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Saramago, de nuevo…

Escrito por Omar Castro Catedrático de la Universidad Mundial Campus La Paz en Lunes, 20 Enero 2014. Publicado en Historia, Jesús Omar Castro Cota, Literatura, Opinión

Atendiendo a uno de nuestros amables lectores, aquí va la recomendación literaria apoyándome en uno de los grandes escritores del siglo XX y de la primera década del presente. José de Sousa Saramago, nació en Azinhaga, Portugal en 1922. Lo de Saramago, le viene de la añeja costumbre de dar apodo a las familias, y el oficial del registro civil “por sus pistolas”, le dejó caer el Saramago cuando en realidad debió ser registrado simplemente como José de Sousa. De ello sólo se dieron cuenta cuando tuvo que matricularse en la escuela. Y como no había explicación para que un niño se apellidara Saramago, de un padre llamado José de Sousa, pues hete ahí que el padre se cambió el nombre y se registró también con el multicitado Saramago. Primer caso de que un hijo le daba apellido al padre. Lo anterior, en palabras del escritor. No vayamos muy lejos; aquí en La Paz, en otras épocas las familias se asentaban por barrios, y así se referenciaban las direcciones para dar con tal o cual ciudadano. Ahí estaban los “pipiolas”; los “mañanitas”; los “piscuachos”; los “chivos”; los “Vaquillas”; los “coludos”; los “cuachitas”; los “yaquis”; y los barrios –que no colonias- el “esterito”; el “manglito”; el “centro” o “abajo”; “Guerrero”; los “olivos”; “el barrio negro”; las “casitas”; el “santuario”; eran otros tiempos.

Volviendo al Premio Nobel de Literatura 1998, habremos de decir que se autoexilió en una de las Islas Canarias, particularmente en Lanzarote, como parte del archipiélago español ubicado frente a las costas de Marruecos, país del continente africano. Con el paso de los años, su vida la compartió entre este territorio insular y Lisboa. De él podemos decir que empezó a escribir “tarde”; formalmente empezó a correr la pluma a los 60 años, es decir, 28 años de fecunda producción literaria, como periodista, y dramaturgo, habida cuenta que falleció en el año 2010. Ciertamente muy joven había escrito una novela de la que una editorial, durante décadas no le dio razón. Nos referimos a Claraboya, escrita entre los años 40 y 50, y entregada a la editorial en 1953. En 1989 recibió un llamada ¡36 años después! Que le informaba que habían encontrado su novela después de una mudanza, y que para ellos –los de la editorial- sería un gran honor publicarla. Saramago les contestó: “¿De verdad? Es sorprendente. No se molesten, ahí estaré en menos de media hora”. Y colgó. Recogió el original y partió a su casa. Saramago no se molestaba porque no se la hayan publicado en aquellos años; su molestia era que jamás hubo una atención para decirle “no podemos publicarla”, o cualquier pretexto para conformar a aquel joven de 31 años. Ello lo sumió durante décadas en un profundo silencio.

Para fortuna nuestra, a partir de los 60 años de edad, cuando muchos ya eran escritores reconocidos, hechos y derechos, reinició su pasión escribiendo prácticamente un libro por año. Recorrió todo el mundo atendiendo invitaciones y dictando conferencias también. Decía que había que escribir con compromiso, y vaya que él lo hizo con congruencia a partir de su perfil político e ideológico. Con relación a Claraboya, Saramago estableció que no se editaría mientras él viviera… y lo cumplió. Fue Pilar del Río, su esposa, quien después de la muerte del escritor, publicó Claraboya (2011) para regocijo de sus lectores, quienes como yo, lo hemos disfrutado y contamos con la mayor parte de su obra.

Pero las sorpresas no terminan. Durante cuatro años, Miguel Goncalves Mendes, filmó la vida de Saramago en la intimidad de su hogar, tras largas conversaciones; en fiestas y viajes por el mundo. De ahí resultó la película José y Pilar, y ahora, el libro de conversaciones inéditas cuyo texto lleva el mismo nombre de José y Pilar, fue editado por Alfaguara, España, 2013, 206 páginas, a través de las cuales, llegamos a conocer más al hombre; al humanista; al político; al esposo; al padre; y por supuesto, al extraordinario escritor que nos ha ayudado a reforzar nuestro amor por las letras, por la vida, dando sentido a nuestra estancia efímera en la tierra.

 

Comentarios (1)

  • Esthela Perez Mtz

    Esthela Perez Mtz

    22 Enero 2014 a las 17:31 |
    Interesante artículo

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