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Daniel Olimón

(Guadalajara Jalisco, modelo 76)

Optometrista de profesión, Escritor y Pintor por convicción, actualmente radica en la Paz B.C.S. México.

Ha cursado talleres de crítica, redacción y comprensión literaria, parte de su obra aparece en revistas de circulación estatal, tales como: Perros, Cascabel y La Palabra.  Ha participado en diversos eventos literarios como lector de su obra y jurado.  Escritor de poesía  atípica, atemporal así como Cuento Corto, influenciado por el Realismo Sucio y el Decadentismo.

 En la poesía de Daniel Olimón resuenan ecos melancólicos, de alma furiosa y pulsos góticos, en sus versos pulsan el deseo y la muerte en su indivisible geometría, Ofrece su gama de correspondencia entre amor y odio, día y noche, misterio y diáfana conversación con lo tangible.

Muestra la abstracción de lo cotidiano con una labor poética  de manera contundente, nos lleva a presenciar las alegorías de la soledad, la tristeza y sus espejos, es estar frente a la catarsis del silencio con voz  de tinta.

Esa voz vuelta oficio, muestra el avance de una pluma que va tomando fuerza en la escena literaria de Baja California Sur.

 Está por publicar su primer poemario  “De tristuras Alegóricas y Amores Abstractos” como parte de un taller literario llamado -Cuadernos de la Serpiente- bajo el sello editorial - Ediciones CASCABEL-.

    Su formación Pictórica comenzó siendo autodidacta, pero ha tomado algunos talleres de Pintura, Dibujo y Caricatura Editorial. Cuenta actualmente con ocho exposiciones colectivas y una individual.

Trazos hacia la obra de Daniel Olimón. Hablar de sus pinturas es hablar de la voz, de la mirada que impone atención al trazo sutil del grafito,

A la piel del óleo y su luz amotinada; Hablar de su obra es hablar de la polivalencia de su voz, la gama del silencio es una paleta inmensa que se muestra al dialogo entre dudas y asombros: Luz de agua que hace nido en la tersura de torsos breves que acarician su propio trazo, en un difuminado abrazo. Color vuelto piel en la gama del deseo, labios de humo que se fuman el aliento que los nombra.

Caricia pétrea y dócil, rasgos de acrílico furiosa que pulsa en cada tono que respira, en cada fuga de la tinta, collage que desnuda que arma la mirada desde su paisaje quimera retratos que evocan el reflejo del tiempo, anatomías fragmentadas en la tela, terminadas en la palma del deseo, origami en la pupila, que es mapa en la memoria.

Nómada puro, uniendo entre diversas técnicas, en cualquier soporte, busca el guiño del arte, disfrutando en cada escala el beso abandonado en forma de inspirada pincelada.

Texto, textura, pretexto, contexto, todo junto, para darle voz, color a su lenguaje no verbal, al sonido puro y propio de sus pinturas que van tomando fuerza y vida propia en la escena pictórica de Baja California Sur.