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Cultura empresarial: APRENDIZAJE EN EQUIPO

Escrito por Jorge Alberto Vale Sánchez en Sábado, 20 Enero 2018. Publicado en Cultura Empresarial, Cultura Empresarial, Desarrollo humano, Desarrollo organizacional

En alguna ocasión escuché a mi hija de cuatro años platicar tras la reja de casa con un extraño. Mi rol como padre me llevó inmediatamente a hacerle ver la necesidad de no platicar con extraños y pedirle que lo evitara en futuras ocasiones. Sin embargo, en otra ocasión mientras trabajaba en el jardín acompañado por mi hija escuché que solicitaba a un transeúnte su nombre, para acto seguido decirle: “Ya somos amigos y podemos platicar”. Así, ella cumplió con mi petición de acuerdo con su propia interpretación de las reglas.

En cierto sentido, el análisis de este recuerdo me hace ver que si bien no es fácil establecer la posibilidad del trabajo en equipo entre extraños, sí es posible en cambio diseñar procesos de aprendizaje en equipo que puedan llevarnos a trabajar en confianza a pesar de seguir siendo desconocidos en algunos aspectos de nuestra vida.

Dentro de las organizaciones públicas y privadas el verdadero equipo de trabajo no está conformado exclusivamente por el grupo de directivos sino también por el conjunto de prestadores de los servicios que ofrece la institución y que son sus propios trabajadores, así como los beneficiarios de dichos servicios, quienes también forman parte de la institución y son representados en los órganos de gobierno de la misma.

Algunos hábitos perniciosos desarrollados en la cultura de la organización hacen más difícil el trabajo y aprendizaje en equipo con personas en cierto sentido extrañas, o bien que pertenecen a distintas partes competitivas de la organización, o bien son diferentes en cuanto a religión, profesión, intereses, entre otros aspectos. Dentro de estos hábitos negativos encontramos el juego de territorios, el rol de espectador en la actividad organizacional y la toma de decisiones en el lado oculto o informal de la organización.

Es importante, por ello, promover actividades que consoliden un liderazgo compartido dentro del grupo de trabajo, en el cual el rol del líder sea rotativo con base en la demanda de la situación más que por acuerdo. Lo anterior significa que en tanto que alguien es líder, otras personas juegan el rol de seguidores pero además están preparados para adoptar el papel de líderes en cada situación que las exigencias o retos permitan. Aquí es de vital importancia destacar que el rol de seguidor es una habilidad que se aprende y debe ser fortalecida y alimentada dentro del grupo de trabajo, evitando ver a los seguidores como portadores de una debilidad o producto de una renuncia al liderazgo.

Si bien son conocidas metodologías claras para el aprendizaje individual, en el caso del aprendizaje en equipo el tema se vuelve complejo. Algunos puntos relevantes a ser tomados en cuenta para favorecer el aprendizaje en colaboración dentro de un equipo de trabajo son los siguientes: 

Desarrollo de habilidades de liderazgo, pero sobre todo de seguidor.

Resolución abierta de conflictos en los grupos de trabajo.

Establecimiento de reglas básicas para el aprendizaje en equipo.

Reconocimiento explícito de metas compartidas.

Reconocimiento explícito de metas personales.

Relación de intimidad de grupo.

Reducir el efecto de espectador.

Reducir el juego de territorios.

Fortalecer formas y mecanismos de comunicación.

Es importante reconocer que además de expresar y convenir reglas así como conductas para guiar el trabajo colectivo, resulta importante aprovechar los procedimientos formales para el establecimiento de decisiones compartidas que permitan salvar los problemas individuales o interpersonales.  El énfasis radica en administrar el conflicto entre individuos de manera abierta, en vez de evitarlo o llevarlo a un enfrentamiento del tipo individuo-autoridad.  Para esta situación resulta muy favorable conducir problemáticas individuales a ser evaluadas de forma general en los órganos decisorios pluripersonales con los que cuenta la institución, como pueden ser: los consejos de administración o grupos colegiados, eliminando con ello lo particular del problema y llevándolo a la decisión general o colectiva, que es la base para el establecimiento de nuevas normas.  Este proceso poco a poco alimenta el aprendizaje colectivo y aunque resulta lento permite la verdadera consolidación de grupos de trabajo. 

Acerca del Autor

Jorge Alberto Vale Sánchez

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