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Y seguimos pidiendo la palabra: ACERCA DE CÓMO ES QUE NOS TRANSFORMAN EN COSAS

Escrito por Pepe Farah en Lunes, 08 Octubre 2018. Publicado en Cuento, Literatura, Narración, Y Seguimos Pidiendo la Palabra

Inicio.

Concebimos la educación como la concretización de la experiencia de una colectividad a través de su historia, vierte en el aprendizaje cotidiano del individuo al interrelacionarse necesariamente adecuando sus formas de vida a la naturaleza, “desarrollando las potencias que dormitan en él y sometiendo el juego de sus fuerzas a su propia disciplina", la disciplina de su grupo.

La escuela desde tiempos antiguos se ha identificado como la institución educativa por excelencia, se estableció la igualdad entre escuela y educación.

La instrucción escolar (parte del aprendizaje total) se ha perdido ante el diluvio informativo que hoy sufre el hombre, se ha reducido a un manual (dogma) que contiene formulas que pretenden orientar al discípulo.

El gran número de necesidades que se han fomentado en el hombre moderno resulta aterrador ante aquellas que los hombres de las primeras épocas sostenían; claro está, es absurdo hacer una comparación de esta índole si pretendemos volver al hombre como era y sostener sus básicas necesidades. Pero sí nos sirve la comparación para afirmar que el conocimiento, instrumento para satisfacerlas no se encuentra ya e la mano de estas. La explicación es aparentemente simple; el radio de acción de las necesidades presentes ha aumentado, mientras que el radio de acción del conocimiento ha disminuido, se ha eliminado y legitimado como único válido el de la sociedad "civilizada"; por eso mismo, la información que circula en las calles de pueblos y ciudades parece caótica, sin pies ni cabeza, “no explica", la actividad en la calle, en la practica por así decirlo parece un rompecabezas sin solución.

Antiguamente el conocimiento de la realidad basado exclusivamente en la práctica daba un equilibrio entre este y sus necesidades. En medida que surge una acentuada división de clases aparecida por la división del trabajo (no tomando en cuenta la división social del trabajo, cazadores y recolectores por ejemplo y en general entre toda actividad realizada según la aptitud y disposición de los miembros de la comunidad: sino a partir del enfrentamiento externo de dos modos de vida diferentes que al converger violenta o no violentamente originan las contradicciones entre dos o más tribus), la educación o conocimiento de la realidad sufrió una distorsión: su función se desvinculó de la práctica como instrumento de la conciencia, apareciendo la educación institucionalizada o pedagogía que en esencia contenía dos vías, aquella "educación" para el opresor, el ladrón poseedor de la riqueza de todos, y la educación para el oprimido, desposeído de todo conocimiento. La educación, de ser un todo concreto, donde el aprendizaje se daba en la rutina diaria, en las actividades activas y cotidianas (de subsistencia) pasó a bifurcarse; una vía crea la escuela (institución especializada en la educación) donde la enseñanza era básicamente teórica, y la otra vía desposeída del conocimiento colectivo (ahora propiedad de los ricos, propiedad de la escuela), quedó sometida a trabajo y al irremediable empobrecimiento cultural.

    La historia a perpetuado con leves cambios esta estructura pero con la peculiaridad que el conocimiento "escolar" de la realidad se va desvinculando progresivamente de la realidad misma acentuando las diferencias de clase.

La escuela: reflejo de una sociedad institucionalizada.

Al inicio hicimos notar el surgimiento de la educación institucionalizada; de ahí a nuestra actual situación encontramos no solo a la escuela sino a la mayoría de los organismos de la sociedad con el virus de la institucionalización. Toda actividad humana está amenazada por una ley que rige el deber ser de cada uno de nosotros; nacimos para desempeñar una función que nos han de asignar a través del proceso de la escolarización. La planificación (la definición) se ha vuelto la esquizofrenia de la sociedad.

La justificación más grande que ha usado la escuela para adoctrinar al niño desde temprana edad aparece con el pensamiento burgués (Locke).

El niño es considerado un ser irresponsable, incapaz de la conciencia y por ende de la madurez que posteriormente le dará su libertad.

El sometimiento (desplazando el aprendizaje extraescolar donde se da el conocimiento de mayor contenido) se presenta como necesario y forzoso.

