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La tristeza de los mexicanos

Escrito por Salvador Castro Iglesias en Sábado, 31 Agosto 2013. Publicado en Entretenimiento, Opinión

Hace unos días asistiendo a una exposición de carteles, comentábamos un grupo de amigos y el que esto escribe, que los Mexicanos, famosos por sus chistes, bromas y tradicional alegría, estamos cada vez más serios.

            Recuerdo con grata alegría aquel libro titulado “Episodios Nacionales en salsa verde”, del genial Marco Antonio Almazán, que siguiendo una cronología y a manera de crónica relata la historia de México, desde la llegada de los primeros pobladores cruzando el estrecho de Bering, hasta el sexenio del Presidente Luis Echeverría Álvarez.

            Pocas veces me he reído de la cantidad de sandeces, picardía y humor negro de un escritor como el que describo líneas arriba, para muestra va un breve párrafo de su libro.

 

            “… 1.- EPOCA PRECORTESIANA

LOS PRIMEROS TURISTAS. Fue hacia el año 25,000 antes de Cristo que los habitantes de Ulan Bulak —un floreciente estado que se extendía a orillas del lago Baikal, entre Mongolia y Siberia— empezaron a interesarse en los viajes al extranjero, especialmente cuando las compañías de transportes decidieron ofrecer excursiones mediante un corto enganche y cómodos abonos mensuales. En las losas que servían de periódicos, aparecían grandes e incitantes anuncios desplegados: “Viaje Ahora y Pague Dentro de Dos Milenios”, “Sacúdase el Complejo de no Conocer los Continentes Surgidos Durante el Plioceno”, “El Oriente le Espera con los Volcanes Abiertos”...Para los ciudadanos de Ulan Bulak, el Oriente —como habrá adivinado el sagaz lector— era nada menos que América: un hemisferio virgen, libre de “smog”, de embotellamientos de tránsito, de manifestantes, de centrales obreras, de falsificadores de títulos agrarios, de radios de transistores, de telenovelas, de oficinas gubernamentales. En fin, una delicia de continente. No es de extrañar, por lo tanto, que la familia de los Ul Mec, una de las más antiguas y respetables de Ulan Bulak, decidiera empeñar hasta el último pedernal para inscribirse en una de estas excursiones. Los atraía principalmente la llamada “Vacaciones en Patagonia”, que por un módico pago inicial y letras hasta el final de la época cuaternaria, ofrecía un fantástico recorrido a todo lo largo del nuevo continente, desde el helado estrecho de Bering  (que en aquellos tiempos no era estrecho, sino lo suficientemente ancho para que pudieran pasar por él los grupos turísticos), hasta los imponentes picachos de la Tierra del Fuego, en el extremo meridional del hemisferio…”

 

            Como ven amigos, en nuestro país desde hace tiempo han existido escritores, cantantes, poetas y demás que ven a México y su historia diaria desde otra perspectiva, la cómica.

            Ello nos ha permitido ver las cosas menos tristes en momentos en que la locura, la intolerancia y la barbarie hacen presa de nuestro apachurrado ánimo.

            La risa y la alegría hacen del ser humano menos propenso al suicidio y a la amargura, razón por la cual se hace necesario que retomemos esos principios y seamos otra vez un país alegre.

            Sé que no faltará quien venga y me diga que las cosas no están como para andar riéndose como imbécil cuando al país se lo está cargando candingas y que tenemos bastantes problemas como las reformas energéticas, la educativa, la pobreza, las miserias, los políticos guarros, los fraudes y mil linduras más.

            Pero desde mi punto de vista, considero también que la actitud es la que dirige nuestras vidas y tener una buena actitud nos puede permitir ver las cosas sin tanto drama y si queremos; actuar en consecuencia.

            Yo mismo sí me he descubierto en la depre al platicar con mis amigos, y si me descuido termino hablando puras cosas negativas, en lugar de ver el lado bueno, así que todos los días procuro ver algo bueno en mi día.

            Esto que escribo de ninguna manera pretende ser un curso de superación personal, cátedra sobre las maravillas de la vida, ni siquiera un discurso de esos que escuchamos de grandes oradores.

            Tampoco dejo de ver las miserias de nuestro país, ni todo aquello que nos aqueja, pero sí creo en verdad que nos urge comenzar a reírnos de las calamidades y hermanarnos  sin importar que todos sin excepción somos Mexicanos. Solo así podremos enfrentar los retos para salir adelante.

            La comicidad es un acto casi exclusivo de los seres humanos, así como la risa (no conozco ningún animal que se ría a excepción del ladrido de las hienas), y por ello debemos rescatar ese sentido del humor fino, el chascarrillo, el chiste, la alegría y la risa.

            También debo reconocer que los medios tradicionales y las televisoras nacionales, han perdido a sus cómicos (Cantinflas, Palillo, Los Polivoces, Tin Tán, Raúl Astor) y tantos más que hacían que nuestros días fueran más alegres al llegar a casa después de un día arduo de trabajo.

            ¿Qué pasó?, ¿Dónde y cuándo se perdió el humor?, ¿Por qué pasamos de tener grandes cómicos a vulgares cuenta chistes pelados?, ¿ya no hay escuelas de cómicos serios? La verdad no tengo la menor idea, pero si extraño a Agallón Mafafas, a Don Severiano, a Doña Lencha y a muchos más.

            ¿Qué pasó con ese “México creo en ti”?, para un servidor mi México se está yendo al caño, a manos de personajes siniestros que de seguro nunca leyeron a Enrique Jaridel Poncela, ni a Marco Antonio Almazán. ¿Fueron felices de niños?, o mejor ¿eran buenos chicos, estudiantes, hijos? ¿Amaron a México?, en serio que no lo sé.

            ¿Será cierto que México está incluido en un oscuro complot para que dejemos de reírnos so pena de terminar nuestros días en el calabozo?

            ¿Acaso los Políticos se toman tan en serio su papel que han decidido que el reírse está mal y que nadie podrá no solo cuestionar su magnánimo y patriótico proceder, así como burlarse de sus pifias, errores y desatinos?

            El humor negro así como la comicidad es una forma de vernos y decirnos que algo estamos haciendo mal para corregirlo y no para agredir a las personas, el problema es que tanta seriedad no nos lo permite.

            Los invito a volver a reír, porque como decía mi abuela Carmen hace tiempo…“Las penas con pan son menos”

 

Nos leemos más adelante…

 

           

 

            

Acerca del Autor

Salvador Castro Iglesias

Salvador Castro Iglesias es escritor y conferencista. Fue Catedrático en la Universidad Internacional de La Paz en Relaciones Públicas y Director de Extensión Universitaria en la misma Institución.

 

Director Comercial para AP Publicidad de 1987 a 1990

 

Articulista para revista Análisis desde el año 2000

 

Articulista para revista Ejecutivos desde el año 2010

 

Director y copropietario del semanario la Palabra

 

Articulista en el sitio de Internet sudcalifornios.com

 

Blogero en lapalabrabcs.blogspot.mx

 

Director de TV Azteca en Baja California Sur de 2003 a 2007

 

Escritor y autor del cuento clásico infantil “los Hongos Rojos”

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