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Y seguimos pidiendo la palabra: DEL AMOR

Escrito por Ramón Cuéllar Márquez en Martes, 08 Octubre 2019. Publicado en Literatura, Poesía, Y Seguimos Pidiendo la Palabra

 

Uno

 

Ha andado el amor como el viento sobre las aguas,

la superficie humedece el aliento y resuelve sus nubes,

baja en forma de lluvia y todo se inunda,

los ríos enloquecen y se alimenta el mar.

El amor es de los que andan en esta tierra

con el canto azul en las entrañas,

de los que asustados por los trastrocamientos

del espíritu y la carne,

se rebelan contra la forma y los símbolos que aprisionan.

Al amor no le basta el amor. Es amor.

El amor quiere la vida porque es la vida,

tal como el agua genera la sustancia de Dios.

 

 

Dos

 

Debes tener siempre el corazón abierto para aprender a amar.

Una vez abierto entrará la cauda de un cometa,

el meteoro que se estampará en sus mares, sembrará

[la incertidumbre,

traerá la vida, con todos sus cielos y todas sus tierras,

todas esas cosas de donde emergen los sentidos.

Debes abrir tu corazón para que se conozca a sí mismo,

para que al momento de estar en contacto

[con su propia sustancia

            se reinvente como el embrión de un universo.

Una vez abierto, nada detendrá el fluir de la exaltación,

todo dolerá, todo será como el primer minuto en que fuimos

[atrapados

            por la sonrisa del otro o de la otra o de los tantos otros.

Nadie puede conocer el amor si no tiene el corazón abierto como una herida,

como una casa a donde entran y salen las miradas,

a donde entran y salen todos los vestigios del pasado

[y del futuro.

Nadie puede conocer el amor si ha mantenido su corazón

como una hermética fortaleza a donde no entra ni siquiera

[la luz.

No podemos evitar el movimiento de la luz,

porque se mueve a la velocidad de la vida y lo que toca la vida

            no puede ser ignorado porque reaccionan los días.

Andará por nuestro corazón ese viento ligero o esa tormenta

que devasta para que escuchemos el silencio de su propio

[latido.

Cuando la puerta se cierra, llega la muerte, lentamente arriba

            hasta asfixiarnos.

Pero si permanece abierta, aun más, si es derrumbada,

entonces escucharemos el dulce canto de la cigarra,

el feroz aleteo de las águilas cuando surcan el espacio

[de sus pechos,

seguiremos con delicadeza el perfume que emana del fuego.

Sólo se puede vivir con el corazón como si fuera un valle,

como si fuera un bosque iluminado por la humedad

[de las noches,

sólo se entiende el silencio cuando el corazón

            ha dejado de ponerle resistencia al amor.

 

Acerca del Autor

Comentarios (1)

  • Luz Elena

    Luz Elena

    14 Diciembre 2014 a las 10:21 |
    ¡wow!
    Me encantó leerlo, muchas felicidades al poeta...
    temas como el amor siempre nos tocan muy dentro.

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