Los niños se convierten en ineptos desde el principio, dependientes de las instituciones. La transferencia de responsabilidad desde sí mismo hacia una institución garantizará el estancamiento social.

Si no existiese una institución de aprendizaje obligatorio y para una edad determinada, la "niñez" dejaría de fabricarse.

En el presente, la democracia cayó sobre los desposeídos, y con la ley de que todos deben tener acceso a los cuarteles escolares de gobierno, se les ha aplicado el sello de ignorantes igual que a la niñez privilegiada, ahora todos están iguales.

La escuela tiene un carácter más popular en cuanto intenta abarcar a desposeídos y encerrarlos en su ley (que ellos nunca entenderán, pues su realidad es otra). Pero: ¿puede ser popular cuando su finalidad es selectiva?

No solamente socialmente resulta absurdo este intento reformador; económicamente hablando es imposible, ya que ningún país es capaz de mantener miles y miles de aulas ocupadas por tiempo completo donde pueda la totalidad de la población asistir a una instrucción parcial y muy generalizada Es económicamente caótico pretender en las sociedades actuales que toda la población "joven" utilice su tiempo completo de 7 horas aproximadamente en ir a instruirse. Además: ¿que presupuesto es capaz de sostener una gigantesca burocracia escolar? ¿qué presupuesto es capaz de pagar todos los servicios necesarios? Volveríamos a caer en el terrible error de confundir los medios con el fin; la escuela y su perfeccionamiento seria el fin, sí ¡el fin del mundo!

El número reducido de gente pobre que llega a escolarizarse, termina por desertar pues partiendo de que sus motivos son la causa económica, es difícil que una familia pobre sea capaz de sostener la improductividad de su "estudiante" por más de 15 años. Y si este ejerce las dos actividades (estudio y trabajo) al mismo tiempo su rendimiento se ira reduciendo hasta quedar rezagado. Mientras carezca de Currículum se le someterá a trabajos agotadores para desempeñarse en una jornada completa de 8 horas (cargador, mozo, vendedor) estos son incompatibles con la rutina mental del estudio teórico.

Se observa que la finalidad ya no es un conocimiento de la realidad social para poder ejercer un control sobre ella, sino un certificado que le abra las puertas a un salario alto y a una integración del sistema que lo manipula y guíe como se le ha acostumbrado. Entre tanto, piensa como rico y vive como pobre.

Debernos aceptar entonces que además del carácter privilegiado que tiene la escuela es una institución que crea valores que han de "bien llevar la vida en sociedad". Los valores institucionalizados que infunde la escuela son valores cuantificados, de manera la autovaloración del individuo esta sujeta a la cantidad de años que fue escolarizado y como es natural al deseo del hombre por superarse, tiene que enrolarse en lo que Ilich llama un consumo sin fin: deberá cursar en forma lineal es decir uno a uno y satisfactoriamente los años correspondientes a primaria, secundaria y preparatoria. Al llegar a la universidad, el curriculum deberá abarcar 12 años aprobados de escolarización.

Ya terminada la universidad podemos ponernos a la venta y empezar la doctrina que hemos absorbido; pero adviértase que no nos hemos liberado aún, nuestros valores ya están empapados de la mentalidad escolarizada, el aprendizaje institucionalizado nos induce necesariamente a incorporarnos a otras instituciones similares a la escuela, nos obliga a consumir, (sin permitir el valerse por uno mismo, hemos dejado de ser y hacer lo nuestro), el propio desarrollo de las instituciones. Pasamos en ese momento a otra sección de la escalera infinita de la dependencia. La escuela se ha convertido en el factor clave del desarrollo, del "progreso". La sistematización a la que el hombre es sometido, viene acompañada de una creciente tecnificación, de una mecanización de los fenómenos a que se enfrenta corno resultado de la producción y el gran consumo que sostiene.

La tecnificación de los consumidores ha llegado a ser el principal factor de crecimiento de la economía.

Esta imagen de automatización que deambula en nuestra cabeza, se vuelve jocosa al descubrir a un pequeño duendecillo que programa y "bien" aconseja al hombre metálico.

Ese duendecillo que es el maestro o sacerdote es el guía que nos da el manual del que hablamos en un principio, para conducirnos ordenadamente en el mundo ascendente y tecnificado de las instituciones.

