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SOBRE CORRUPCIÓN, OPINAN LOS POLICÍAS.

Escrito por Vladimir Torres Navarro en Lunes, 26 Mayo 2014. Publicado en Cultura, Educación, Política, Sociedad

El tema de la corrupción se ha vuelto un referente para nuestro país, lo que ha repercutido en una serie de políticas públicas que se han impulsado desde el poder legislativo. Una de las versiones más comentadas es la actuación policial. Es cotidiano hablar del trato y los abusos que se comenten con el pretexto de una infracción. En este sentido, un grupo de universitarios se dio a la tarea de preguntar el punto de vista, pero en esta ocasión no fue de  ciudadanos, sino a los policías.

El estudio buscó establecer una relación entre comportamientos que pueden expresar la coexistencia de una cultura de corrupción en la sociedad y la edad, sexo, así como con el modelo del auto de los conductores de la capital de Baja California Sur, México. Esto significa un paso importante para identificar en qué sectores debemos trabajar para reflexionar sobre el tema. Es decir, en quienes hay predisposición a corromper, por ejemplo.

Fueron entrevistados un total de 52 agentes de tránsito municipal activos. Se les aplicó un cuestionario que permitió recolectar su percepción en cuánto en quiénes son más comunes los comportamientos: Uso del celular mientras conducen, no reconocer la infracción, usar influencias para evitar ser infraccionados, comportarse molestos, ofrecer gratificación para evitar la infracción y usar palabras altisonantes.

Según la opinión de los policías entrevistados los jóvenes usan más el celular mientras conducen y son más tendientes a usar palabras altisonantes. Sólo el 8% de los servidores públicos dijo que los adultos mayores decían más groserías y ninguno que usaban más el celular.

Según el reporte de los  estudiantes de Seminario de Problemas Regionales, en conductas como “no reconocer la infracción”, “comportarse molesto” y “ofrecer gratificaciones para evitar ser sancionados” no hay una diferenciación clara entre adultos y jóvenes, pero sí con los adultos mayores, por ejemplo, sólo el 12% de los policías relacionó a los adultos mayores con “tratar de usar influencias” en comparación a un 42% que dijo que lo hacían más las personas entre 35 y 55 años. Es decir que según la edad, los conductores mayores de 55 años de edad son los que tienen la mejor actitud frente a una detención por hechos de tránsito.

Este aporte que hacen los alumnos de la Universidad de Tijuana La Paz va más allá de generar un nuevo conocimiento, tiene que ver con reconocer que el discurso no debe ir en una sola dirección, lo que conlleva la necesidad de incorporar al debate local y nacional un nuevo actor, hasta el momento ausente en las políticas de transparencia y combate a la corrupción: El ciudadano como sujeto corruptor.

Desde luego que la inclusión al discurso político para algunos puede resultar hasta contradictoria. Por el momento evitaré emitir mi opinión al respecto. Sin embargo, sería de gran ayuda que fuera la sociedad políticamente informada, la que exige transparencia a los gobiernos, un mejor comportamiento de las policías la que proponga acciones que contribuyan a que, desde la perspectiva del público, se motive la reflexión.

Con esto me refiero a la posibilidad de un programa ciudadano que promueva, entre la niñez y la juventud, la cultura del respeto a la autoridad. A sanciones a los infractores que intenten sobornar, a que la política social deje de ser excluyente por razones políticas. Que las instituciones encargadas de promover una cultura democrática, como el Instituto Nacional Electoral, contribuya re-significar los valores cívicos más allá de la cultura utilitaria del sufragio.

Desde luego que los anteriores son asuntos que tendrán que suceder a otros estudios similares, a la postura de actores de los diferentes sectores. Ojalá que el llamado de ciudadanos organizados entorno a la promoción de la cultura; el cuidado del medio ambiente, de las mascotas y de las tradiciones,  y no tarde en hacer el llamado a otros ciudadanos no organizados a romper el círculo de la corrupción. 

El primer paso es entender que  es un tema de la agenda de los ciudadanos, no del gobierno. No será una concesión de los beneficiados sino un logro de los afectados. Hoy, estudiantes de derecho, arquitectura y administración nos han dejado la tarea de reflexionar sobre este tema – ¿qué tal si la hacemos?-. 

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