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REPRESENTACIONES

Escrito por Gabriel Rovira en Lunes, 17 Febrero 2014. Publicado en Literatura, Poesía

A la Escuela de Arte teatral del INBA y a sus brillantes alumnos y maestros.

I.

La luz que llueve fresca allá en la duela

la convierte en ventana

y reluce en sus brillos coloridos

el delirio vicioso de los cielos

y al abrir como un libro su impostura

aparece reciente el mundo niño

el mundo sí, luchando  

por el derecho a ser un mundo cierto

parejo al que soñamos.

Y después de la luz todo se hace:

la vista del amor y de la muerte,

la fuerza del deseo y las sospechas

congeladas, el vicio y la pureza,

y el joven capitán en Dinamarca

y su ambición y sueños en Polonia

y águilas y caballos y castillos

cortinas, flores, cielos, caballeros,

dioses, espadas, fosas y fantasmas;

y más: los reinos y la tierra oculta,

la corriente que arrastra vidas piedras

y el mar tan desmedido y sus sorpresas.

En esa boca oscura todo cabe

en ese cuarto abierto nada falta

allí para tus ojos todo existe

niegan la frágil tela de los bosques

olvidan la madera de la espada

la corona de lata y los telones

materia que es la causa de sus sueños.

 

II.

En el silencio sobre ti retumba

de la tumba una voz resucitada

que ha movido la piedra y ha dejado

la mortaja de polvo que atesora

del olvido un librero.

Se levanta y camina el hombre inglés

de nueva cuenta joven

nuevamente cronista

de la locura de ese dios que crea

y destruye su obra

por una arcana sed inconcebible

nuevamente su pecho es un espejo

para tu corazón

también su duda es otra vez la tuya

y con su mano empuñas el cuchillo

del héroe. Los tres son uno y laten

con una sola fuerza para hacer

de la palabra la luz.

 

III.

Estas fueron las manos milagrosas

las que la piedra sepulcral movieron

las que dieron la orden

las que primero el sueño recordaron

las que curaron del olvido al muerto

este es el hombre que ha erigido el sueño

jugando a ser un dios todas las tardes

su palabra se vuelve barro humano

amolda corazones

dicha, muerte, pasión, paz, soledad

él sabe los caminos.

es el que está más solo

es por eso que busca en otros pechos

el agua que refleje su corola

y acorte la distancia entre las almas

también busca tu alma

pues ésa es la razón de su destino

que tus ojos confirman.

 

IV.

Algunas almas nacen ya desnudas

tan verdaderas que se fingen sueños

que  para ser de cierto se disfrazan.

Esas almas te quieren de testigo

dirás que en ellas luchan los deseos

y se debaten muertes y placeres

pero nunca sabrás reconocerlas.

Es fatal que así sea

pues has sentido su infinito amor

que las lleva a tener cara de espejo

a dar su cuerpo en la creación del sueño

a vestir sentimientos de prestado

a morir cada noche por un verso

todo por encontrarte

porque tú las encuentres y las ames.

 

V.

Tus ojos quieren el honesto engaño

de mirar en sus ojos el divino

brillo tras la máscara y la historia

que hermana las miradas

tú viniste a buscar en su agonía

el ritmo de tu pecho     

para sentir con ellos que estás vivo.

para sentir con ellos que tú vives

más vida de lo que jamás soñaste

vivir en una noche como ésta.

viniste a renacer en este espejo

para ganarle un tiempo a tu sentencia

y vivir los prodigios sin vivirlos.

 

VI.

Reunidos todos en el mismo anhelo

encontramos la noche dilatada

cuántas vidas y muertes en dos horas

cuántas pasiones, cuántos grandes hechos.

Un rey que paga el precio cruel del trono

es cómico que hiere en el oído

al rey que vive culpas asesinas

y halla que el mundo pasa

y que él ha de pasar

que el teatro del mundo telón tiene

que la noche se acaba y calla el verso.

al verlo reconoces a la muerte

sentada en la butaca junto a ti.

Sabes que oyes la vieja voz que un muerto

le ha prestado al actor que es otro espejo

has entrado al salón de los reflejos

y te sientes actor de un sueño injusto

el sueño en el que quiero verte humano.

Nos gusta vernos en el agua quieta

admirar la belleza de estar vivos

el miedo a envejecer

desde aquí yo te miro y en tus gestos

espantado descubro mis tristezas

te compadezco y yo me compadezco

por eso es que me afano, porque vivas

lo que no he de vivir

en la memoria de los nuevos hombres,

por ver si el que me sueña se enternece

y aligera este cántaro vacío

más ligero entre más lleno que cargo.

Sólo eso nos hermana, pero igual

nos deja solos, tristes.

El mismo fuego en mil hogueras otras.

 

VII.

Y al apagarse, tarde ya, las luces

y quedarse la sala abandonada

ya no existen los reyes ni los reinos

ya se han ido los sueños y la magia

no la anima la voz ni el gesto humano

es testigo el silencio

de que el drama termina.

Ya sólo el viento mueve las cortinas,

volando va un papel en su alegría

inútil, donde están impresos nombres

como en un epitafio.

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