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Y seguimos pidiendo la palabra: BREVE RECORRIDO POR LA NARRATIVA DE RAMÓN CUÉLLAR MÁRQUEZ

Escrito por Esteban Beltrán Cota en Jueves, 12 Septiembre 2019. Publicado en Escritores BCS , Escritores Sudcalifornios , Literatura, Narración, Poesía, Y Seguimos Pidiendo la Palabra

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Ramón Cuéllar Márquez nació en La Paz Baja California Sur en 1966. Su inclinación por las letras fue desde muy temprana edad, por influencia de su tío Rafael Márquez Meza, quien es poeta y narrador. Los primeros años de la primaria los estudió en Puertecitos, Baja California.

Estudió la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas en la ciudad de México en la UNAM, en donde formó parte de otro grupo de jóvenes escritores, con quien hizo La Rosa Náutica; poco después, también con gente de su generación formó Calambur. Para entonces Cuéllar Márquez publicaba además en Tierra Adentro, Sábado, El Nacional, Excélsior.

Dice István Meszáros en su libro La teoría de la enajenación en Marx[1] que hay una relación de afectación recíproca entre el sujeto y el objeto, por lo que Cuéllar no es una excepción a estos planteamientos. Esos años en la Casa del Estudiante Sudcaliforniano, en la ciudad de México, inducen al escritor a presentarnos sus inquietudes sobre la creación literaria, sobre la construcción de personajes y cómo éstos, inermes, deambulan luego por los espacios de la noche y el día; la noción de dentro y fuera son importantes en el desenvolvimiento de la trama que nos llevará a través de estos estudiantes de literatura, a mostrarnos un elemento que Ramón nos presenta como eje en la vida de los humanos: el miedo.

El amor no falta en esta relación entre Luz, Víctor y Demi, que servirá de pretexto para que Márquez nos muestre dichas y desdichas de la naturaleza humana en esa casona en donde los cuerpos encuentran su desarrollo y satisfacción.

“A la gente que se albergaba ahí no le interesaba el exterior o el interior, iban y venían de sus centros de estudio sin entrar en contacto con las personas de la ciudad: como cuerpos que creían existir.”[2]

En el caso de Los círculos, de nuevo tenemos al amor como motor de la historia y aparece, junto al desarrollo de los personajes en cada uno de los cuentos, la preocupación del autor por el cuidado de la naturaleza, por la destrucción del hombre por el hombre. Aparece el empleo de la tecnología para el dominio de unos sobre otros, los clones sólo van a ser un instrumento.

“[…] ¡Oh Cielo Respirable!, la carne es débil, como la de todo el universo, la de los seres sintientes, los clones cuestionaron su entorno y un espíritu de rebeldía se apoderó de ellos logrando reproducirse a sí mismos. Pronto hicieron alianza con los depredadores.”[3]

La noción de nosotros y los otros que estudia Erich Fromm en su libro El corazón del hombre[4], el narcisismo de grupo que provoca guerras, nacionalismos insanos, es manejado de manera extraordinaria por Cuéllar Márquez en estos cuentos. ¿Será el miedo a ser libres lo que nos plantea el autor, como mensaje profundo en su narrativa?

“Estamos preparados para la nueva huida. No dejaremos un solo rastro tecnológico de cultura leneta, ¡oh, Divino Cielo Respirable! No quedará nada para ellos. La antigua enfermedad, el miedo, no puede ser controlada; los depredadores han contagiado a los clones y por ello la destrucción de Ishtar será gradual, inexorable e inevitable […]”[5]

Sin pretender hacer un análisis psicológico, la visión del horizonte, el conocimiento de las dunas, los amaneceres rojos, hacen que Ramón piense en Marte como una opción de donde podríamos vivir mejor.

En el tercer libro de Ramón Cuéllar, Volverá el silencio, no en el orden en que aparecieron publicados, sino el orden en que los escribió, tenemos un rompimiento y un regreso al génesis, con una marcada visión judeocristiana; el miedo vuelve a ser un elemento fundamental:

“Hoy hemos caminado mucho Adán y yo. Nos cansamos. Por poco y no recordamos cómo regresar. Nos gusta estar aquí. Pero nos inquieta a ambos lo que sucede porque no sucede nada. Nos inquieta lo que somos, porque no somos nada. Quiero ser algo. Quiero dejar de sentir el miedo de ser nada. Adán me explica que aceptemos lo que somos, pero yo estoy en duda; él también, aunque no lo dice.”[6]

Esta novela es un viaje hacia las estructuras de lo que somos como seres humanos, de los alcances que podemos tener y la ciencia ficción se manifiesta en la recreación de lo que pueden ser algunos pasajes bíblicos. El miedo como motor de la humanidad para la destrucción y el amor, el canto, la energía liberadora.

