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Un abominable cese

Escrito por Ramón Ojeda Mestre en Martes, 24 Octubre 2017. Publicado en Columnistas, Cultura, Opinión, Política, Sociedad

Dicen los bobos repetidores que la forma es fondo, Para nada: son absolutamente diferentes. En el caso de la defenestración viscosa del fiscal de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) Santiago Nieto Castillo. Se dio la convergencia de mala forma y mal fondo. Hubo maldad y malicia además de malhechura.

La forma, dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que viene del latín forma, es: 1. f. Configuración externa de algo. 2. f. Modo o manera en que se hace o en que ocurre algo.  3. f. Modo o manera de estar organizado algo.  4. f. En un texto literario, estilo o modo de expresar las ideas. 5. f. Condición física o anímica para realizar una determinada actividad.  6. f. Molde o recipiente en que se vierte algo para que adquiera la forma de su hueco. 8. f. Der. Conjunto de requisitos externos que debe cumplir un acto jurídico. 9. f. Der. Conjunto de cuestiones procesales, en contraposición al fondo del pleito o causa. 10. f. Fil. Principio activo que determina la materia para que esta sea algo concreto. 11. f. Fil. En la filosofía escolástica, principio activo que con la materia prima constituye la esencia de los cuerpos. 12. f. Fil. Principio activo que da a algo su entidad, ya sustancial, ya accidental. 13. f. Impr. Molde que se pone en la prensa para imprimir una cara entera del pliego. 14. f. Ling. Elemento gramatical que, junto con otros similares, forma un determinado paradigma. Las formas del pronombre personal.

Así, en la forma, estuvo pésimamente realizado el desaseado cese, si se permite el vocablo, y dejó a todo el mundo en estado de catafixia o azoro, el Senado en primer lugar, al estado de derecho, al Procurador en funciones e incluso al “renunciado” ex Procurador Cervantes y al régimen todo del gobierno federal. Fue una muy mala señal pues nadie, nade, comulga con ruedas de molino y deglutió la conseja de que había faltado a sus deberes de pureza el tal Santiago el nieto castillo. En primer lugar, ni tiempo le dieron de defenderse, no le dijeron “cave canem”. No lo retiraron del cargo “hasta que se aclare tal o cual imputación” no, sin decir agua va, le corrieron ignominiosamente. Siendo, conforme a la Constitución General de la República, un inocente en principio. No se aplicó el principio de In dubio pro reo que, por ejemplo, si se le obsequió a Gerardo Ruiz de Esparza o a Miguel Mancera.

En el fondo, la cosa fue peor, pues sin probanza alguna, que se diera a conocer a la opinión pública o a la representación del Congreso de la Unión, le dejaron caer la guillotina en medio de un caso relacionado con la corrupción de servidores públicos de alto nivel del gobierno federal y cuyos nombres no repito, aplicando lo mismo que aduzco para el acusado y acosado Fiscal de la Fepade.

Es decir: abruptamente, violentamente, el gobierno federal decidió “cambiar de caballo a la mitad de río” y corrió al procurador Cervantes y al Fiscal para los delitos electorales, deshonrándolo y denigrando también a la propia Fiscalía y a la Procuraduría General de la República justo cuando se anunciaba que el nombramiento del Fiscal General se posponía hasta después de las elecciones del 2018, lo que hasta el temible Macuspano había aplaudido.

Shakespeare, en Hamlet, Acto 1, Escena 4, escribió: It means that something is rotten in the state of Denmark. Algo está podrido en Dinamarca, ya no hay manera de ocultarlo. Vasto lago de sangre nos circunda, y estando ya la orilla tan distante, da lo mismo volver, que seguir adelante, diríase en Macbeth. Está escrito.

 

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Ramón Ojeda Mestre

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