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DRUMEDARIO (CAMELLUS TYMPANI)

Escrito por Rodrigo Bazán en Lunes, 01 Septiembre 2014. Publicado en Literatura

(Apuntes para un bestiario)

Los gofos prefirieron siempre los felinos sobre otras especies mientras creaban metáforas, como muestra la cita de Troberino: “y tantas lágrimas lavaron las manchas del tigre” (recogida por Haumúsculo en su Estudio de los monstruos enjaulados, libro xiv, vuelto del 5º folio), o como se ve en el Libro de todos los estandartes que reza “e hicieron del leopardo instrumento músico”. Sin embargo, quienes siguen ignorando la explicación de Gaspar Dódolo sobre el musical leopardo (Historia de la civilización gofa, p. 2030) aún quieren ver en la segunda cita algo más que gatos amaestrados para cantar arias.

            Llama la atención, y mucho más gravemente, la falta de referencias a otros bichos si se ve que un territorio tan amplio (de los hielos de Siramandia a la selva de Malazaca en sentido sureste-noreste y del axtinto puerto de Somo a la Partrava desértica siguiendo el otro eje) tuvo por fuerza que alojar otras especies. El Drumedario, como lo llamó Livingstone, o Camellus Tympani como se le conoce en De rerum natura, del que no suele hablarse por la complejidad del tema y por ejemplo. Y, si como se lee en la Rex Dogolorónica facta (“Cantar de hechos de Dógolor, rey gofo”, cito por la traducción de OH Hiriart), “fue sobre aquellas bestias cuyos lomos suenan cual timbal de guerra que el ejército de Dógolor cargó. Y el espanto hizo presa de sus enemigos que se dispersaron con la priesa de los que temen la muerte” el asunto no acepta dilaciones. Las plumas del dragón de Maurice Muss arroja alguna luz sobre las técnicas de hibridación gofa (extensas referencias al ritual de Licantro) pero no basta porque, se sabe, “bien vistos, los dragones son pájaros vanidosos”. Y en cambio un drumedario es el ser más cercano a la montaña que fue a Mahoma y en ello está su carácter divino.

            Grandes tamborileros, los gofos sabían que para influenciar un ser de aire la piel del tambor debía ser de un ave; si de agua, la de un pez... pero la variedad de los seres de tierra hacía menos sencillo apoderarse de ellos. Recurrieron al fuego.

            Gran hoguera mil caballos quema. Forma el humo sombras y el muro del templo tizna. Dibuja de cuadrúpedos montables un sabio las sombras y a la tapia se desprenden seres. El drumedario trastabillea ¾tún-tucu/túm, tún, tun¾ y avanza inseguro por el templo.

 

 

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