ribera o tal vez un zarandeado con Pepe Hevia en Comondú, o  una noche romántica en la Isla del Cármen en la histórica Loreto. No lo sé. Es tanto lo que ofrece este mar de Cortés o esta sierra de la Laguna que algo podemos afirmar todos: Aquí, como me dijo mi hijo Ernesto nadie se aburre ni se aburra.  Puede uno escuchar horas a Enrique Hambleton explicar las pinturas rupestres o a Carlos Kennedy Zacarías las disímbolas piezas de fósiles o ir al Museo de Cabo San Lucas o a la Casa de la Cultura en La Paz, mil cosas, tantas que, si no tuviera enfrente unos exquisitos tamales hechos en Miraflores, le seguiría contando.

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Acerca del Autor

Ramón Ojeda Mestre

Comentarios (2)

  • zoraida lopez cruz

    zoraida lopez cruz

    08 Octubre 2013 a las 11:48 |
    hermoso articulo.soy una sudcaliforniano enamorada de.mi tierra!!! Simplemente la adoro y la anoro dia tras dia!!! Espero algun dia regresar!!Dra zoraida lopez cruz
  • Mehdi

    Mehdi

    26 Noviembre 2013 a las 18:55 |
    No veo el problema aquí. Usted mismo lo ha dicho, cuando es una alusión en inglés, se usa Cortez, cosa que ha empleado el autor con bastante conciencia y sensibilidad.

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