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Cultura empresarial: SINDICATOS

Escrito por Jorge Alberto Vale Sánchez en Sábado, 16 Noviembre 2019. Publicado en Cultura Empresarial, Cultura Empresarial, Cultura empresarial , Desarrollo humano, Desarrollo organizacional, Jorge Alberto Vale Sanchez, Jorge Alberto Vale Sanchez, Sociedad

Nuestras expectativas influyen fuertemente en las decisiones que tomamos. Es decir, dependiendo del rol que nos toca jugar, de la etapa de nuestra vida por la cual atravesamos y de nuestra profesión, estas expectativas juegan el papel más importante en la definición de las decisiones personales de cada quien y de igual manera, impactan y definen nuestros valores. 

            Las circunstancias de la nueva época que nos ha tocado vivir implican una profunda compactación y reorganización de las instituciones públicas, fundamentalmente en lo que se refiere a la disminución de presupuestos y el incremento en la carga de trabajo como consecuencia de la disminución en el número del personal de apoyo. Una política ampliamente conocida en nuestro país, en ese sentido, es la imposibilidad de incrementar plazas administrativas, a pesar de que el crecimiento de la organización pública muchas veces así lo exija.

En una organización pública los trabajadores vienen a ser los proveedores de la organización, ya que son estos trabajadores los encargados de ofrecer los servicios públicos que la institución imparte, como son: seguridad, servicios de salud, educación, investigación, vivienda, servicios urbanos, etc. Por este motivo, en la mayoría de las instituciones se ha venido promoviendo que los cuerpos directivos de la organización sean integrados a partir de la base trabajadora, fomentando con ello la carrera en el servicio público. Lo anterior ha derivado también en una seria dificultad para la integración  de grupos de trabajo directivo integrados por personas pertenecientes a la institución, debido principalmente a la desproporcionada relación entre ingresos / responsabilidad / carga de trabajo respecto de las posiciones no directivas.

      Los sindicatos de las instituciones públicas juegan un papel fundamental para el desarrollo de este tipo de organizaciones, ya que de forma más especializada y certera que las dependencias encargadas del recurso humano en las instituciones, promueven el alcance de las expectativas de los miembros de la organización. Al igual que las propias instituciones públicas, los sindicatos también han pasado por una etapa en la que han perdido confianza social y credibilidad. Sin embargo, la figura del sindicato en una organización debe ser vista como la columna vertebral de la misma, ya que viene siendo la principal garantía para mantener dichas instituciones de pie.

        Nuestra vida laboral va desarrollándose para ir cubriendo desde nuestras expectativas más básicas y elementales hasta las más complejas que pueda tener el ser humano. El primer nivel de expectativas al que responde un trabajador es el de atender sus necesidades físicas como alimento, vestido, techo, sueño, etc. Un segundo nivel comprende la satisfacción de las necesidades económicas correspondientes a tener un salario, seguridad en el empleo y un patrimonio, entre otras.  El tercer nivel de expectativas lleva a cubrir necesidades sociales, como sentirse parte de una organización o de un grupo social determinado. El cuarto nivel de expectativas es aquel que viene a fortalecer la estima de la persona y que tiene que ver con el estatus del trabajador, es decir, entre otros aspectos, con el reconocimiento de la organización hacia él. El quinto —y más alto— nivel de expectativas corresponde a la búsqueda de la autorrealización personal, es decir, la percepción de uno mismo como individuo. 

Diversos investigadores consideran que mientras un trabajador no haya satisfecho sus expectativas, en alguno de los niveles comentados, no tendrá ni aspirará a satisfacer las exigencias del siguiente nivel, en orden ascendente, y por ello su trabajo y actitud estarán condicionados al alcance de las condiciones del nivel de expectativas en referencia.

El mejor camino que  una institución debe seguir para alcanzar la calidad, la efectividad y eficiencia en su quehacer cotidiano, es el fortalecimiento de las expectativas de sus trabajadores, asegurando que cada uno de ellos logre la construcción del camino que les permita avanzar paulatinamente a través de cada uno de los diferentes niveles anteriormente señalados.  De esta forma, una institución que ha promovido que sus trabajadores alcancen el quinto nivel de expectativas tendrá una base laboral y, por lo tanto, de proveedores y prestadores de servicios en óptimas condiciones para poder cumplir con la misión organizacional. Esto permite hacer visible la fortaleza del trabajo conjunto entre un sindicato y la institución a la cual pertenece. 

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Jorge Alberto Vale Sánchez

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