El maestro desempeña tres funciones ''elementales": predicador, custodio, y terapeuta.

 

En el primer caso éste se pone sotana y se convierte en un moralista que reemplaza a dios, los padres y el Estado. Adoctrina al estudiante acerca de lo bueno y lo malo de la sociedad.

Como custodio, está atento de que se cumplan las reglas y demás preceptos administrando el poder para castigar a aquellos que se desvíen del "buen" camino. Para la función de terapeuta se disfraza de médico psiquiatra, entrometiéndose en la vida de sus pacientes (estudiantes) y aconsejándoles exorcizar su creatividad, su infantil malicia y "anormal" egoísmo.

Su trabajo esta garantizado, pues tiene pacientes a la fuerza; su recinto como confesionario, cárcel y consultorio se convierte en el útero mágico que ha de parir los prototipos de la sociedad.

La desescolarización de la educación.

La educación debe estar desligada de la escuela y su asistencia obligatoria, de esta manera se podrá desarrollar una sociedad más completa y desinstitucionalizada.

Debemos hacer notar que un cambio en la educación se refiere a una transformación en todos los aspectos de desenvolvimiento social (económico, políticos, ideológicos y culturales) ya que es precisamente la integración práctica de la educación al contexto social, el propósito de este planteamiento

Todos los teóricos de la educación no formal se plantean un proceso teórico práctico de la educación; donde la actividad formativa este en relación directa con las situaciones cotidianas, lo que mostrará al alumno su utilidad y lo llevara a desear continuar formándose.

Henry Jane propone que la escuela de una formación fundamental rechazaria el enciclopedismo: se enseñará donde y como informarse, como escoger y utilizar las informaciones recibidas que permitan de este modo a toda persona comprender el mundo social y cultural que la rodea, llegar a ser autónoma, es decir, capaz de situarse en su medio y de influirlo.

Bertrand Scharte plantea que en lugar de aprender "todo" más vale profundizar en ciertos dominios ya que la profundización de un dominio debe ser más rica que una enciclopedia mal asimilada.

La educación escolar comprenderá entonces: troncos comunes, idénticos para todos, y caminos de profundización muy diversificados.

Claramente se presenta una analogía con los nuevos planteamientos que están tratando de llevar a cabo en algunas universidades y escuelas del tipo "activo". Sobre esta comparación cabría agregar los puntos de vista de Philip H. Coombs, que dan un enfoque nacionalista: Según él se debe prestar atención al equilibrio y a la integración del desarrollo educativo en el marco de los objetivos y estrategias más vastas del desarrollo nacional y de los planes y metas de los sectores más descuidados.

 

A nosotros se nos ocurre pensar que cada región, municipio, estado o país debe elaborar su propia estrategia de desarrollo de la educación tomando en cuenta las condiciones que lo caracterizan, hay también posibilidad de elaborar una estrategia "internacional'' (cuidando no confundir con la globalización liberal, neo-liberal o neo-neo-liberal) basada en el hecho de que casi todos los países tienen en común muchos objetivos y problemas en materia educativa. La meta de la estrategia internacional debería ser entonces reforzar cada una de las estrategias nacionales en intereses mutuos de todos los países. Entre otros puntos de vista de estudios de la materia están los de Freire.

Freire postula su teoría de la educación para la liberación; es un proceso de mutuo aprendizaje, maestro-alumno. Considera que mientras en la educación para la "domesticación", no puede hablarse de un objeto conocible, sino sólo de un conocimiento completo que el educador posee y transmite al alumno, por el contrario, en la educación para la liberación no hay tal conocimiento completo que posea el educador, sino un objeto conocible que establece liga entre el educador y el alumno considerados ambos como sujetos en el proceso del conocimiento.

En forma similar Jean Paul Sartre enfatiza en la necesidad de desmitificar el conocimiento "absoluto" del maestro, estableciendo la discusión.

Van Ilich rechaza todas estas posibilidades para afirmar terminantemente por qué debemos privar de apoyo oficial a la escuela. Considera que la desescolarización está en las manos de cada individuo, y sólo a través de su conciencia alcanzará la libertad. Nadie puede librarse del consumo progresivo hasta que se libere de la escuela obligatoria.