La mujer es el ser que cuestiona.

“El miedo impide que los misterios de la vida sean revelados. El miedo es la gran cerradura de la puerta hacia la vida, es el gran candado que impide abrir la puerta para ver al Dador de Vida.”[7]

“El miedo oculta el canto y la sustancia

Que todo lo sostiene.

Quien libera el canto,

libera la inteligencia y la vida.”[8]

Mucho de lo que era, de lo que pensaba o sentía el autor está manifestado en esta novela. Es una invitación, un viaje hacia adentro de uno mismo.

En Indagación de los cocodrilos tenemos de nueva cuenta un triángulo amoroso, y el sitio es Marte. A diferencia de la novela de Volverá el silencio, la velocidad que tiene ésta nos lleva de la mano a no querer dejar de leerla. Se trata de la relación entre un terrícola y una marciana, casada; nos van a permitir valorar la tolerancia hacia el que es diferente y van a ser el pretexto para extraordinarias descripciones y la presentación de las preocupaciones que el autor tiene sobre la naturaleza y el rompimiento de los ecosistemas.

Antonio, marido de Gloria (ambos marcianos), parecía no encelarse porque Alejandro fuera a visitar a su esposa cuando éste estaba de viaje; dice Ramón que “Gloria actuaba como si nada hubiera pasado. O era buena actriz o de plano las marcianas tenían la sangre muy ligera”. Gran parte de la novela sucede en torno a esta relación de amasiato.

Hay otra relación amorosa que no se concreta nunca, o por lo menos lo trata Cuéllar Márquez con mucha sutileza para que el lector imagine lo que quiera, es entre Alejandro Ignar, protagonista, y Bárbara Cetrina, Esposa de Mario Dux también amigo de Ignar.

Dentro de las buenas descripciones eróticas que logra Ramón, nos presenta de nuevo su preocupación por la naturaleza, por el agua, por el aire, por la tierra, y el conflicto existencial de los personajes de verse solos e indefensos.

“Aquí no ocurre nada, Alejandro, sólo la monotonía, la soledad intensa; y eso que Dios se vino a vivir con nosotros”, se lamentó Fidencio, uno de los diseñadores, frente a su computadora térmica”[9]

“En las oficinas de la constructora conocí a una mujer que viene de Ciudad Federal.” “¿Ciudad Federal?” “Sí, salió huyendo por falta de agua y alimentos; las cosas se pusieron feas.” “Feas están desde hace siglos, Antonio”, repuso Alejandro.”[10]

Con una atmósfera que crea el autor nos presenta personajes terrestres y marcianos con una naturaleza humana muy retrógrada, no hay avance en ese sentido. También se hace presente en esta novela otra de las preocupaciones de Cuéllar como es el enfrentamiento de un grupo con otro, el narcisismo de grupo que maneja Fromm.

“La vida cultural en el planeta era una muestra de que se vivía en circunstancias extremas. Los marcianos se ocupaban más de la supervivencia que en establecer elementos sociales. Sí, eran regionalistas, defendían su territorio, pero no se sentían identificados con La Tierra porque Marte los habituó a un nuevo orden; parecía más otro mundo que uno colonizado por terrestres. Se negaban a que los llamaran “La otra Tierra”. En este deseo iba implícita la necesidad de independizarse: no querían órdenes del tercer planeta ni enviar recursos naturales de ningún tipo. Incluso sus cuerpos se transformaron por estar expuestos a una atmósfera artificial y a una gravedad que afectaba los huesos.”[11]

Otro elemento importante que trabaja de manera muy especial el autor es al referirse a la mujer, aquí los personajes femeninos son mujeres empoderadas, mujeres seductoras, mujeres que transforman el futuro y el presente, como es el caso de Gloria, de Bárbara y la reina Calaefia.

Un grupo de mujeres que son la reconstrucción de las que aparecen en Las sergas de Esplandián de Garci Ordoñez de Montalvo tienen su símil en las @.

“Las @ expandieron su imperio en todo el planeta, habiendo acabado con los hombres por su naturaleza depredadora; en las otras ciudades se apreció pronto la influencia de las @ porque los primeros signos fueron las madres solteras.”[12]

En esta novela el personaje principal, Alejandro Ignar, es víctima de la seducción femenina. Las mujeres son las que tienen el control de todas las situaciones incluso de la posibilidad de cambiar el pasado o el futuro.

