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Temas femeninos: Tres mujeres que rompieron tabúes sexuales

Escrito por Nínfulas en Martes, 05 Mayo 2020. Publicado en Cultura, Sexualidad, Sexualidad Femenina., Sociedad, Temas Femeninos

Miriam Menkin, la scientifique oubliée qui a changé la fertilité

Helen O’Connell (Australia, 3 de abril de 1962): Pionera en el estudio del clítoris

Fue la primera mujer en Australia, en especializarse en urología; jefa de Cirugía y Urología en un hospital público en Melburne y toda una pionera en el estudio del clítoris. Decepcionada por las escasas descripciones que existían sobre el clítoris, O’Connell decidió investigar sobre este órgano y darle el lugar que merecía tanto en la literatura médica como en la cultura de muchas mujeres. Además, en 1998, describió por primera vez la anatomía completa del clítoris, incluyendo la vascularización, los cuerpos cavernosos y la relación del clítoris con la uretra y la vagina. Dos años después representó por vez primera un clítoris estimulado en 3D, dando a conocer sus más de 15.000 terminaciones nerviosas en la zona pélvica. Estas investigaciones han permitido conocer el impacto de la mutilación genital femenina en la experiencia del placer. Hace tres años, publicó un estudio donde concluía que no existía el punto G, al menos entendido como estructura anatómica.

 

Miriam Menkin (1901-1992) La primera en fertilizar un óvulo humano en laboratorio.

Fue una científica estadounidense conocida por su investigación de fecundación in vitro. Es la primera persona que fertilizó un óvulo humano en el laboratorio. Sin embargo, el éxito de Menkin, graduada en histología y anatomía comparada, fue una carrera de fondo. En su época, muchas universidades y laboratorios no admitían a mujeres, y otros tenían un cupo muy reducido para que estas participaran como investigadoras.

A través de su marido, que estudiaba en Harvard, conoció a Gregory Pincus, biólogo de esta universidad. Pincus se había convertido en una figura controvertida en el ámbito clínico al conseguir la fertilización in vitro en conejos en el año 1934. Él sería el enlace que le llevaría hasta John Rock, especialista en fertilidad. Fue entonces cuando Menkin comenzó a trabajar en el laboratorio que Rock tenía en Boston. Allí cortaba el folículo del ovario y extraía el óvulo. En 1944, Menkin consiguió después de seis años y 138 intentos, lo que sería todo un hito científico: el primer embrión humano fertilizado in vitro. Sin embargo, aquel hallazgo acabaría en un aborto. Habría que esperar a 1978 para que Louise Brown se convirtiese en el primer bebé por fecundación in vitro.

El descubrimiento de Rock y Menkin fue visto en gran medida por el público como un avance positivo que ayudaría a las parejas infértiles a tener hijos. Sin embargo, algunos críticos lo vieron como jugar a ser Dios e interferir con las leyes de la naturaleza, y como Rock y Menkin no crearon un bebé físicamente (solo la fecundación), otros cuestionaron si habían logrado realmente una fecundación in vitro.

La verdad es que el descubrimiento de Menkin ayudó a muchas mujeres y parejas con problemas de fertilidad.

 

Virginia Jonhson (1925-2013) Sexóloga

Fue una sexóloga estadounidense, responsable junto a William Howell Masters de los famosos estudios médicos sobre la fisiología sexual conocidos como Informe de Masters y Johnson, pioneros en la terapia sexual.

Su campo de investigación fue la fisiología y la terapia sexual. Es considerada como la primera mujer en estudiar de forma científica las disfunciones sexuales. Sus esfuerzos en el laboratorio, analizando el ritmo cardíaco y la actividad cerebral durante la actividad sexual, ampliaron la comprensión del placer y las disfunciones sexuales. Y, también cabe destacar que, gracias a sus aportaciones, la terapia sexual y la terapia de pareja ganaron una mayor respetabilidad en el ámbito clínico. 

Junto al ginecólogo Williams Masters, publicó La respuesta sexual humana (1966) e Incompatibilidad sexual humana (1970). Ambas publicaciones, no exentas de polémica, proporcionaron un conocimiento objetivo sobre la sexualidad a partir de datos fisiológicos. Pese al revuelo inicial desatado en la opinión pública, los estudios de Masters y Johnson ayudaron a mejorar la vida de muchas personas y parejas, especialmente en lo que respecta al tratamiento de los problemas sexuales masculinos y femeninos.

 

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