La legislación, la planificación y la inversión deberían usarse para derribar los obstáculos que impiden un aprendizaje libre, el cual es una actividad personal. Pero reconoce el poder tan restringido que tiene cada individuo al alcanzar la conciencia de su condición, pues la fuerza que de ahí emana al no tener carácter colectivo toma diversas direcciones o se queda potencialmente como una frustración más en el sueño de cada ser humano.

Ilich plantea la desescolarización de una manera parcial, pues desemboca en una solución de carácter individual, observación que el mismo nota, sin embargo creemos como él en la necesidad de una conciencia, más no individual sino colectiva, no siendo ya el medio sino el fin de una educación social no escolarizada.

La concepción de la necesidad de la ruptura de la educación académica o curricular a que nos hemos referido durante el presente ensayo ofrece nuevas posibilidades inmediatas sobre el campo de la práctica: Explotar las destrezas individuales y colectivas en las formas de trabajo tradicionales, que dan un rendimiento social mucho más grande.

El trabajar con esta conciencia se refiere necesariamente a dos aspectos: estructura y superestructura es decir bajo la colectivización de trabajo y la conciencia social que para ello se requiere continuar una creciente interrelación entre la educación y la actividad productiva eliminando así la alienación y logrando un ámbito de progresiva creatividad.

Esta idea se asemeja un poco a la situación del artesano y su enemigo, la industria. La manufactura producto de la destreza del artesano viene a ser el trabajo del individuo que no ha sido enrolado en la tecnificación o domesticación de su pensamiento y actividad. Fomentar la destreza en su oficio seria abrirle las puertas para su libre desarrollo y aprendizaje, su conocimiento mínimo necesario para subsistir, sería la base de un ámbito de progresiva conciencia.

Volviendo a la solución que plantea Bertravid Ssharte y P. H. Coombos y en particular a la comparación hecha con los intentos que se han estado haciendo en los últimos treinta años (desde 1969), nos colocamos en la realidad latinoamericana y vemos claramente la deformación que sufren las ideas; el famoso tronco común ha coadyuvado a reducir el grupo de gente con acceso al conocimiento universitario. (véanse las estadísticas y el alto índice de deserción que presentan).

Con el pretexto de avanzar los estudios generales previamente se escoge el alumnado que será capaz de soportar la metodización y sistematización a que se le someterá posteriormente. Así pues se obtienen altos técnicos en todas las ramas: sociales, biológicas, ingeniería etcétera. La tecnificación del pensamiento obedece a la urgente necesidad de aumentar la eficiencia en la productividad nacional, pero asimismo se está llevando el intelecto de la nación a la dependencia tecnológica, a hacer de la técnica ("ciencia") un dios que sólo favorece a los países industrializados y que ofrece una fe ciega con espejismos, milagros, e ignorancia para nosotros en los países "subdesarrollados".

Se observa finalmente que la tecnificación a que someten las universidades y tecnológicos el pensamiento del estudiante privilegiado está en función del "progreso nacional" pero, ¿qué progreso puede haber si el control que ejercen los países desarrollados esta en la acumulación de capital a costa de los países dependientes en la que es la tecnología uno de los instrumentos mis importantes?

En función de esta dependencia está su desarrollo y nuestro "subdesarrollo". Así pues los intentos aislados que están proliferando en todo México ante las perspectivas de un "progreso nacional" asemejan la historia de la carrera del burro tras la zanahoria que pendía de un palo sujetado a su cabeza, mientras el amo gozaba del movimiento de su carreta. Nosotros mismos, en discusión respetuosa y colectiva, tendremos que inventar el verdadero desarrollo tecnológico con nuestras verdaderas necesidades a resolver.

Nos queda enriquecer nuestro interior, nuestras destrezas, nuestro conocimiento, creatividad, cultura, que tan parcialmente se encuentra sembrada.

                         

La Bibliografía.

  • Ilich, Iván. La sociedad desescolarizada. Traducción: Gerardo Espinosa. Segunda edición. Barcelona. Barral Editores(Breve Biblioteca de Respuestas)1975. P. 148.
  • UNESCO. El devenir de la educación. México. Ed. S. E. P. (col. Sep. Setentas No. 1681 tomo 11). 1974. P. 160.
  • UNESCO, El devenir de la educación. México. Ed. S. E. P. (col. Sep. Setentas No. 1691 tomo 11) 1974. P. 159.

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