Hay dos novelas de ciencia ficción entrelazadas. Una es el hecho de vivir en Marte con todo lo que esto conlleva y la convivencia con los marcianos y los amoríos con Gloria, y otra, la de los flirteos con Bárbara, terrestre, en el congreso de Lingüística, en la presentación del programa de Intratextos.

Hay una serie de citas sobre la palabra y el programa que hacen la otra novela entrelazada. Cuéllar Márquez nos da otra muestra de su concepción del mundo.

“Para qué guardar libros si el presente de todos modos no cambia”, exclamó Estéfano. Alejandro sintió que una especie de calor le recorría la espina dorsal cuando lo escuchó, como si hubiera dicho con palabras una cosa y con la actitud otra; no obstante, sólo dijo: “Hay buenas razones: los libros son íntimos por definición, no pierden su esencia ni su mensaje; y, lo más importante, no necesitan cables para que funcionen; usted debería saberlo, para eso es lingüista.” “Sí, a veces lo soy.”[13]

La siguiente va a ser una cita larga, pero se justifica porque es la explicación acerca de la palabra, del poder de éstas y, fundamentalmente, del programa Intratextos que nos llevarán al punto donde es posible todo.

“Nos tomó siglos enterarnos del poder que ejercen las palabras sobre nosotros: una palabra puede fundar un nuevo mundo, destruir una civilización o transformar el agua; todo depende de nosotros, de lo que queramos hacer con ellas o de lo que aspiremos a corregir o crear; si las palabras pueden afectar al agua, ¿qué no harán con nosotros? (…) Piense, por ejemplo, corregir y/o agregarle información fidedigna a los cuatro evangelios del Nuevo Testamento” “¿Cómo una máquina del tiempo?” , se interesó Alejandro, tratando de embonar las ideas.” “No exactamente: es una máquina de Intratextos temporales, como crear textos paralelos que se transmutarán y convivirán entre sí” “Entonces no es una máquina práctica, sino un peligro. Imagine usted lo que sucedería”, dijo alguien levantando la mano. “No, no es un peligro, esta máquina sólo funciona para quien conoce la conducta y el significado de las palabras; como saben, cada palabra es una célula, se comporta diferente según el pensamiento que habita (…) sólo altera al individuo que lo maneja, a nadie más.”[14]

El nudo se da en una cena, donde aparecen todos los personajes, pero antes de que suceda algo entre las amantes de Ignar o los maridos engañados, sobreviene el primer final: Alejandro cae en coma. A partir de allí se dan varios finales, como el de la destrucción de la Tierra y la posibilidad de quedarse para siempre en Marte; es a partir del programa Intratextos como pueden sucederse un final tras otro, como si abriéramos una realidad paralela cada vez que damos enter, cada vez que construimos una oración, o de la serie de sentidos que puede establecer un programa, según las combinaciones de las palabras que pueda establecer, dándoles un sentido lógico y, por tanto, semántico.

 

 

Bibliografía:

Cuéllar Márquez, Ramón. Los círculos. México.  GBCS-ISC. 2009.

Cuéllar Márquez, Ramón. Los cuerpos. México. GBCS-ISC. 2007.

Cuéllar Márquez, Ramón. Indagación a los cocodrilos. México. GBCS-ISC. 2008

Volverá el silencio. México. Ed. Praxis-Cuarto creciente-UABCS.2004.

Fromm, Erich. El Corazón del hombre. México. Ed. FCE, colecc. “Biblioteca Joven”. 1983.

Mészáros, István. La teoría de la enajenación en Marx. México. Ediciones Era. 1978.



 

[1] Mészáros, István. La teoría de la enajenación en Marx. México. Ediciones Era. 1978.

[2] (Cuéllar Márquez: Los cuerpos: 29-30)

[3] (Márquez: Los círculos Cuéllar:54)

[4] Fromm, Erich. El Corazón del hombre. México. Ed. FCE, colecc. “Biblioteca Joven”. 1983.

[5] Ibidem, p. 60

[6] Volverá el silencio. México. Ed. Praxis-Cuarto creciente-UABCS; p. 13.

[7] Ibidem, p. 135.

[8] Ibid., p. 136.

[9]. Indagación a los cocodrilos. México. GBCS-ISC. 2008; p. 22.

[10] Ibidem, p. 29.

[11] Ibid., p. 39.

[12] Idem, p. 49.

[13] En el mismo, p. 62-63.

[14] En el mismo, p. 66.

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