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Un pacto secreto en BCS

Escrito por Ramón Ojeda Mestre en Martes, 22 Agosto 2017. Publicado en Columnistas, Opinión, Política

La historia de los convenios es tan antigua como la humanidad. Unos verbales y otros, mucho después, escritos. Hoy ya se hacen hasta con sonido de los aparatos “inteligentes”. Pacta sunt servanda, decían los latinos y se le atribuye a Ulpiano haberlo registrado en el Digesto. Pacta sunt servanda significa, lógico, que lo pactado obliga. Aunque luego le añadieron el matiz de “rebus sic stantibus” que se traduciría “mientras las cosas no cambien o cambia lo pactado si las circunstancias se modifican”.

Y ya que le estoy aburriendo con estos latinajos culteranos de sabihondillo, le comentaré a usted, atractiva estudiante de la UABCS, que el Artículo 26 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (Convención que vigente desde 1980) establece que “Todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe”. Hay incluso quienes le hacen al esoterismo, como mi compadre Enrique Ceseña y esos hacen Pactos con el Diablo, lo que está absolutamente prohibido por la Constitución. Ja.

Sin embargo, el inmortal y prolífico compositor oaxaqueño Álvaro Carrillo, que estudió en la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, de Ayotzinapa. La misma en la que estuvieron Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas dictó jurisprudencia en su maravilloso bolero intitulado Se te Olvida y dijo: “Se te olvida, que hay un pacto entre los dos. Por mi parte, te devuelvo tu promesa de adorarme, ni siquiera sientas pena por dejarme, que ese pacto no es con Dios.” Ese sí sabía de lo que hablaba. ¿Me entiendes Méndez o no me explico Federico?

Bueno, pues el hecho concreto es que hace años hubo en el Golfo de California un pacto, que de secreto no tiene nada, entre tres ilustres personajes: el papá del hoy Secretario de Hacienda y precandidato presidencial José Antonio Meade, el padre del hoy Gobernador Carlos Mendoza Davis y el padre del gran intelectual y editorialista Jesús Silva-Herzog Márquez.

De sus padres, muy destacados, ya sólo sobrevive el maestro Dionisio Meade y García de León, director general de Contraloría y Administración del Banco de México, donde pronto se jubilará, los otros, Ángel César Mendoza Arámburo, en esas épocas Gobernador del Estado de Baja California Sur y Jesús Silva Herzog Flores exsecretario de Hacienda y Crédito Público desdichadamente ya partieron al Mictlantecuhtli y fueron éstos tres entrañables amigos que se prometieron también hacer amigos a sus tres hijos para que ese vínculo fraterno continuara aún después de muertos ellos. Lo lograron. Cumplieron el pacto y hoy los tres prestigiados jóvenes son quasi hermanos.

Es obvio, agudo lector, que en estos tiempos políticos, una fraternidad de ese tamaño y catadura tiene altísima significación y trascendencia. Como decimos en el dominó los maletas orizabeños: “una conocida en un baile cuenta mucho”. Nada más le recuerdo, por ejemplo, que el papá de Meade fue subsecretario de Gobernación y los otros dos fueron subsecretario y Secretario de Hacienda. Rásquele y entenderá todo el intríngulis de ese famoso pacto verbal a la vista de la Isla de Espíritu Santo en Baja California Sur, donde se celebrará este próximo octubre, en Cabo San Lucas, el importantísimo II Congreso Internacional de Antropología de la Sal. (www.saluniversalis.com)

Hay unos que hacen pactos y otros que se hacen patos. Pero la inminente elección del 2018, que es la madre de todas las batallas electorales de la historia de México, encontrará, dicen en el CEIIT, enfrentados a AM versus AM. Antonio Meade y Andrés Manuel. No apueste. Hágame caso. Allá usted y sus diabluras.

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Ramón Ojeda Mestre

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